Wednesday, 12 March 2008

El renacer del famoso Viejo Oeste, Parte 2 (o Parte buena)

Un minuto de silencio por la muerte del gran comediante, conductor, productor y escritor Jorge Guinzburg. Muy bien, como dije la vez pasada, de alguna u otra manera, el Viejo Oeste y sus Westerns de vez en cuando vuelven a sonar en el cine contemporáneo, mediante títulos que para algunos los devuelven a su esplendor inicial, como en la época de John Ford (voy a ir a ver una pelis del maestro este mes en el Malba y el Lugones, con suerte).

En el caso anterior, era algo más original basado en un libro y era, para mí, una experiencia decepcionante. El segundo y último film de la semana es el ‘remake’ de “El tren de las 3:10 a Yuma”, y aunque no vi la original, desde ya les digo que es muy buena. Está ahora en el cine; si pueden vayan a verla.

La crítica de “3:10 to Yuma”, a continuación.

“3:10 to Yuma”

Como ya dije, no sé mucho de Westerns, pero sí sé de emoción. Tampoco sé si es por el don de James Mangold para generarla o por su impecable e infalible elenco, pero “3:10 to Yuma” tiene emoción de sobra. No todos los días el silencio nos toca bien adentro en un mundo rodeado de disparos y sangre.

La película cuenta la historia del forajido/renegado (lo que era Jesse James) Ben Wade (Russell Crowe) y su pandilla; y la historia de Dan Evans (Christian Bale), el hombre que lo llevó al tren que lo mandaría a la cárcel. Dos hombres tan diferentes pero de alguna manera tan parecidos, dos hombres llenos de secretos pero también de honestidad; uno caminando completamente solo, otro con una familia que mantener.

Por qué Mangold filmó este remake? Mejor ni le pregunto pero lo puedo entender. Puedo entender y apreciar el delicado trabajo que el director ha tomado en sus manos; el cálculo de hermosos acercamientos y planos desde más lejos; el manejo de un perfecto diseño de producción (Andrew Menzies); la silenciosa observación y el preciso control de sus actores.

Hablemos de dúos actorales. Si “El Maquinista” no fue prueba suficiente, el estudio de personaje y el compromiso de Christian Bale como actor pueden ser vistos en varias facetas aquí: en el modo en que le habla a su mujer (Gretchen Mol), con cariño pero con el silencioso sufrimiento de saber que lo que tiene no es suficiente para ella; como le habla a su hijo mayor (Logan Lerman, mejor cada día), con orgullo porque es casi un hombre pero con preocupación porque todavía es un niño.

Estos son personajes tristes involucrados en situaciones desesperadas. Situaciones que conllevan a confrontaciones bien basadas y estructuradas que le sirven a la historia…Ningún arma aquí es disparada sin un propósito, escríbanlo; y me llena de alegría. La otra gran estrella? Russell Crowe, cuya mirada lo dice todo. La mirada más intensa que he presenciado desde la de Leo DiCaprio en “Los Infiltrados” (crítica aquí).

Es un buen guión este de Halsted Welles, Michael Brandt y Derek Hass, pero no tiene muchas palabras. Requiere de un actor de mucho dominio el transmitir miles de sentimientos mediante la mirada de un ojo. Sí, se ha hecho muchas veces y no es tan difícil; pero éste es un contexto completamente diferente. Es un Western; Crowe interpreta a un renegado que no tiene permitido mostrar sentimientos y tiene éxito manteniendo esa postura. Lo que siente, puede verse en su mirada; si lo sienten, entenderán su gran actuación.

Sólo a veces en el film los personajes principales dan discursos largos; no son tan largos y explican quienes son y la razón de sus personalidades. Tienen que prestar atención, porque pueden perderse en la tensión de la acción. Sin embargo, creo que Mangold es muy inteligente manejando los momentos, respaldado por la mejor música de Marco Beltrami hasta el momento, y con una actuación de Ben Foster que demuestra por qué es uno de los mejores actores de su generación.

