
El tema con "Sin Retorno" es complicado. Es una película de la que hay que tener muchas ganas de hablar, y yo no tengo tantas. Recién hoy me siento a escribir y la vi hace casi 3 meses. La ópera prima de Miguel Cohan es un punto intermedio entre el extremo de exposición del "Rati Horror Show" de Piñeyro y el 'no sé muy bien qué quiero ser' de "El hombre de al lado". No hay dudas de que el film es una apuesta segura, orientada al gran público. Dos grandes nombres, Federico Luppi y Leonardo Sbaraglia; un poster provocador, de esos que plantean la duda de si será una buena película o un desastre; un elenco secundario respetado, con Martín Slipak a la cabeza, Ana Celentano y Luis Machín, entre otros. La historia del film es bien concreta: un hombre es injustamente (Sbaraglia) encarcelado por un crimen que comete un joven (Slipak). En el medio de ambos está Luppi, el padre del chico fallecido que manda a Sbaraglia a la cárcel.
Es difícil recordar los nombres particulares de los personajes. Excepto por Luppi, a quien se lo puede ver en modo fácil/repetitivo, todos los actores se pierden en sus interpretaciones. "Sin Retorno" es un film de gran trabajo actoral. Es también, por su historia, un film de género y toca (algo que no es menor en nuestro especial) fuertemente el tema de la conciencia, que pesa a lo largo del metraje. Desde ese lugar, Cohan tiene mérito pues pone verdaderamente las cosas en frente del espectador, generando una posibilidad de discusión que rara vez se ve en un film de alto presupuesto como "Sin Retorno". El final es desconcertante; la película no toma ninguna postura específica. Dos aciertos, por supuesto, que todos han sabido recalcar. Los únicos aciertos?
No. "Sin Retorno" es también una película muy bien filmada, irreprochable técnicamente. A la vez, está muy bien contada, y es menos ambiciosa de lo que parece en ese aspecto. Cubre las vidas de tres personajes a través de varios años y los pasajes de un entorno a otro fluyen con naturalidad. Los momentos de mayor tensión, exentos de música, recaen sobre la credibilidad de los actores. Los momentos de reposo cuentan con escenarios bien elegidos; el director aprovecha bien los espacios y la película en general cobra un clima que está lejos de expresar tranquilidad.
Aún así, "Sin Retorno" convive en su interior con una contradicción, que tiene que ver con el público, con las expectativas ante el presupuesto un poco mayor y con esta forma en que se monta (el término completo, cierto dire??) la película. Es, creo, muy sencillo, y lo hemos visto muchas veces, pero no tantas en el cine nacional. Sin ir más lejos, "La mirada invisible" es otra película de 2010 que era técnicamente impecable pero su género no estaba tan definido, y al estar muy ligada a la Historia entraba en otra categoría. Es más, tal pericia técnica, debido a lo que cuenta el film y a la construcción de su protagonista, le jugaba a favor. En "Sin Retorno", que coquetea con el thriller dramático de alto vuelo, de grandes ambiciones, toda la prolijidad impacta de forma negativa. Es una película que, por todas las cartas puestas en el público, en una historia bien contada y además en una historia 'de género', directamente pierde el riesgo. Si fuera una película independiente esto sería aún más preocupante. Algo que se respira distinto en "Sin Retorno" desde todos lados, que tiene cierto potencial, pero que carece de adrenalina y/o nervio en los aspectos que exceden lo actoral. Allí, en las interpretaciones, está el plato fuerte, y quizá su director lo sepa. Digamos que para su próximo proyecto, ya que la película fue un éxito, podría aumentar un poco el monto de fichas a poner en la mesa, si se entiende la referencia.
Nada más de la conciencia sucia. Es una peli para ver de todos modos.
---6.5/10
Friday, 14 January 2011
Especial Cine Argentino: Conciencia Sucia - Sin Retorno
Posted by
ElChapa
at
14.1.11
4
comments
Labels: Cine Argentino, Especiales
Sunday, 2 January 2011
Especial Cine Argentino: Conciencia Sucia - El rati horror show
Bienvenido 2011!! Feliz de que hayas llegado, debo pedirte disculpas y volver a 2010, porque en unos días tenemos que revisar las mejores películas del (ya) año pasado. Da la casualidad que, regresando a septiembre, a mediados de septiembre, se estrenaba el nuevo documental de Enrique Piñeyro, que también juega con esto de la conciencia. Arranca el año y hablamos de la conciencia, porque películas como esta, de las mejores del año, son vistas por muy poca gente. Es una pena. Son películas de las que se puede hablar. Dan ganas de comentarlas y hacen eco en el espectador, por más que en cada sala seamos minoría. Un éxito como "El hombre de al lado"?? Algo muy visto como "Sin Retorno"? Menos. Por ahora, simplemente una gran película. Quizá el tiempo juegue a su favor.
"El Rati Horror Show"
Ya había hecho algo parecido con "Whisky Romeo Zulu" (aquí mi crítica). Enrique Piñeyro se colocó como protagonista en una historia de ficción para recrear una verdad, una verdad que lo involucraba personalmente, al punto de que se interpretaba a él mismo. No hay tantas diferencias en "El Rati Horror Show", una película acaso de tinte documental más definido pero en la que los mecanismos de ficción se revelan desde el comienzo. Allí se encuentra el material de archivo, un compilado de los noticieros más importantes del país que revive lo ocurrido en 2005 conocido como "La tragedia de Pompeya". Minutos después, el director/guionista/actor Piñeyro señala a Germán Cantore y dice "grabando sonido". Acto seguido, un locutor lee las hojas de un guión escrito por Piñeyro; un guión que pertenece a un documental pero que está evidentemente construido de manera narrativa, ficcional: mecanismo expuesto.
Piñeyro es un director honesto, transparente, y no duda en introducirnos en su ámbito de trabajo para mostrarnos cómo intenta defender, desde su lugar como director y como persona, al individuo acusado y sentenciado que cree inocente: Fernando Carrera. Sentado en la sala de edición, y eligiendo visitar ciertos lugares y hablar con determinadas personas, Piñeyro -a veces de manera más espontánea, otras de manera irremediablemente 'actuada'- sigue las páginas de la historia que, como dije, pretende recrear una verdad. Esto requiere de sumo cuidado. En principio, es evidente que "El Rati Horror Show" tenía mucho más material para exponer sobre la causa de Carrera; que sus realizadores conocen el caso al dedillo y comprenden los minuciosos y formales detalles de las operaciones tanto judiciales como policiales (una amiga mencionaba el específico conocimiento de la balística) que rodearon el acontecimiento. Pero a la vez "El Rati Horror Show" es cine, y desde el cine Piñeyro va a aprovechar las herramientas audiovisuales para hacer, a la vez, dos cosas no necesariamente contradictorias: exponer una defensa de Carrera que sea ante todo contundente y presentar, un tanto alejado del golpe de efecto, la mayor cantidad de pruebas existentes para que el espectador también emita un juicio personal.
Esto último es lo más difícil de lograr sin fallas para un Piñeyro siempre transparente pero también atrevido (y muy expuesto) que está, durante todo el metraje, sumamente indignado ante una causa que entendemos para él es la representación de lo peor de este país. El actor, desplegando todo su talento, se queja de la forma de hablar de los jueces, fabricando muñecos de sus personas a los que les habla irónicamente, arremete con preguntas retóricas sobre ciertas cuestiones y hasta despliega una gran secuencia que culmina con una bala en un pedazo de carne (imperdible). Pero nunca falta a la recreación de la verdad, y hablo de la verdad en cuanto a hechos. A través de la lectura de fragmentos de fallos y denuncias, recolección de fotografías y material de audio y video, y sobretodo mediante una admirable reconstrucción física de las más de 10 marcas de balas que se encontraron en el auto de Fernando Carrera, los hechos salen a relucir.
Es impresionante también cómo está manejada la entrevista que Piñeyro le hizo a Carrera, de la cual en la película se ve poco y debe haber sido más extensa. El realizador está tan convencido de su inocencia que en ningún momento expone en pantalla preguntas suyas o respuestas del preso que puedan ayudar de forma totalmente directa (el testimonio personal es una herramienta muy fuerte) a la posición ya tomada. Y yo no fui engañado por un director honesto, astuto guionista y humilde actor. Para bien o para mal, "El rati horror show" debe repetir testarudamente una importante cantidad de hechos. Hay pocas cosas más irrefutables que el hecho.
El especial del blog se titula "Conciecia Sucia". Creo que el último plano del film, con los muñecos de los jueces acostados en una cama en medio de la calle, dice bastante de una conciencia un poco intranquila (la de ellos). No recuerdo si esto estaba armado sólo desde la imagen o también desde el diálogo, pero funcionaba. Para los fanáticos musicales está el video del final, una rockerísima versión de "El reino del revés" de María Elena Walsh. Se las dejo.