Hay cosas que decimos tantas veces que empiezan a perder su verdadero sentido. Quiero que esto sea verdad: “El silencio duele; el silencio habla”. Hagan un ejercicio y traten de descubrir que es lo que cada personaje le dice a otro cuando lo mira en silencio…Encontrarán muchos de esos momentos; de esos que faltan en “El Asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford”.

---8/10

Tuesday, 11 March 2008

El renacer del famoso Viejo Oeste

Yo no sé mucho de Westerns. Es uno de los grandes géneros del clásico cine americano, cuyas historias ocurrían generalmente en ese lugar donde ninguno de nosotros sabe necesariamente donde queda, pero sí como se llama: El Viejo Oeste. Cuántas veces ha escuchado uno la expresión ‘el viejo oeste’? Yo personalmente muchas.

¿Qué me imagino? Quizá lo mismo que ustedes: vaqueros, sombreros raros, sogas, pistolas en la cintura, duelos, caballos…el desierto, ¿verdad? Bueno, ésta semana voy a hablarles de dos películas que el año pasado dieron de que hablar en lo que al Viejo Oeste respecta. Dos películas en principio muy diferentes pero también con muchos puntos en común que trataré de contrastar en las críticas, pues ambas representar un renacer de aquellas cosas que mencioné arriba y que claramente ya no son lo mismo que antes.

La primera es una adaptación de un libro que cuenta una famosa historia. La que veremos la próxima es “3:10 a Yuma”.

La crítica de “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford”, a continuación.

“El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford”

No puedo ser generoso con éste film; ha sido una experiencia muy decepcionante. Como el mundo sabrá (o puede descubrir mediante ésta u otras películas), Robert Ford mató a Jesse James, el famoso renegado y/o bandolero o maleante o villano o forajido (etc.) del Viejo Oeste. Bueno, “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford” (ya un poco pretencioso, aunque viene del título original de la novela de Ron Hansen), de Andrew Dominik es un largo viaje hasta el ‘como’, ‘cuando’ y ‘por qué’ del hecho, dado que sabemos el ‘quién’.

Perdón si estoy siendo un poco repetitivo; a veces las características de las películas se quedan un tiempo conmigo después de verlas. La música de “El asesinato…” es repetitiva, como su estructura y sus hermosas secuencias, paisajes, luces y uso de colores, cuartos vacíos, nubes que se mueven rápidamente: la película está perfectamente filmada. El guión adaptado de Dominik comienza el film con la gentileza de decirnos quien es el personaje principal (interpretado por Brad Pitt), mientras que vemos una pantalla borrosa.

Esa es la base de la estructura, con una placentera narración que no sólo se vuelve menos placentera con el tiempo, pero a veces también innecesaria. Para qué sirven las imágenes si alguien te dice todo lo que estás viendo? Que bien le hace a un actor una descripción completa si el espectador va a estar viendo si el personaje hace todo lo que escuchó?

Brad Pitt sufre de esto en éste film que Dominik quiere convertir en un concentrado estudio de dos personas, pero se distrae con el cuadro mayor y pierde ritmo por la narración y un excesivo ejercicio de estilo. La fotografía de Roger Deakins es sin duda el punto más alto de la película, pero pareciera que el director nunca supo cuando decir “basta”, y Deakins, un experto en trucos de cámara (aquí muy ayudado por la edición clásica de Curtiss Clayton y Dylan Tichenor, con sus bien elegidos cortes en negro; que funcionan siempre y no son excesivos, entonces crean un balance), le siguió dando.

Sin embargo, no quiero que me malinterpreten con lo de Pitt. Su trabajo aquí es muy bueno; paciente y contemplativo, además de amenazante y lleno de inesperada confianza en las escenas más fuertes. Incluso cuando su Jesse es quien menos habla, su hablar se vuelve significativo. Éste no es el elaborado estudio del silencio de Russell Crowe en “3:10 a Yuma”.