---9/10
Posted by
ElChapa
at
2.1.11
2
comments
Labels: Cine Argentino, Especiales
Friday, 24 December 2010
Especial Cine Argentino: Conciencia Sucia - El hombre de al lado

En fin, de vuelta a nuestras tres películas. La primera es “El hombre de al lado”, de Mariano Cohn y Gastón Duprat. Acá tengo que decir, aunque no tenga mucho que ver, que no vi el primer film de la dupla, “Yo presidente”, ni el segundo, “El artista”. Lo digo porque se percibe que hay un código interno en lo que hacen, que seguramente estaba más presente en el segundo largo que en el primero. El punto aquí es saber que los directores apuntan a un cine ecléctico, artístico, de colores varios desde la puesta en escena, incluso cuando hay un fuerte predominio del color blanco en este relato un tanto intimista. Jugando con las formas, un espacio cuadrado que es el perfecto lugar para una ventana, es el inicio del conflicto que dispara el comienzo, desarrollo y desenlace del film.
“El hombre de al lado”, creo, no tiene una trama que avance significativamente, y cada vez que esto sucede (si sucede efectivamente), lo hace a la par de la ventana. Una ventana que Víctor (Daniel Aráoz) quiere poner en su departamento para, como dice literalmente, “atrapar unos rayitos de sol”, pero que irrumpe en la intimidad de Leonardo (Rafael Spregelburd), un diseñador que vive en una enorme casa con diseño de Le Corbusier. Lo que sucede en el film a partir del primer encuentro entre Víctor y Leonardo, es un continuado de encuentros entre ambos que no hace más que mostrar las diferencias entre ellos y cómo esto incide el ámbito social y familiar de Leonardo. Es fundamental destacar la inusitada dosis de comedia que adquiere la relación de los personajes, pues ambos actúan con tanta naturalidad y tan acordes a lo que son como individuos, que uno no hace más que reírse de ciertas actitudes, tan de ellos como nuestras. Aquí estoy diciendo dos cosas, y una tercera que es lateral. Primero estoy diciendo que los personajes están bien marcados y desarrollados, que son coherentes con lo que vemos de ellos desde un principio y que uno no puede cuestionar la verosimilitud de la película en ese aspecto. Lo segundo que estoy diciendo es que esta delicada construcción de personajes permite una identificación directa con el espectador medio, sea cual sea su clase social. Esto es un plus para una película que no cuenta mucho pero sí conecta con su audiencia. Cualquiera puede percibir esa cualidad y es normal salir de la proyección recordando frases, actitudes y hasta movimientos de dos protagonistas inolvidables. Lo que no hay que dejar de mencionar es que aunque la risa pueda ser una constante de “El hombre de al lado”, el film no es una comedia.
Ahora bien: Leonardo y Víctor son dos seres humanos palpables en un contexto físico claro, que si bien es pequeño (una casa, algunos edificios y una ventana), remite a algo mayor, más general, que busca en algún punto ser el reflejo de una realidad del país. Entonces, si el espectador se identifica con los personajes, es lógico que pueda percibir parte de esta idea. Y si digo que “El hombre de al lado” no es una comedia, es porque creo que hay algún tipo de mensaje dramático en la película, que desde el vamos se ve ayudado por dos criaturas que los directores no trabajaron desde el estereotipo. Eso quizá hubiera sido ridículo. Por lo tanto, los grandes momentos del film tienen que ver con las conversaciones entre Víctor y Leonardo: conversaciones largas y molestas que terminan siendo asfixiantes por el uso del espacio, el tiempo y el sonido. Si bien la casa de Leonardo es claramente enorme, la mayor parte de los planos interiores son cerrados; además los planos más cerrados de todos son los de las conversaciones de los protagonistas, que también son extremadamente largos, casi sin cortes y virtualmente sin sonido alguno más que el de las voces. De este modo, estos planos casi repetidos pero con alguna variante en cada nueva aparición (un poco más cerrados, un poco más silenciosos, más o menos largos), generan algo distinto en cada conversación, logrando que todo se vea diferente y que la tensión general aumente ante cada situación.
Aún así, y entre toda esta verosimilitud, hay algunas cosas que sí se trabajan desde el estereotipo (o digamos más bien, desde la exageración de cierto estereotipo). Me refiero a aquellos momentos donde hay un marcado quiebre con lo que es “natural”. En estos momentos -cada uno de ellos claramente identificable en la película- todo lo planteado arriba se invierte: el sonido ambiente y/o la música ocupan casi todo el espacio y a un volumen muy alto; las reacciones y expresiones de todos los personajes son un tanto extremas (se roza la sobreactuación), la composición de los planos (aunque siguen siendo bastante cerrados) se corre un poco de lo más formal, mostrando algunos desenfoques o encuadres directamente “extraños” (nunca feos). Entiendo que esta decisión puede devenir tanto del estilo ecléctico, artístico que asumen los directores –y que tiene en gran parte que ver con la forma de ser de una película ‘independiente’- como de algún tipo de diálogo que estén buscando con la relación que su película tiene con lo arquitectónico. En fin, yo le decía a mi padre que este tipo de cosas –quiebres- siempre me gustan, pero que en algunas películas me molestaban.
En “El hombre de al lado”, estos momentos (estas cosas, estas decisiones) me molestan. No porque atenten contra el desarrollo del film. De hecho, creo que no suman ni restan porque el mundo que pretenden resaltar se hace presente de forma natural en varias escenas que no tienen esa construcción. Me molestan por el efecto que puedan tener en el público. Ya decía yo que el público general tiene una mala relación con el cine argentino más independiente. Por lo tanto, este público al encontrarse con un film como “El hombre de al lado”, con su gran poder de identificación/conexión, al no ver este tipo de momentos (cosas, decisiones, quiebres…digámosle “operaciones”), los toma como algo diferente y original, que en su visión reflexiva –posterior- de la película podría realzar aún más algo que ya había gustado. Me molestan por lo tanto las “operaciones” porque creo que la situación que analizo es posible. Lo creo más posible aún si hablamos del público que no ve tanto cine nacional, ni industrial/comercial ni independiente. El tema es que “El hombre de al lado” funciona como película (es decir, es una buena película) que pasea entre esos dos lugares, pero que si se medita en frío está más cerca del segundo lugar (el menos masivo: esto se ve en códigos primordiales como la elección de los protagonistas que son un referente del teatro independiente como Spregelburd y un comediante poco público y taquillero como Aráoz), y sus “operaciones” no ayudan para nada la relación entre el público y nuestro cine independiente. A lo sumo, el espectador más alejado pensará que esto es una excepción, y seguirá su camino. “El hombre de al lado” es, hoy por hoy, uno de los fenómenos comerciales cinematográficos del año. Digan “el boca a boca”, la crítica (este es un argumento menos creíble), lo que quieran, pero algo pasó y la película terminó compitiendo contra la enorme “Carancho” y “Dos Hermanos” para representarnos en los Oscar. Sin embargo, lo cierto es que este cine, que podría haber tomado otras decisiones, pero que por estas “operaciones” efectivamente se muestra más del lado mencionado; este cine se ha hecho mejor en otros lados. Y sigue siendo un cine que mucha gente se está perdiendo.
El final de la película propone un verdadero “dilema moral”. Era innecesario presentarlo de manera tan abrupta y obvia, pero no deja de ser un dilema moral válido, y el punto en común (no el único, hay un par más) con las otras dos películas nacionales que tienen este tipo de dilema en su centro y que buscan, desde algún lugar, capturar al espectador. “El hombre de al lado” lo logró con creces. Ya veremos lo que pasó con los otros dos títulos, en la segunda y tercera parte de este especial.
---7/10
Posted by
ElChapa
at
24.12.10
1 comments
Labels: Cine Argentino, Especiales
Monday, 20 December 2010
Especial Cine Argentino: Conciencia Sucia - Introducción
NOS PREPARAMOS PARA LAS FIESTAS CON EL PROMETIDO ESPECIAL!
A poco de la entrega de los premios Sur de nuestra "academia" (donde "El hombre de al lado" fue la gran vencedora), recordemos un mes interesante del cine de este año. La situación que se dio en la cartelera local en septiembre es curiosa. Si bien se sabe que en líneas generales no fue el mejor mes para la taquilla, septiembre dejó colgados tres títulos nacionales que dieron mucho de que hablar y que merecen especial atención. Una vez más, la ventaja que nos da el acotado número de estrenos nacionales verdaderamente extendidos y distribuidos comercialmente, es la de analizar en detalle el fenómeno. Para mí, sirve como excusa para criticar tres (3) películas que son muy distintas desde su forma de producción y el ‘target’ de público al que apuntan, pero registran similitudes muy fuertes en puntos centrales de sus historias. Así se pueden ver los efectos que esto tiene en el público, pues es el cine es un mundo y nuestro cine (argentino) es otro mundo con códigos y referencias, y también con problemas y discusiones legales de fondo.