En realidad, “El asesinato…” no es nada comparado con “3:10 a Yuma”: en el film de Mangold hay una redención que es entendida por el espectador luego de presenciar una serie de eventos; aquí la película trata de redimir a un personaje sin dejar espacio para el juicio personal del espectador. De manera similar, nosotros nos acercamos a los sentimientos y personalidades de los personajes de “3:10 a Yuma” en una escena específica; mientras que la película de Dominio nos obliga a comprender a sus dos criaturas principales antes, durante y después de los eventos fundamentales, cuando en verdad tal vez no los hemos descifrado.

Por suerte, la mejor actuación de Casey Affleck hasta la fecha nos ayuda mucho, porque el actor se preocupa por crear a alguien con quien podamos identificarnos. Presenta una contradicción en su Robert Ford, que solía idolatrar y amar a alguien a quien termina matando. Las mejores escenas en el film son las pequeñas; aquellas en las que pensamos que nada relevante va a pasar. Cuando Robert está observando a la mujer de Jesse, Zee (Mary-Louise Parker, una gran actriz desaprovechada en un elenco con muchos actores desaprovechados) desde la ventana, se da vuelta y se da cuenta de que Jesse lo ha estado mirando por un tiempo. “Vas a romper muchos corazones”, le dice a Robert. Traten de develar el significado total de esa frase.

Por supuesto que hay muchas cosas buenas en “El asesinato…”. Como la interpretación de Sam Rockwell quien, lejos de la quietud de Pitt y los constantes Ticks de Affleck, construye a un ser humano normal que se preocupa por su familia y amigos, y lo hace con la naturalidad que lo ha caracterizado hasta en sus papeles más excéntricos. Es mejor que los otros dos y, seriamente, debería estar trabajando más.

---6/10

Sunday, 9 March 2008

Recomendaciones

Cerramos éstas dos semanas llenas de la magia de Depp y un poco de la genialidad de Burton con algunas recomendaciones que los incluyen a ambos juntos y/o al mago solo. Todas valen la pena.

“La leyenda del Jinete sin Cabeza”: Ahora con “Sweeney Todd”, “Sleepy Hollow” se convertiría en la tercer mejor colaboración de la dupla Depp/Burton. Una magnífica composición de Depp, un consagratorio trabajo de la subestimada Christina Ricci y la oscuridad de siempre, mientras cabezas ruedan por el suelo y las conspiraciones generan despistes en la investigación.


“Quién ama a Gilbert Grape”: Un film esencialmente de personajes, con lindos paisajes y mucha calma. Es para ver y analizar, sentir; no tiene nada que quizá deje al espectador boquiabierto, salvando la interpretación de Leo DiCaprio como un chico con problemas mentales. Del sueco Lasse Hallstrom.


“Chocolate”: También del poderoso Hallstrom, pero con Depp en un papel secundario, éste film de “pueblo pequeño y supersticioso” abunda en paisajes lindos y emociones intensas. Una gran actuación de Juliette Binoche.

“Érase una vez en México”: Con toda la pirotecnia de Robert Rodríguez y su mítico Antonio Banderas, ésta película cobra vida apenas Depp aparece en pantalla. El mago se la lleva y hay que verla por eso.


“Pánico y Locura en Las Vegas”: De Terry Gilliam, director de delirios, éste es uno de los grandes delirios de la historia del cine. No digo que no sea buena, pero más allá de lo que es como película en sí, vale la pena para ver las fenomenales creaciones de Depp y ese gran actor que es Benicio Del Toro. Si pueden armarse un Hernán y echarse unas sequitas antes de verlo, creo que la disfrutarán más…jeje.

“The astronaut’s wife”: Es una película que salió mala, defectuosa, con muchas fallas. No la volvería ver y no me acuerdo mucho de la misma, pero me acuerdo que Depp y Charlize Theron generaban una química en la pantalla producto del enorme talento actoral de ambos. Había fuego ahí, pero no del de comedia romántica.