Hace no mucho, un artículo de Pablo Sirvén en su columna del diario La Nación (http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1230338), suscitó una gran discusión posterior en varios medios, básicamente porque, en líneas generales, salió a pegarle una vez más a esa cosa llamada “cine independiente”. El trasfondo es complejo (yo no lo capto del todo, admito) e implica las nuevas políticas del INCAA y las siempre discutidas ‘política de fomento’ y ‘Ley de cuota de pantalla’. Dos artículos que salieron a responderle a Sirvén (uno del director Juan Villegas (http://www.otroscines.com/columnistas_detalle.php?idnota=3852&idsubseccion=11), otro del crítico Diego Lerer
(http://micropsia.blogspot.com/2010/02/deja-vu-infimas-reflexiones-sobre-la.html) )
ponen en evidencia cosas importantísimas y dejan al periodista de La Nación en ridículo. Los detalles, como dije, son engorrosos. Lo que sí es cierto es que la discusión entre el “cine independiente” y el “comercial/industrial” pervive hace años y es injusto que un profesional respetado y muy leído salga a atacar al primero de los mencionados, defendiendo claramente la forma de hacer y ser del segundo. De este modo, el público –que ya de por sí tiene muchos prejuicios contra nuestro cine menos masivo- se aleja aún más de las películas que ofrecen, al menos, propuestas arriesgadas, distintas, personales y, en suma, diferentes a lo que se ve en todos lados (aquí me permito meter también gran parte del cine internacional, del que cada vez llegan más tanques y menos propuestas alternativas). Estos últimos adjetivos suenan a la figurita más repetida de todas, lo sé; pero tienen que ver con hechos objetivos (porque existe un cine que realmente es así) y es inevitable mencionarlos cada vez que esta discusión se hace presente de forma más marcada. Sobretodo, me refiero al momento en el que uno se pone a escribir porque la cuestión se cruza con cierta película que se está reseñando.
Sin ir más lejos, este blog contiene varios artículos que se dirigen al tema centralmente o a sus aristas varias:
-Mi análisis de “Carancho”, incluida la mención a la existencia de Trapero como posible autor nacional estado del llamado Nuevo Cine Argentino y a la estúpida comparación que el film suscita con “El secreto de sus ojos” y lo que deviene de esto del lado del público.
-Mi crítica de “La mosca en la ceniza”, y el lugar que ocupa dentro del cine nacional, con la difícil situación que su estreno en salas implicó (aún con apoyo del INCAA).
-Una comparación analítica de “Ana y los otros” y “Castro”, muestra objetiva de que existe cine de buena y también de mala calidad en ese submundo de la cinematografía nacional que es el ‘cine independiente’; diferencias dentro de un panorama ya de por sí más personal, arriesgado y todas las demás palabras.
-La crítica de “Música en espera”, la crítica de “Motivos para no enamorarse” y la crítica de “Un novio para mi mujer”, atravesados por el lugar de la comedia romántica nacional actual.
-“Historias Extraordinarias”; un antes y un después en todo sentido.
-La crítica de “Derecho de familia”, y el rol de Daniel Burman como un cineasta que ofrece un balance.
-Un análisis de “La mujer sin cabeza” que incluye una reflexión sobre el cine que incita a pensar y la relación que esto tiene con la crítica, el público y el estado de nuestra industria cinematográfica.
Volvemos a las 3 películas en los posteos sucesivos.
Saludos Sospechosos!
Posted by
ElChapa
at
20.12.10
3
comments
Labels: Cine Argentino, Especiales
Friday, 12 November 2010
Filma tu aldea y serás universal: San Antonio a Mar del Plata
El nombre es Alejandro Torriggino. Acá lo conocieron ustedes escribiendo para "El rincón de Alejo", pero mucho antes de eso, yo había puesto un link aquí desde los primeros días del blog: "Nuestro Scorsese". No sé que queda en ese link, lo pueden revisar... lo que sí sé es que lo de la referencia al gran Marty no era gratuita. Yo siempre creí que Alejandro iba a terminar haciendo algo relacionado con el cine. Tomó un par de decisiones clave (de esas que marcan la vida de uno, creo) y es el día de hoy que no sólo está haciéndolo, también lo está viviendo... El último corto que filmó en Rosario, titulado "SAN ANTONIO" (los detalles están en el blog de su productora, Crisopeya) ha sido seleccionado para CORTOGENIA, un festival de cortos nacionales por Internet.
El anuncio oficial en la página de Facebook del corto es el siguiente: San Antonio fue seleccionado entre los mejores 50 cortos del CORTOGENIA: 1º Festival Argentino de Cortos en Internet y estará participando por el premio mayor de ficción el Viernes 19 en el Salón Teatro Provincial de la ciudad de Mar del Plata, en el marco del 25º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Allí estaremos. Más info: http://www.mardelplatafilmfest.com/25/prg/actividades6.php
Aquí, de forma exclusiva (y ni tanto, pues Youtube es de todos), les dejo el corto... Espero sus comentarios y sus palabras de aliento para el dire, un amigo de la vida y uno de nuestros futuros talentos nacionales.
Saludos Sospechosos!
Posted by
ElChapa
at
12.11.10
2
comments
Labels: El Rincon de Alejo, Especiales
Wednesday, 7 July 2010
Especiales: El valor de una idea
Yo, El Chapa, quien escribe este blog y se encarga de que haya contenidos y discusiones interesantes y todas las demas cosas, estoy enfermo. Hace 3 días en cama, tuve la posibilidad de ver algunas películas al azar que podrían configurar un buen post...ya veremos. Ahora no quiero quedarme más de dos minutos, así los dejo con Joaquín Urdinez, cuyos especiales son tradición en este blog. Le agradezco a Urdinez por salvarme las papas, sin saberlo, y hacerlo además con un especial brillante.
---
Para los que no me tienen presente – intuyo que todos menos el querido autor de este espacio- suelo invitarme de tanto en tanto a aportar algún bocado a esta linda manía que muchos tienen, que es la de opinar de cine o de cuestiones, que sin necesariamente ser cine, ocupan las vecindades del séptimo arte. Menos por falta de ideas que de tiempo, es la razón por la que escasas veces participo en éste espacio, aunque –para serles sinceros- me aconsejaron escribir cada tres o cuatro meses, tiempo suficiente como para que se olviden de lo que escribí, o por lo menos que me perdonen (Dios así lo quiera).
Valoro muchísimo la creatividad de algunos directores, escritores y tantos otros personajes más de la jerga, pero creo que quiénes obtienen mi respeto son aquellos que trabajan para lograr la máxima excelencia a partir de una idea, y que en caso de no tenerla, desaparecen del plano hasta encontrarla. Estos hombres y mujeres no responden a la Industria Cinematográfica sino que se valen de su condición de artistas. Hablo del cine, porque es el tema que le atañe a éste blog preferentemente, pero tranquilamente podría estar hablando de literatura, y por qué no de música, término más familiarizado con el mundo de los negocios que con el de los sentimientos.
La imagen de Damián Szifrón encaja a la perfección con lo que quise expresar unos renglones más arriba. Un director y guionista que apuesta a la excelencia, a la calidad y no a la cantidad, un argentino talentoso que aparece poco, pero cuando lo hace nos agasaja, y notamos su ausencia justamente porque se hace sentir cuando está presente. “Me gusta hacer pocas cosas muy buenas, esa es la filosofía. Yo trabajo con la imaginación, esa es la materia prima” decía en una entrevista el joven director.
He leído varias veces en éste blog – o por lo menos una – comentarios acerca de cuán distantes son los estilos de Campanella y Trapero, y a la vez tan exquisitos. Campanella desde esa argentinidad nostálgica y romántica, que siempre nos roba un suspiro de esperanza. Con su estilo “hollywoodense” tan presente en algunos detalles… (Es que es cierto, siempre tuvo al Oscar entre ceja y ceja).
En el otro rincón, Pablo Trapero, un tipo que no tiene miedo en mostrar la cara más miserable de la Argentina. Un entendedor de las mezquindades nacionales, que sabe combinar los escenarios, los sonidos, las palabras a la perfección, nutrido seguramente en conceptos de una escuela de cine quizá mucho más independentista que la de Campanella.
En un tercer plano encontramos a Szifrón, que al igual que los anteriormente nombrados, también apostó a la acción, al suspenso, aunque bien sabemos que su fuerte es la comedia. Género manoseado por tantos directores argentinos, quienes creen que uno se ríe de cualquier estupidez (sobresalen en éste rubro aquellos que piensan que los remakes de las películas de Olmedo son buenos). El de Damián se trata de un humor acertado, digno de alguien que entiende la picardía porteña. No se trata de grandes bromas, ni de gente diciendo payasadas, no, no. Son los personajes perfectos, diciendo las palabras justas. Lo cito nuevamente, “En cuanto a mi cine, me gusta evitar la solemnidad, y apostar al humor. La comedia es un género muy rico, aunque muchas veces sea desvalorizado”.
A mi pobre entender de cine y series de televisión, creo que Szifrón es un gran director por ser un gran guionista. El sabe qué mostrar y cómo mostrarlo, porque así lo figuró en su cabeza cuando lo escribió. Pienso y creo que son peores las películas con grandes producciones y pobres guiones que viceversa y pienso también que es que gracias a sus guiones muchos actores dieron el “batacazo” trabajando para él.
No quisiera terminar el posteo sin por lo menos hacer una breve reseña de Los Simuladores, un trabajo magnifico, particularmente mi preferido de los de Szifron. Me cuesta y mucho recordar una serie argentina que se acerque a la grandeza de ésta. Supo reunir a los cuatro indicados – me refiero a Seenfeld, D´Elia, Peretti y Fiore- ¿Qué hubiera sido de los Beatles si hubiera habido otro en vez de Ringo, Paul, John o George? Creo que lo mismo que si hubieran cambiado a uno de los cuatro simuladores (sepan disculpar la exageración).
Agradezcámosle a gente como Szifrón, que indirectamente combaten un poco la estupidez con que nos tiene acostumbrado la TV argentina, de la cuál siento más vergüenza que lástima. Lamentablemente sus apariciones son menos frecuentes que sus desapariciones… a mí me gusta creer que durante su ausencia está pensando en algo con que volarnos la cabeza una vez más.
Salute Sospechosos!
Posted by
ElChapa
at
7.7.10
6
comments
Labels: Cine Argentino, Especiales
Saturday, 6 March 2010
Especial Oscar: “Up in the air” y “Un hombre serio”
Las junté en principio porque son de las pocas películas nominadas que pude ver, y en segundo lugar porque realmente creo que merecen estar donde están; son dos films que son más de lo que aparentan, films con guiones de hierro y actuaciones memorables, films que sus directores controlan por completo, más que nada porque son directores consagrados (los Coen ya no me acuerdo cuando se consagraron, pero Jason Reitman se acaba de consagrar con “Up in the air”; nadie lo puede poner en duda). Espero que disfruten la gala esta y podamos llevarnos algunas sorpresas. Sin más preámbulos, las críticas de “Amor sin escalas” (horrible traducción aquí) y “Un hombre serio”. Porque aquí seguimos sin arriesgarnos con las predicciones (más aún cuando no vimos mucho), sino que simplemente tratamos de hacer crítica.
Amor sin escalas
¿Qué queremos? A veces nuestra vida no alcanza para responder esa preguntan. Vivimos el día a día y no tenemos tiempo. A Ryan Bingham la misma persona le pregunta dos veces en “Up in the air”: “Qué querés?”. No puede dar una respuesta. Viaja por el mundo despidiendo gente para vivir y no tiene problemas para dormir; oímos su voz en off diciendo que el aire es su casa, los aeropuertos un recordatorio de que todo está bien; escuchamos sus conferencias que tienen todo que ver con dejar cualquier tipo de equipaje (literal y metafórico) atrás –en el camino- y aún así es incapaz de decidir qué es lo que quiere. Vive con una filosofía. Y parece que es algo que eligió y defiende, podemos intuir en conversaciones con las dos mujeres que irrumpen en medio de su sistemática y cómoda vida. Bueno, no todo lo que elegimos es necesariamente lo que queremos.
Ryan Bingham está interpretado por George Clooney como la clase de hombre con el que no nos gustaría meternos. No es lo más apropiado para su línea de trabajo, pero Clooney tiene esa habilidad de hacernos creer que es el mejor en lo que hace y eso es lo que pensamos de Bingham: imparable, perfecto, hombre de corazón frío con una sonrisa encantadora...y con clase también (estamos hablando de George Clooney). Hizo casi lo mismo en “Michael Clayton” (aquí mi crítica), pero sin la sonrisa. De hecho, Bingham es tan confiado que se enamora y está seguro de que todo saldrá bien.
Creo que “Up in the air” es una muy buena película porque el director Jason Reitman se asegura de que nunca nos vayamos de ese lugar. Presenta un personaje y le proporciona un ‘turning point’ (ver aquí detalles de la definición) que cualquier película de Hollywood terminaría de modo feliz –de hecho, su propia “Juno” (aquí mi crítica) hacía justamente eso- y decide poner todo en espera. Cada vez que Bingham está en la tierra, ya sea para una boda familiar o una reunión laboral, podemos presentir que el aire lo está llamando. Es algo que la película nos hace sentir con elementos: una música melancólica plagada de guitarras acústicas, algunas miradas de Bingham, algunas sonrisas que no parecen estar del todo bien. El truco es que esto no tiene que ser algo triste. Simplemente es lo que es.
Escuchamos el ruido de maletas cerrándose, tarjetas magnéticas haciendo ‘beep’, teléfonos celulares sonando. Así es como es en el aire. Una mujer, Kate (Vera Farmiga), llega y suena como la compañera perfecta para esa vida segura, suspendida. Parece compartir la filosofía de Ryan. Luego otra mujer, Natalie (Anna Kendrick), más joven, impulsiva y con ganas de aprender, suena a psicología barata –tiene una maestría en psicología- y promueve, con y sin intención (porque es joven e impulsiva) una versión de una vida “real”; la vida de las parejas casadas con hijos; la vida que parece planeada; la vida a la que Mark Loring le tenía tanto miedo y la vida para la que más de un personaje de este film no se siente preparado...aún así, la vida que atesoran cada hombre y mujer que Ryan despide.
La contradicción es obvia, y es el ‘turning point’ de Ryan. Pero los personajes en los films de Reitman nunca son obvios. Son inteligentes, peculiares, a veces gente extraña capaz de resolver contradicciones. El guión del director y Sheldon Turner, basado en una novela de Walter Kim, es intuitivo y poderosamente dramático sin ningún tipo de melodrama. Los empleados que son despedidos sufren y hablan la verdad, escuchamos cada una de sus palabras y sentimos empatía.
Pero sentimos empatía por Ryan también, porque lo podemos ver preguntándose, meditando. Las conversaciones que comparte con Karen por un lado, las discusiones (la mayoría) que tiene con Natalie por el otro, y una particular charla de a tres sobre la vida y el amor, son los momentos en los que la película necesita nuestra mayor atención. Los momentos sin música, los momentos en los que Ryan casi no dice nada que no pertenezca a su filosofía, pero al mismo tiempo los momentos en los que piensa o, al menos, se queda con algo para pensar. Lo podemos ver en sus ojos, aunque la convicción de las actuaciones de Kendrick y Farmiga ayudan a generar este efecto (actuaciones que, entre otras cosas, confirman que Allison Janney, J.K. Simmons, Jason Bateman y Jennifer Garner deberían haber tenido más chances en la temporada de premios con “Juno”).
Necesita Ryan una segunda oportunidad? ¿Se la merece? Por supuesto que “Up in the air” ofrece más preguntas que respuestas, y no creo que la travesía de su personaje principal tenga nada que ver con la redención. Con riesgo de analizar algo que quizá ni siquiera esté sugerido por la película, creo que la travesía de Ryan Bingham termina una vez que descubra qué es lo que quiere. Hay un par de escenas que muestran personas verdaderamente encantadas y alegres al pensar en las cosas que quieren. Una incluye al perfecto J.K. Simmons; la otra un mapa del mundo con muchas fotografías. Yo siempre he creído que el mundo sería distinto si todos hicieran lo que quieren porque siempre he sabido que no es lo que sucede la mayor parte del tiempo. No sé si sería un mundo mejor, pero distinto...distinto está bueno.
Un hombre serio
El cine de los Coen es como hipnótico. Creo que por esta razón se han ganado una reputación de genios, locos. Siempre están dispuestos a dar una vuelta de tuerca más, a desafiar un poco al espectador entregando una historia que desde su planteamiento formal siempre es austera, sencilla, pero que en el fondo esconde algo; y ese algo hipnotiza. Ya me había pasado con “Sin lugar para los débiles” (un film del que todavía no pude escribir), en medida similar con otro relato actual pero más hilarante, “El gran Lebowski” (tampoco pude escribir) y más tarde con algo situado en el pasado, la peculiar “Barton Fink”.