“La última puerta”: El Matsan dice que Depp no le gusta acá mucho; para mí es una de sus cinco mejores actuaciones. El mago se arriesga mucho acá, hay algunas persecuciones, mucha destreza física, y una historia envolvente dirigida por Roman Polanski.

Me faltaron algunas pelis pero no me deja copiar imágenes la compu en este momento, no sé por qué! No se preocupen, la semana que viene les traigo el resto!

Saludos Sospechosos...

Friday, 7 March 2008

El dúo dinámico 3: El joven manos de navaja

En su diario (ahora) personal, la gran cantante independiente inglesa Ana Silvera (su Myspace aquí), dueña de una voz inigualable, cuenta cosas de su vida, ya que, según ella, es lo único que atrae a la gente a leer blogs. Sabio consejo, ya que al blog de, por ejemplo, Lily Allen, que siempre alguna locura para contar tiene, entra todo el mundo.

Siguiendo esto, voy a hacer un comentario de nota personal que, al tener aspecto negativo, podría ser aún más atractivo. La gente que me conoce sabe que hago música. Pues ayer presenté el examen de ingreso de la EMBA, que contenía mucha matemática y física (la carrera de producción musical y sonidista depende de ambas), y me fue muy mal. Una verdadera tragedia que trato de disimular contándola al público pero que me puso muy mal y me quitó las ganas para el fin de semana que está llegando.

Ya está…Esperemos que el número de visitas del blog suba en una cantidad importante. Si es así, les prometo que el lunes les digo la horrible nota que me saqué, porque ya me habrán entregado el resultado.

Volviendo a lo nuestro, sé que el título de este post es bastante trillado y se ha usado mucho; pero no encontré mejor manera de definir lo que es, en mi opinión, la mejor colaboración de la dupla Burton/Depp desde, bueno, “El joven manos de tijera” (crítica más abajo); que se titula “Sweeney Todd: El barbero demoníaco de la calle Fleet”.

Su respectiva crítica, a continuación.

“Sweeney Todd”

Damas y caballeros, aplaudan fuerte…Tim Burton ha logrado su pieza más oscura, enferma, sadista, retorcida y perversa aún; y lo ha hecho con un musical. No esperen mucho diálogo en “Sweeney Todd”, porque los actores cantan la mayor parte del film. Abre con un barco llegando a Londres, y un marinero cantando que nada se compara con la ciudad. Pero un hombre a su lado, Sweeney Todd, piensa lo contrario. Ya en las calles de la ciudad, le canta al marinero: “Hubo un barbero y su mujer…”, mientras cuenta una historia.

Es una canción hermosamente triste; parte del musical de Stephen Sondheim, expertamente conducido por Paul Gemignani en la versión de Burton, con una orquesta que incluye nada más que cuerdas; cuerdas pacíficas pero aterradoras. Por un tiempo corto, ‘pacífico y aterrador’ parece ser una descripción acertada para lo que está ocurriendo, desde la perfecta secuencia principal hasta el momento en que Sweeney conoce a Mrs. Lovett.

Helena Bonham Carter la interpreta en una actuación estupenda. Una interpretación humana de un personaje que acepta su realidad antes que Sweeney llegara a su vida (canta la canción más graciosa del film, diciéndole que sus pasteles de carne son los más feos de la ciudad) y enfrenta los cambios que el barbero trae a su rutina, haciendo sacrificios por un hombre al que ama en secreto. Incluso con todo esto, Bonham Carter deja lugar para algunas sorpresas.

Porque cuando los personajes no cantan, el guión de John Logan trae una sutil cantidad de humor negro a la mesa y la cantidad necesario de desarrollo de personajes. Por supuesto que “Sweeney Todd” es un clásico relato de venganza, pero si no fuera por algunas escenas no simpatizaríamos tanto con el personaje principal. Dejando de lado su idiosincrasia, inmediatamente reconocemos en Sweeney las heridas de un hombre verdaderamente herido.