Sí, están en lo correcto. Tampoco escribí acerca de “Barton Fink”, pero creo que su protagonista con lentes y algunos rulos, situado en un ambiente particular y en una época determinada es lo más similar a “Un hombre serio”, la última pieza producida, escrita y dirigida por los hermanitos. Les cuento que Barton Fink (un excelente John Turturro) estaba hipnotizado, al llegar a un rarísimo hotel en Hollywood. Cuando digo hipnotizado, me refiero a que estaba en una especie de trance, en el que no entendía nada pero tenía muy claro que algo tenía que hacer, si bien esto era algo que no sabía bien cómo hacerlo o si realmente lo quería hacer para empezar.
A Larry Gopnik (un excelente Michael Stuhlbarg) le sucede algo similar. Se va a hacer un chequeo médico y luego de que descubre que está bien, va a dar clase y se encuentra en su oficina con un alumno coreano que quiere sobornarlo para que lo haga aprobar un examen. Pero la idea del soborno la descubre tarde. Momentos luego, su amigo Sy Ableman lo llama para hablar con él, pero la conversación se corta y Larry llega a casa para enterarse que su mujer quiere divorciarse...y que se va a casar con Sy Ableman! Claro que Larry no está en Hollywood ni son los años 40; son los 60 y está inmerso en una comunidad judía en Minnesota. Sin embargo, su trance se activa cuando le ocurren todas estas cosas (sumadas a otras que ni mencioné) y él está completamente seguro de que ‘no ha hecho nada’.
Bueno, en realidad, sí ha hecho algo. Ha tratado de ser un buen hombre (lo que en la comunidad se conoce como un ‘hombre serio’), o al menos está tratando de serlo, pero esta serie de eventos irremediablemente lo correrá de su camino. No hay absurdo aquí, no hay delirio al estilo de “El gran Lebowski”. Mi idea en este momento es que queremos atribuir estas características al cine de los Coen porque puede resultarnos más fácil, pero lo cierto es que “Un hombre serio” es una película oscura; seria como su título. También lo era “Barton Fink”, aunque ambos films tengan una pizca de humor –negro, hay que aclarar- y tengan momentos que rompan la paz/trance del relato.
Hablamos de películas en las que todo está a punto de explotar, pero no al estilo de las frustraciones de la clase media de Allan Ball y su “Belleza Americana” derivado en “Six Feet Under”, sino a un nivel más humano, casi existencial. No es casualidad que se escuchen ruidos similares a un bombardeo a lo largo de “Un hombre serio” ni es casualidad el final del film; ni que Ed Tom Bell (un excelente Tommy Lee Jones) medite con su voz en off acerca de la relación del hombre y el mundo que lo rodea en “Sin lugar para los débiles” ni el final del film; mucho menos el hecho de que Barton Fink no acepte un mundo que no sea liderado por la clase trabajadora a la que defiende y sobre la cual escribe. No es casualidad el final desolador de “Barton Fink”.
Hay gente mala en el mundo, aún en el universo de los Coen, bastante asociado con la comedia. Nos confundimos y nos olvidamos de que en “Barton Fink” tenemos que sospechar de la jovialidad Charlie Medows (un excelente John Goodman) y de que aquí tenemos que dudar de la amabilidad y tranquilidad de Sy Ableman. Nadie está libre de pecado, ya verán, mucho menos Larry y su familia, en este film tan anclado en la religión.
Está entre los logros de la película el situar el contexto en una época en la que la religión judía se veía más generalmente de manera ortodoxa. En este contexto es válido todo lo que ocurre, desde los sueños delirantes hasta las apariciones de los muertos, y especialmente la búsqueda de Larry de alguna respuesta ante los rabinos de la comunidad. Creo además que está claro que el film está pensado para todos los gustos y religiones, aunque algo parece mostrar que la persona de religión judía, de algún modo, se identificará más con los personajes. Más allá de todo el trasfondo judío, hay otras cosas que son marca personal de los Coen, entre ellas los sueños y las apariciones mencionados, todo parte de un guión increíblemente original y de múltiples líneas argumentales (muchas de las cuales no encuentran conclusión) que incluye un destacado relato de un dentista y su paciente que un rabino le cuenta a Larry.
Son estas cosas graciosas? Sí. Yo dije que “Un hombre serio” tenía su cuota de comedia, aunque la mayoría venga de reírse de los personajes. Pero me resulta un ejercicio interesante pensar qué hay detrás de estos sellos cómicos. La puesta en escena del film es, al igual que en “Sin lugar para los débiles”, tranquilizadoramente perturbadora; y el sonido de ambiente de Carter Burwell de aquella película ha sido reemplazado por una muy buena música que acompaña el estado de ánimo buscado. Si no nos sintiéramos perturbados (iba a decir hipnotizados, pero los Coen hipnotizan siempre), no pensaríamos en que algo más triste se esconde detrás del principio de incertidumbre que tan bien explica el profesor Larry Gopnik.
Claro que la magia de la película está en saber que las respuestas definitivamente no las tiene el profesor, ni los rabinos, ni nosotros, ni los hermanos que la hicieron. Es como lo que le dice un personaje a Larry en algún momento del film, que tiene que ver con algo que los Coen quieren incrustarnos en la cabeza hace tiempo: “Acepta el misterio”. Si no se conforman, a la salida del cine nadie les quita el derecho a seguir preguntando.
---Un 8 a las dos pelis??
Saludos Sospechosos!
Posted by
ElChapa
at
6.3.10
10
comments
Labels: Especiales, George Clooney, Jason Reitman
Saturday, 20 February 2010
La fascinación por lo que se ve vs. La fascinación por lo que se quiere ver
Seguimos con los posteos prometidos para este mes. Aquí, un Especial dedicado al Cine Argentino.
Para el dire, para que Solo por hoy sigamos mirando cosas que están buenas... ;)
---
El conflicto es claro. En principio es entre dos cuestiones como las que reza el título, que pueden ser un poco difíciles de precisar. Hablamos de cine aquí, y queremos por lo tanto hablar de películas. También hablamos mucho de Cine Argentino, y muchísimo más aún de aquello que -siempre queda la duda- todavía se conoce como Nuevo Cine Argentino. Pues no fue Mariano Llinás quien dirigió “Ana y los otros” en el 2003. Llinás es, en todo caso, el director de “Historias Extraordinarias” (leer aquí, luego) y el productor de -si se quiere- dos hijas de aquella magna pieza: “Todos Mienten” (de Matias Piñeiro) y “Castro” (de Alejo Moguillansky), estrenadas en el 2009. De la segunda hablaremos hoy...y de la película de Celina Murga, “Ana y los otros”.
Ambas óperas primas de sus directores, filmadas en un proceso de libertad creativa envidiable, “Ana y los otros” y “Castro” están invadidas por tantas similitudes como contraposiciones. De hecho, las contraposiciones vienen marcadas por una simple razón. Antes de esto, los dos films fueron escritos y dirigidos únicamente por sus directores, los dos giran alrededor de un personaje principal muy particular y las relaciones de este con el mundo (y viceversa), los dos son más cortos que la media de películas (duran 80 minutos aproximadamente), los dos dan cuenta de un ‘cambio de localidad’ (de La Plata a Buenos Aires en “Castro”, de Buenos Aires a Paraná en “Ana y los otros”) y los dos parecen estar ‘hechos en familia’.
Aquí se presenta la primera cuestión, y tiene que ver con el paso del tiempo. Si Celina Murga fue asistente de dirección de la maravillosa “Sólo por hoy” de Ariel Rotter y de la genial “Sábado” de Juan Villegas, no podemos hablar de una casualidad. Esos dos films de los que algún día voy a hablar, y que para mí son claves del Nuevo Cine Argentino, la ligan a Murga automáticamente a aquel movimiento. Muchos integrantes del equipo de “Ana y los otros” trabajaron con Rotter o con Villegas, y es lógica la influencia. Además, es una influencia clara y de indudable belleza. Por otro lado, Alejo Moguillansky también trabajó con Villegas en su momento, y tiene una estrecha relación con la FUC (Universidad de Cine que le dio vida a “Sólo por hoy”), que hoy apoya sus películas y todo lo que tenga que ver con Mariano Llinás; movimiento que algunos se atrevieron a llamar Nuevo Nuevo Cine Argentino. Si esto es así, el cambio de rumbo de Moguillansky es claro y la influencia de Llinás también es lógica. Pero cuidado: no es una influencia tan clara. 
Lo que hay en “Ana y los otros”, que está presente en gran parte del Cine Argentino de la última década y de lo que cada vez quedan menos rasgos, es una fascinación por lo que se ve. Me refiero a una fascinación por lo que está ahí, en frente de uno; eso que la cámara debería poder captar en el momento y sin adornos porque genera emoción y sirve así como está. Por lo tanto, cuando Ana camina por Paraná y se encuentra con gente (“los otros”...todos), eso es lo que se presiente. Es, de hecho, una fascinación tan fuerte que se transmite directamente al espectador, hasta el punto de hacerle a uno creer que puede dirigir un film. ¿Por qué no? Algo que nos conmueve, que nos motiva y que queremos captar en imagen. ¿Tan difícil es? No lo sé, pero la naturalidad que se respira en las imágenes de Murga es consecuencia de una exploración no forzada de la realidad que al traducirse a ficción conserva una cuota muy grande de aquella realidad de donde vino.
Entonces los elementos. Si Murga quiere conservar al máximo ‘lo que se ve’, tiene que hacerse de herramientas para lograrlo. Y allí aparecen, primero que nada, las cosas como son: no hay un solo plano de “Ana y los otros” que uno no pueda ir a capturar a Paraná con una cámara (filmadora o de fotos). El paisaje tiene que ser real, la directora lo vio en todo su esplendor y así lo vemos nosotros: Ana sentada cerca del río; Ana en la peatonal; Ana en la casa de su amiga Nati con la hijas de Nati; Ana recorriendo el río y recordando el pasado con el marido de Nati, Nati y las hijas de Nati; Ana en la fiesta de reunión de egresados; Ana en la casa de Diego; Ana en búsqueda de Mariano y su encuentro con un personaje esencial, especial, genial que se llama Matías. Eso es “Ana y los otros”, y es una gran película más que nada porque está fascinada por lo que se ve, y porque la fascinación es tan pura que nos atrapa.
¿Y los otros? Los otros, como dije, son todos. Este “los otros”, tan amplio, es parte de la magia de “Ana y los otros”, que es una pureza mágica. No voy a mentir: la “nada” del film de Murga me fascina. Hay elementos del Nuevo Cine Argentino que son más herramientas que hacen a la creación de una película que sobrevive con su ‘nada’ en el tiempo. Gente que no actúa; personas que no actuaron nunca llenan las imágenes y las cargan de sentido, pero de un sentido que no es -o que justamente es- nada. ¿Qué quiero decir? Cerremos en una frase: los “otros”, que son “todos”, aparecen para la “nada” que es “Ana y los otros”. Como tantos grandes films de esta década nacional, en esta película no sucede nada. Hay una idea, que está ahí. Ana regresa de Buenos Aires, aparentemente después de mucho tiempo, y allí en Paraná actúa como cualquier persona del lugar actuaría al regresar. Los otros, por su parte, actúan frente a ella como cualquier persona que no ve hace mucho a otra debería actuar. No hay trucos, no hay mentiras. Simplemente, quizá, una esperanza de reencuentro de viejo amor. Ana lo busca a Mariano, un viejo novio, y cada lugar que visita y cada persona con la que se encuentra tiene que responder acerca de Mariano. El novio, ese recuerdo del pasado que ahora parece inútil búsqueda de un improbable futuro, es como un espíritu que sobrevuela la película, y alcanza para sostener lo que en definitiva sigue siendo “nada”. Sin embargo, obviar la importantísima presencia de Camila Toker, que en “Sábado” componía un personaje insoportable y aquí aparece amorosa y emerge hasta como linda y sexy de una manera particular (eso pasa generalmente cuando los directores están muy enamorados de sus personajes, cuando los tratan con sumo cuidado y dedicación), cargándose al hombro lo que se ve. Y triunfando, por supuesto, como Celina Murga y su ópera prima. 
En otra situación, en otro lugar y en otro tiempo, el actor Edgardo Castro no parece capaz de cargarse al hombro una historia que lo tiene como protagonista y en la cual interpreta a un personaje que lleva su mismo apellido. ¿Ya ven? Todo es, desde el vamos, un poco más complicado cuando nos referimos a “Castro”. Para conectar cuestiones, los dos primeros problemas que aparecen en la película de Alejo Moguillansky son este hecho de que el actor no puede tomar las riendas de la película aunque todo el peso caiga sobre él y la razón por la que no puede hacerlo y que tiene que ver con que su personaje no ve nada. Si su personaje Castro no ve nada, Castro el actor tampoco podrá ver. ¿Quién es el que ve entonces? Es una pregunta sensata, y que debe hacerse. La respuesta tiene que dar el nombre del director, Moguillansky. Pero sería una respuesta mentirosa pues el director tampoco ve. Quiero decir, no ve lo que está ahí en frente suyo, por lo tanto -y créanme- se nota que a sus Castros (actor y personaje) y al resto de las personas (“los otros”...no todos) se les hace difícil ver. Debo agregar que a nosotros los espectadores también se nos complica un poco. Lo hay en Alejo Moguillansky y “Castro” es una fascinación por lo que se quiere ver.
En palabras primordialmente técnicas, lo que sucede en “Castro” es un predominio de la forma sobre el fondo. Es decir, hay una importancia mayor en el cómo se está contando algo que en lo que se está contando en sí. Y aquí está lo cómico, ya que como en “Ana y los otros”, en la película de Moguillansky no está pasando nada. Si allí en Paraná no pasaba nada pero nos sentíamos atrapados por alguna cosa que traté de explicar, acá en Buenos Aires no nos atrapa nada. En todo caso, queremos que lo atrapen a Castro de una vez por todas, ya que lo persiguen por todos lados. El argumento es el que sigue: un tal Castro vive en La Plata con una tal Celia, su situación amorosa es tensa y deciden mudarse a Buenos Aires para que él consiga trabajo; por otro lado, la ex-mujer de Castro, un tal Samuel y sus trabajadores Willy y Acuña, lo buscan a Castro por razones desconocidas. De La Plata a Buenos Aires, y mientras Castro se busca la vida, presenciamos la persecución. Ese es el contenido; el fondo. 
En La Plata, cambiando constantemente de colectivos y dejando papelitos con indicaciones, Samuel y sus secuaces lo persiguen a Castro. Cuando van por la calle, van corriendo. Y Castro también corre; y también lo hace su novia Celia. Todos corren. En Buenos Aires, también en colectivos, pero ya más en subtes y en autos y en una vivienda que Castro y Celia consiguen, las corridas siguen. Todos continúan corriendo, los autos van a toda velocidad y las personas hacen saltos exagerados, como salidos de película de acción. Está casi todo coreografiado en el film, leí en algún lado. Bien, eso es la forma. Y se nota la preparación: el movimiento de la cámara en cada escena combinado con las posiciones de los personajes; algunas persecuciones de autos que constituyen intercambios de paquetes están construidas con virtuosismo; las imágenes son, en general, lo que se dice “bellas”. ¿Y? A mí no me dicen nada.
Pero este no es un caso de “ay, no me emocioné”, y por lo tanto un reclamo. No creo que todo deba emocionar (aunque eso siempre será discutible), sino que creo principalmente en lo que veo y en lo que eso me genera. Y como Moguillansky no ve sino que quiere ver, me planteo la duda como espectador durante “Castro” de si estoy o no viendo algo, cualquier cosa. Se desvirtuó todo, y es consecuencia de la poco clara influencia de Mariano Llinás. Donde “Historias Extraordinarias” era arriesgada y desmedida sin dejar de abrir el campo de juego para explorar nuevas y ricas dimensiones cinematográficas, “Castro” es estructurada, hermética, planificada al extremo...contaminada por esto que llamamos forma. Es como si Moguillansky en vez de seguir abriendo cerrara nuevamente el juego, encerrándose en un placard como Castro. Porque sí, Castro no sólo corre constantemente, sino que duerme en un placard, y actúa de forma extraña. Y los otros, que como dije ya no son todos, se comportan acorde. Hablan de forma acelerada, dicen cosas incoherentes, se expresan ante los demás sin una pizca de empatía.
Está bien, el espectador respeta y entiende: Moguillansky está fascinado por lo que quiere ver y este es el mundo que quiere ver. Pero el espectador no es tonto, y Moguillansky nos hace trampa: no siempre corren los personajes; no siempre hablan con esa rapidez; no siempre viven en el ánimo de sobreactuación exagerada -casi de otro mundo (el que quiere ver el director del film, ¿no?)- con el que los conocemos. Si uno como espectador no puede ver, no pueden culparlo de buscar explicaciones, de intentar entender; mucho menos aún cuando una película se le aparece “fríamente calculada”. ¿Cómo poner en duda el mundo tan peculiar de “Castro”? Uno como espectador dice: “tiene que haber una explicación...el director tiene que haber hecho tal o cual cosa por esta razón o por la otra”. Este respeto me mantuvo a mí sentado en la sala durante toda la proyección del film. El respeto que mi hermano me tiene como persona que ama el cine hizo que se quedara dormido y que tuviera la prudencia de no roncar. El respeto que mis padres me tienen porque soy su hijo y los invité a ver la película hizo que no se levantaran de la sala a los veinte minutos de empezada la función, aunque sí soltaron un par de risas.