Johnny Depp encara el personaje desde ésta contradicción; por lo tanto tiene momentos de pura rabia que el espectador podría encontrar shockeantes o no, pero hay momentos donde presentimos tristeza en su cara o la necesidad de un poco de silencio, soledad y meditación. Esa es la clave del éxito de su actuación (ni siquiera su buen talento vocal), que funciona al máximo cuando combina ambos lados. Como en una escena (una canción) donde Sweeney y Mrs. Lovett encuentran una solución para sus miserias (o algo por el estilo, ustedes elegirán) y bailan juntos; él con su afeitadora y ella con su palo de amasar. El modo en que Bonham Carter mira por la ventana durante esa canción es maravilla pura.

Sweeney no es el típico “extraño” de Burton; es más como un ser humano normal que murió y está tratando de ver como se siente estar vivo otra vez.

Para ser honesto, todo el mundo trabaja a un alto nivel en “Sweeney Todd”. Por ejemplo, Alan Rickman y Timophy Spoll son exquisitamente crueles, y (créanlo!) cantan; un chiquitito llamado Ed Sanders es el mejor cantante del reparto y un actor muy convincente; el diseño de producción y la fotografía hacen de London un lugar que queremos odiar tanto como Sweeney lo hace: más oscuro, frío e impredecible que hoy en día.

Mientras que Tim Burton es el más loco de todos…Un maestro de las fantasías y del cambió de tono en el medio de éstas, el director esta vez se apega al estilo y al mundo que eligió y lo defiende hasta el final; le pone sus propios toques a Sweeney (la parte gris del pelo); lo hace ver la luz sólo una vez asegurándose que el maquillaje y el vestuario generen un contraste que lo hacen ver como un cadáver muerta en la playa o un prisionero, si prefieren; y finalmente lo lleva hasta su oscuro, enfermizo, perverso y trágico final. Brillante, y otra de las mejores del año.

---9/10

PD:Me olvidaba de los resultados de la encuesta (a la que se le ha sumado un votante..viva!)...Como era de esperarse, ganó la más reconocida actuación del mago; la de Jack Sparrow en "Piratas del Caribe", seguida de cerca por su otra actuación más reconocida, la del autor de Peter Pan en la maravillosa "Descubriendo el país de Nunca Jamás" (GRACIAS YAYE!)...ahí les dejo otra encuesta de estilo Depp. Saludos...

Wednesday, 5 March 2008

El dúo dinámico 2: Marcando el camino

Ayer cumplí un sueño reciente: volver a ver“Juno” en la pantalla grande. Venía aguardando una oportunidad para ir otra vez, y se dio cuando junto con mi prima convencimos a mis padres de que nos invitaran. Pero eso no fue lo mejor de todo; lo mejor de todo fue escuchar a mi abuela (que vino con nosotros) contándome cada una de las razones por las que la película le gustó.

Le encantó, de hecho; y yo sé que en dos semanas no se la va a acordar, pero que la haya disfrutado igual que yo (que la disfruté más aún esta segunda vuelta) es prueba viviente de que el cine es verdaderamente mágico.

Conectando un poco los temas, un trabajo mágico es el que se dedicaron a hacer Tim Burton y Johnny Depp desde la primera vez que trabajaron juntos. Comenzó con “El joven manos de tijera” (la crítica un poco más abajo) en 1990 y siguió con otro Edward, pero Wood, en el film “Ed Wood”; acerca de, según algunos, el peor director de la historia del cine. Aquí hay mucho para ver.

La crítica de “Ed Wood” (copia original de un ‘Peliculón’-noche de películas continuadas-organizado con mi amigo Gianluca Mele a mediados del 2005), a continuación.

"Ed Wood"

A estas alturas eran las cuatro de la mañana y la energía se estaba agotando. Gian se estaba durmiendo, una de las razones por las que no estaba prestando mucha atención; había tenido algunos días jodidos. Por otro lado, yo también estaba cansado, pero con la disposición para observar la magia de Depp.

Lo saco de encima rápidamente: Depp no es el mejor elemento del film, pero logra una interpretación revitalizadora, con sonrisas propias y respeto a su director.

Es el show Martin Landau, sim embargo, ya que el histórico actor estudió su personaje hasta la recta final, para interpretarlo a la perfección. Es difícil que la película consiga risas por la fidelidad que le tiene a la realidad de sus personajes, pero muy pronto entendemos que “era así”: entendemos que Ed Wood era un horrible director, escritor, productor y actor, que admiraba a Orson Welles y quería ser como él.

Bela Lugosi (Landau) era un verdadero amigo de Wood, y trabajo como estrella en los horribles films que esta película muestra. La gente que trabajo con Ed, una pandilla de inservibles, los conocidos, la gente del ambiente y el negocio: son todos reales, todos existieron y Scott Alexander y Larry Karaszewski no tienen que escribirlo; y por eso podemos reírnos.

Tim Burton, en ese momento de su carrera conocido como el ‘creador de Ciudad Gótica’, y un hombre dotado con la cámara, era decididamente el hombre indicado para este trabajo. Trajo al elenco correcto, el equipo, (sin Danny Elfman, que fue reemplazado por la poco familiar música de Howard Shore) y no puedo imaginar el film en otras manos. No sería tan bueno.

Lamentablemente, los créditos iniciales muestran el ego del director en ese tiempo, debido a la exclusión (en los créditos) de actores que eran importantes por sus personajes, reemplazándolos por nombres conocidos que aparecían luego menos de un minuto en el film. Dejando esto de lado, cuando vemos una pieza de Burton, sabemos que no estaremos decepcionados visualmente. Es increíble; incluso en blanco y negro.

---7/10

Sunday, 2 March 2008

El dúo dinámico

No se asusten, no entren en pánico! Esto no trata de Wisin y Yandel, el dúo del ‘reggaetón’, o de alguna dupla que hayan hecho Shakira y Sanz, Fergie y Daddy Yankee o Paulina y Miguel Bosé. Este post y toda esta semana trata nada más y nada menos de lo que ya está establecido como una de las duplas director/actor que más marcas ha dejado en la historia del cine: Johnny Depp y Tim Burton. Si yo fuera irrespetuoso, hubiera presentado a Johnny Depp como “uno de los hombres que tuvo en sus brazos a Winona Ryder”.

Empezar a hablar y/o a escribir sobre Depp/Burton significaría no parar, así que voy a dejar que las películas hablen por si solas; ¿y qué mejor que empezar con el film que le dio origen a la amistad y el trabajo de este dúo maravilloso? Están en lo correcto, hablo de “El joven manos de tijera” que, entre otras cosas, es quizá mi actuación favorita del mago Depp. Ah, un agradecimiento especial al comentario de Martincho de “Lo importante es el concepto” (en nuestros links), que estoy todavía actualizándome con todos los posts que escribió durante mi ausencia en el verano. Saludos ;)

La crítica de “Edward Scissorhands”, a continuación.

“Edward Scissorhands”

Si alguien me preguntara cual es mi banda sonora favorita de un film, diría instantáneamente “Edward Scissorhands” de Danny Elfman. La gente normalmente no recuerda las bandas sonoras, pero no hay manera de que alguien se olvide de la introducción musical del film de Tim Burton y todos sus grandes momentos que parecen un sueño. “Edward Scissorhands” podría ser el sueño de alguien: uno de esos sueños largos de los que no nos queremos despertar.

Carolina Thompson, una mujer muy dotada, creó la historia de este film luego de trabajar con Burton en “El extraño mundo de Jack”; recientemente ha escrito “El cadáver de la novia”. Las tres piezas son de una naturaleza fantástica que probablemente no encontraríamos en la esquina de casa, pero eso es igual con casi cualquier film de Tim Burton.