Es lógico. Yo no concibo un cine en el que -tras una larga cadena de conexiones que parten del fondo, pasan por la forma y terminan en el director- nadie puede decir con seguridad qué es lo que se ve. Quizá mañana lo llamo a Moguillansky y le pido que me explique todo, pero no funciona así. ¿Si no puedo contactarme con él? ¿Si se muere? En mi experiencia, todo, absolutamente todo, está EN la película. Y si Moguillansky está fascinado por lo que quiere ver pero ni siquiera le es fiel a ese mundo que concibió, si Castro no entiende nada, si los pocos actores dicen las cosas sin convicción alguna (como si siguieran órdenes que son parte de un fin mayor...esa planificación extrema) y ni siquiera me pueden convencer a mí de una falta de convicción...si esa es la otra opción y ese es resultado, entre la fascinación por lo que se ve y la fascinación por lo que se quiere ver me quedo con la primera...toda la vida. 
Autorizo que esto sea utilizado por Paperblog
Posted by
ElChapa
at
20.2.10
1 comments
Labels: Cine Argentino, Especiales
Saturday, 2 January 2010
Especial: Fin de año 2009
Se terminó el año, ahora sí es definitivo. Para algunos, también se está terminando la década. Aquí en este espacio nos vamos a ahorrar cualquier lista del tipo “lo mejor de la década” a cambio de otra cosa que siempre solemos ofrecer: una completa lista de lo mejor del año. Como el 2009 no fue el mejor de los años cinematográficos, puede que tampoco encuentren mucho. Ojo, esto suele pasar ya que algunos de los grandes títulos del año todavía no se han estrenado en el país y los inservibles -como quien escribe- que no se dedican a bajar películas de Internet y esas cosas, se perdieron este 2009 grandes películas.
No sé exactamente de qué me arrepiento exactamente. Luego de haber visto “Crepúsculo” (aquí mi crítica) en el cine de mi querida General Roca, debí haber hecho el honor hace algunos días y ver “Luna Nueva”; pero entiendan que la baja calidad de la primera parte no me motivó del todo. Debí haber visto algo más de cine nacional independiente. A “Liverpool” le fue (¿otra vez?) muy bien afuera a nivel mundial y yo me la perdí varias veces en el año; me quedé con ganas de “Todos Mienten” aunque “Castro” de Alejo Moguillansky fue una verdadera decepción (ya hablaremos de ello pronto). Pero supongo que también quiero tomarme mi tiempo para descubrir el cine de Lisandro Alonso y de Matías Piñeiro.
De cine francés no sé si se estrenó lo mejor en las salas, por lo que lo más interesante intenté verlo en el BAFICI (aquí el resumen), y salí dentro de todo muy satisfecho en la cuota de cine europeo...una buena inversión que me dio un importante pantallazo del cine mundial actual. Siempre quedan cosas por ver, de eso no hay duda. Finalmente, rematamos con un año de calidad cinematográfica argentina a nivel industrial, con películas como “Música en espera” y lo último de Campanella que figuran en las listas que se verán a continuación y que no sólo son buenos films sino que también tuvieron un importante reconocimiento del público (Juan José y Darín volvieron a batir todos los récords) y de la crítica. Ni hablar de series que son cine, como el unitario de Pol-Ka “Trátame Bien” (aquí escribí algo) que no puede ser dejado de lado como una de las mejores cosas nacionales del año, que debería figurar en cualquier lista.
Pero acá hablamos de cine, así que ya saben como es. Repito el sistema, para los que nos leen hace poco. Hay dos listas principales: “Las 10 mejores”, que contienen los diez mejores títulos estrenados en el año en mi opinión (y de lo que pude ver); y “Las 10 mejores pasadas”, que incluyen diez películas del año pasado y de años más pasados que me supieron cautivar este 2009...todo porque me encanta ver cine y escribir. Luego están las colaboraciones de gente que sabe de cine y que han leído por aquí en ocasiones, y finalmente las “Menciones Especiales” y “Las 10 peores”, dos listas que mezclan cosas de este año y de años anteriores para presentar títulos muy importantes y buenos por un lado y títulos más flojos por el otro. Nada más. Ah, sí: los títulos en verde los dirigen a las críticas en el blog!
Feliz año y gracias por seguir acompañando!
"Las 10 mejores"
1- Inglourious Basterds (Bastardos Sin Gloria) - 9/10
Estuve pensándolo un rato largo y definitivamente no hay película que haya disfrutado más este año que la última locura de Quentin Tarantino...no en el cine al menos. No hubo película que me motivara más a escribir y a volver a pensar el cine desde todos sus aspectos y experimentarlo a la vez a través de un entretenimiento bien construido, con pocas fallas y total libertad. Cada línea de diálogo es una delicia, cada actuación/personificación elaborada (Christoph Waltz -pronto Mr. Oscar- a la cabeza) queda en la memoria, cada escena se toma el tiempo necesario para desarrollar la tensión y la empatía que cada momento requiere, cada fotograma es una muestra del dominio que el director tiene del lenguaje cinematográfico y del control que tiene sobre su obra. Este tipo de entendimiento y amor por el cine hacen que una película sea la mejor del año. Y sí, se merece todo.
2- Goodbye Solo - 9/10
Lo contrario al delirio de grandeza que fueron los “bastardos” este año...absolutamente lo contrario. El cine de Ramin Bahrani es un cine, como diría el señor José Barriga, “con destino al alma”. ¿Qué más se me puede ocurrir? Un director que entiende los sueños de sus personajes, seres humanos simples y puros, bondadosos al final del día. Entiende esos sueños y los quiere contar. Y ustedes saben que el cine americano, Hollywood, tiene todo un tema con los sueños: los vemos siempre embellecidos, transformados en ficción, hasta convertidos en pinturas de colores y/o dibujos animados (creo que no hace falta dar ejemplos). Esta gran película, independiente si cabe mencionarlo, muestra los sueños tal cual son. Porque los sueños son reales, y difíciles, y dolorosos...como un viaje de taxi que puede unir intensamente a dos desconocidos.
3- Gran Torino - 9/10
Un film que no necesita más traducción que, en el peor de los casos, “una película de Clint Eastwood”. El veterano, que siempre tiene delirios de grandeza pero siempre saber ser sutil, ser único, ser clásico, ser viejo. Hay que saber ser viejo; hay que asumirlo como lo asume el maestro Clint en su último film como actor, cargándose con una de las mejores interpretaciones de toda la década. Una película simple pero potente, emotiva pero no sentimentalista. Clint no apela a la cursilería barata ni a los golpes de efecto. Es más, con mucho gusto nos regala un toque de maravilloso humor. Un viejo gruñón que consiguió una joya que parece de otro lado, de otro tiempo. Pero no nos engaña, pues también sabe hacernos ver que su película pertenece al ahora, más que muchas otras.
4- Up - 10/10
Esta es una lista interesante, que se mide por impacto y por más nada. A fin de año, se recuerda -como se puede- el impacto. Lo último de Pixar me impactó fuertemente. Es un film adulto, universal, fugaz, aventurero, cómplice. También con un viejo gruñón a la cabeza, y una manada de personajes inolvidables (algo que Pixar no se cansa de crear), esta es una historia como pocas, con mucho contenido -implícito y explícito- y más riesgo que de costumbre. Hasta llega a parecer oscura (verdaderamente oscura) y pone a sus personajes al borde de la muerte (verdaderamente al borde de la muerte), de una manera que se siente y como no lo hace Disney desde “Policías y Ratones” en el 86 (aunque podríamos contar “El Rey León” en los 90). Esa es al menos mi opinión. Y mi opinión también es que la banda sonora de Michael Giacchino es de lo mejor del año.
5-La sangre brota (Película Argentina) - 9/10
La película argentina que lidera nuestro ranking (sí, hay dos) también se ganó un lugar importante por impacto. ¿Qué puedo ver si vi la película hace medio año y todavía tengo sus imágenes pegadas en mi cabeza? Impacto emocional, impacto estético, impacto temático, impacto de percepción en cuanto a la ciudad de Buenos Aires...el director y escritor Pablo Fendrik construye un relato que es uno de esos relojitos en los que todo cuaja a la perfección, con la variante de que se encuentra inmerso en un mundo que, él sabe, nosotros sabemos, no es perfecto. Entonces, por eso, y está bien ser literal en el título, la sangre tiene que brotar.