Edward es el clásico ‘extraño’ de Burton, un personaje que encaja en sus películas aunque venga de la vida real o de una fábula. Básicamente, él tiene manos de tijera, y cuando una simpática mujer (la Peggy de Dianne West) lo conoce, se lo lleva a su casa para convertirlo en parte de su familia…Cuáles son las posibilidades? El padre (Alan Arkin) es un viejo estricto y gruñón, el hijo (Robert Olivieri) es un chico muy curioso; la hija es la adolescente perfectamente hermosa Kim (Winona Ryder, por supuesto) quien, cuando conoce a Edward, lo mira de una manera muy especial.

Pronto, Edward ecuentra un lugar en el barrio extremadamente supersticioso de Peggy y se relaciona con sus habitantes extremadamente exagerados. Porque, como cualquier otro ‘extraño’, Edward tiene un talento; puede hacer cosas mágicas con las tijeras (darle forma a las plantas, cortar cabello de gente y animales), lo que puede ser positivo y negativo, excitante y peligroso…No queremos verlo a Edward triste o enojado; pero así es como se siente porque, como Pinocho quería ser un niño de verdad, él quiere tener manos de verdad.

Éste deseo crece más aún cuando descubre que tiene una razón fundamental para lograrlo: alguien con quien compartir su corazón, sus sentimientos de amor. Con todos estos elementos en su lugar, la película nos lleva a un corto pero emocionante viaje de emociones poderosas que cambian frecuentemente; y de ahí es de donde viene la magia.

Junto con Thompson, aquí Burton muestra su capacidad de ir desde un estado de ánimo cinematográfico a otro en minutos: va desde el humor a la tristeza, desde la tristeza al romance, desde el romance a la tragedia y desde la tragedia a la completa locura. Es verdad que la narración no fluye también, pero en “Edward Scissorhands” es una característica que ayuda, mayoritariamente por lo que expliqué recién.

Además de esto, los mejores momentos de la película vienen de la extraordinariamente minimalista interpretación de Johnny Depp, que marcó el camino para el resto de los personajes principales clásicos de Burton (“Ed Wood” que lo vemos mañana, Ichabod Crane, Willy Wonka) y los convirtió en usuales colaboradores; del don de Winona Ryder para crear inocencia y, sí, la perfecta música de Danny Elfman.

La última vez que la vi, una amiga dijo: “Es una obra maestra”. Puede que no sea la obra maestra de Tim Burton, pero es una obra maestra por si sola.

Nota: Se entiende que cuando hablo de "banda sonora", hablo de partitura o música original

---9/10

PD: Si no leyeron la última “Rareza de la semana”, vayan un poquito más abajo para echarle un vistazo..Vale la pena!

Saturday, 1 March 2008

Rareza de la semana

Para culminar con la primera semana del mago Depp, quiero arriesgarme a traerles algo maravilloso. Una historia que va más allá de la imaginación humana y atraviesa todos los límites de los sueños y la realidad. Un film que es mejor que el último que vimos de Depp y una actuación de Johnny que también es mejor. Aunque aquí también hay que dejarse llevar.

Hay que buscarla y conseguirla, pero “Sueño de Arizona” es una rareza que vale la pena.

La crítica de “Arizona Dream”, a continuación.

“Arizona Dream”

Algunas películas funcionan solamente si nos dejamos llevar por ellas. Nos presentan un mundo de imaginación surrealista que viene de la mente de sus creadores. Son difíciles de ver, especialmente cuando mezclan personajes reales que viven sus vidas a veces despiertos, o dentro de un gran sueño o de sus propios sueños (creo que esto es como algo que escribiría Grillo, jejej :D)

Axel Blackmar (Johnny Depp) es un soñador, y un inusual ejemplo de elecciones personales. Sus padres murieron y se fue a Nueva York, a trabajar con peces. Podría haber vendido autos con su tío Leo (Jerry Lewis), pero está ahí, hablando con voz monótona acerca de lo que hace.

Quizá fue un simple sueño, donde un esquimal atrapa a un pez con dos ojos de un mismo lado, y le dice a sus hijos que salgan afuera con el perro para que él y su mujer puedan…Y el niño y su perro dejan ver un globo naranja que parece ir por el cielo desde Alaska a Nueva York, donde Axel duerme en un camión. “Despertate, Colón”, las palabras de su madre y la esperanza de Axel de encontrar algo en la tierra ya descubierta por el hombre.

Junto a los peces que vuelan por el aire, nos unimos a Axel para ser el padrino de la boda de su tío. Con su amigo Paul Leger (Vincent Gallo), las incansables charlas van desde las películas hasta filosofías acerca de las tortas, pasteles y bananas. Paul es un actor: “Tengo una gran actuación este viernes”, dice. “Es una audición”, le dice Axel para humillarlo. La verdad es que ni siquiera es una audición. Lo que vive Axel es una historia para nostros, pero para el personaje es un redescubrimiento personal y un replanteamiento de las decisiones de su vida.

Cuando ve a Elaine (Faye Dunaway) siente algo muy fuerte, pero no sabe como llamarlo. Días después se convierte en el amante de una mujer décadas mayor que él. La hija de Elaine, Grace (Lili Taylor), también está allí, y no pasa mucho hasta que Axel se encuentra en un acertijo entre el corazón de dos mujeres que, como las describe él, son “demasiado similares y grandes para estar en el mismo mundo”.
La historia y el guión de David Atkin llega plagado de frases que podrían salir de la boca de un lunático, pero encajan en el contexto del film y retuercen nuestra cabeza al máximo. “Tengo que escalar…es un largo camino a la luna”; “Viviré para siempre hasta convertirme en una tortuga…tienen vidas infinitas”, además de escenas de conocidas películas en momentos cruciales…Qué música (Goran Bregovic)! Qué edición (Andrija Zafranovic)! Qué fotografía (Vilko Filac)!

Qué director! Conocido por su originalidad, el reconocido Emir Kusturica le pone su propia firma a su película, colaborando en la historia que también debe haber soñado en parte; dándole vida al sueño con su cámara voladora, llena de giros inesperados y enamorada de sus alrededores. Lo que consigue son palabras mayores, aunque no todos podrían entenderlo y, consecuentemente, apreciarlo.

Sus actores…Jerry Lewis en una total comprensión de su personaje, y tan envuelto en su trabajo que es difícil de creer. Tan agradable en uno de esos roles a los que no le damos mucha importancia. Faye Dunaway…Wow! Pudo trabajar con algunos de estos actores más tarde, pero aquí, como una mujer grande, mantiene esa virtud de crear unicidad, con sus risas, sonrisas y su manera de decir las cosas. Lili Taylor tiene el personaje más interesante. La hija silenciosa que podría estar loca pero no se sabe del todo. Con imaginación y libertad, Taylor logra un personaje creíble y no lo sobreactuado que podría ser. Vincent Gallo, a quien respeto más como un director y actor que hace lo que quiere; la habilidad que tiene para elegir sus papeles es visible aquí, mientras que brilla sin luces que lo ayuden. Una gran actuación que sus fans no deberían perderse.

Pero Depp…Cómo lo puedo explicar? Lo he dicho mucho, sí, pero lo repetiré. Es como un mago, pero no con las cartas y el sombrero y los trucos. Lo es con su cara, sus miradas, su modo de hablar, su perfección de movimiento…Pero no es algo realmente técnico: “En el mundo de la actuación, Johnny Depp es un mago”. Estoy seguro que todavía tiene mucha magia para nosotros, pero éste es uno de los primeros films donde nos hizo conocerla.

En una escena, Paul (Gallo), actor, pide que nadie toque su cara, porque es importante. “Pensás que le tocan la cara a Brando? Pensás que se la tocan a Pacino, a De Niro?”. Ustedes creen que le tocan la cara a Johnny Depp? No sé en ese entonces, pero ahora no; y si lo hicieron antes, no deberían haberlo hecho.

---9/10