6- Revolutionary Road (Sólo un sueño) - 9/10
Creo verdaderamente que este es un film bello. Creo además que está muy bien filmado (que por eso es bello, pero bello no es solo eso), muy bien actuado y muy bien dirigido. Creo además que, porque está muy bien dirigido, es el mejor film de Sam Mendes. Este es sin embargo el mejor cumplido que se le puede ofrecer a una película intensa, que es cuidada pero también se deja estar y se deja llevar por las emociones. Por una vez, en el mundo de lo imperfecto no todo es tan perfecto. Mendes se dedicó siempre a mostrar las vidas, en cualquier tiempo y lugar, de gente imperfecta, de gente con muchas cosas guardadas, personajes con emociones contenidas. Quizá de alguna forma tomó ese discurso del suburbio propio de Alan Ball y después del éxito de “Belleza Americana” intentó reposicionarlo en todas sus obras. La magia estaba en que siempre todo parecía estar a punto de explotar, y de hecho explotaba. Pero había una perfección, un cuidado estético en la puesta y en lo que se veía que impedía sentir todo ese contenido sentimental. Digamos una armadura. Bueno, en su último film Mendes se quitó la armadura, y por acá esperamos que la dejé ahí colgada.
7- Adventureland (Un verano memorable) - 8/10
Hay películas que nos transportan, y no hay mucha vuelta que darle. “Mottola logra crear un estado mental y nos transporta al tiempo y lugar de acción: sus intenciones son genuinas; sus sentimientos parecen completamente expuestos durante todo el paseo y el resultado es puramente mágico”. Algo así escribí en su momento, y lo sigo creyendo. Todavía tengo ganas de estar allí, con James, con Em y con los entrañables personajes que habitan ese parque de recreaciones...porque ese es el tiempo, presente. Ellos siguen ahí, tan vivos como siempre. El guión, escrito por el director, es sencillo y genuino, por más que parezca estar cargado de contenido autobiográfico. La puesta excede eso y los personajes aparecen sueltos; no hay nadie que los esté manipulando. Lo autobiográfico suele tornarse denso, y a veces deja de generar efecto. Pero Mottola...quiero creer que Mottola tiene las cosas muy claras como para caer en algún pozito.
8- El secreto de sus ojos (Película Argentina) - 9/10
Si hay una película en este país, este año, sobre la que se ha dicho de todo, es esta. Amada por muchos, odiada por otros tantos, la última obra de Campanella fue fenómeno de taquilla pero es, sin duda alguna, un buen film nacional de calibre industrial. Un plato fuerte, una de esas cosas que todo el mundo va a mirar; sobretodo quienes no suelen ver Cine Argentino. Y esto es lo importante, porque este es el tipo de películas que tienen que motivar a ver más cine nacional. Siempre yo aclaro: el otro cine no es tan ‘rosa’ -aunque esta peli, se sabe, no lo es tanto como las anteriores del director- pero es igual de virtuoso. Ese virtuosismo de géneros que Campanella adquirió trabajando en USA, también lo tenemos acá.
9- 500 Days of Summer (500 días con ella) - 8/10
Pequeña pero peligrosa. Menos “indie” de lo que parece, la película de Marc Webb acerca de una relación que dura aproximadamente 500 días, no le teme a nada y utiliza todos los recursos posibles para contarnos una peculiar historia de personas. Porque claro, no es una historia de amor, o decididamente no es la típica (que siempre viene bien). Sin embargo, es un proyecto que podría haber salido muy mal. Los riesgos estaban en el abuso de ciertas ideas estéticas, de ciertos juegos visuales...pero no hay excesos. Hay linda música, hay momentos que sorprenden y son gratos y hay una pareja protagónica que electrifica y unos secundarios que acompañan muy bien. Es graciosa también. Creo que el guión de Scott Neustadter y Michael H. Weber merece una nominación al Oscar; y los protagonistas también, pero los últimos tendrán que conformarse con los Globos de Oro.
10-Entre les murs (Entre los muros) - 8/10/Slumdog Millionaire (Quieres ser millonario?) - 8/10 = EMPATE
Nuestro ya tradicional empate nos habla de dos films muy difíciles de olvidar. El de Cantet, francés pero internacional a la vez, es un trabajo desafiante que nos habla sobre el trabajo. Hay historia, hay conciencia, hay contenido y hay hasta situaciones y personajes
entrañables en una película atravesada por una dosis de realidad importante. Del otro lado, la más pura fantasía; las cosas que jamás podrían pasar y que pensamos como imposibles, pero finalmente suceden. Para Danny Boyle todo tiene que salir bien, y es tan así que hasta se llevó un Oscar. Las cosas que se dijeron de esta película y de su “estilización de la pobreza” son patrañas. Es tan difícil cuando la gente decide engañarse. Lo que hay aquí es una historia de amor. El amor siempre es más fuerte.
"Las 10 mejores anteriores"
1- Sólo por hoy (Película Argentina) - 10/10
El año pasado había sido “Crónica de una fuga” de Caetano. Este año fue una película anterior la que más me movilizó. Las sensaciones vienen de todos lados, si uno tiene los ojos bien abiertos. Y Ariel Rotter los tiene, y su película se adueña de las sensaciones de todos sus personajes con tanto dominio narrativo y estético que nos terminamos identificando y queremos estar en su mundo. Lo más interesante de todo es, sin embargo, que es nuestro mundo, y que nosotros somos ellos. Este film, no oculta, abraza la realidad y la plasma en la pantalla. Ya habrá más detalles en algún escrito facultativo que espero animarme a postear.
2- Leaving Las Vegas (Adiós a Las Vegas) - 9/10
Creo que tiene bastante que ver con captar una ciudad; sentirla, vivirla. Si un director tiene esa habilidad y su película gira alrededor de una ciudad, todo va a salir bastante bien. Los personajes de Mike Figgis en esta película son tomados de un libro, pero son de él porque él los filma y nos transmite esa dejadez, ese estado de tristeza total en el que viven Ben y Sera. Las actuaciones de Elisabeth Shue y Nicolas Cage son de otro mundo, y la filmación, de Las Vegas, y del resto de las situaciones del film, está llena de matices y llena de recovecos y cosas mágicas para admirar. La musicalización es fundamental e inolvidable. Nunca la historia de dos perdedores se contó de manera tan hermosa...y romántica.
3- Ratatouille - 9/10
Obra maestra de Brad Bird? No sé, ahí nomás están “Los Increíbles”. Pero lo que sucede con la rata Remy es maravilloso porque se inserta en un mundo en el que a los animales les es imposible triunfar. Hemos visto perros con superpoderes y/o que salvan gente, hemos visto bichos y animales realizar hazañas y cosas maravillosas dentro de su propio mundo animal. Aquí Bird hace que las cosas converjan, y Remy cocina, y lo hace tan bien, que termina lográndolo en un lugar que le es ajeno. En un lugar donde, sin ir más lejos, a las ratas las quieren muertas.
4- Son of Rambow - 9/10
No tengo mucho más para decir de este film que lo que escribí. Es un sueño hecho realidad porque de alguna manera son dos chicos que se deciden a realizar una película. Pero a la vez es una mentira, para mí, pues a esa edad mi fascinación con el cine no había comenzado. Porque además de explorar la amistad en la niñez y el contraste con las familias que cada uno de los dos chicos personajes principales puede tener, la película explora aquello que se conoce como “fascinación por el cine”. Sin importar qué, dónde, cuándo; hay que poner una cámara, hay que decir “acción”, hay que actuar, hay que desarrollar ideas...es lo que nos mantiene vivos.
5- Caché (Escondido) - 8/10
Michael Haneke debe ser un tipo retorcido. Un tipo capaz de obrar como obra un personaje de este film que nunca llegamos a conocer. El misterio y la incertidumbre son dos de las grandes cualidades de la que probablemente sea una de las películas más importantes de la década, en la que nada se sabe y nada se espera, pero reina una tensión inexplicable que atrapa. Los actores transmiten todo esto de una forma muy real, y es en principio porque la cámara siempre está buscando su peor ángulo: el menos humano, el más irresponsable, el más desentendido. Dos planos fijos, al comienzo y al final, serán siempre para el recuerdo.
6- Being John Malkovich (Quieres ser John Malkovich) - 8/10
En el momento en que se forma una larguísima cola en el lugar de trabajo de Craig y Maxine para poder entrar en la cabeza de John Malkovich por 15 minutos, ya no nos podemos ni preguntar porque alguien querría hacer tal cosa si el relato escrito por Charlie Kaufman y dirigido por Spike Jonze ha sido un total disparate hasta ese momento. Pero es un disparate coherente, con emociones, renovación constante y con un triángulo amoroso que nos regala -y esto no es poco- las mejores actuaciones de John Cusack y Cameron Diaz y a una hermosa Catherine Keener.
7- In Bruges (Escondidos en Brujas) - 8/10
El asunto con este film es el siguiente. Siempre hay y habrá películas que se creen más de lo que son: que hacen declaraciones o discursos, que quieren construir planos llenos de significado y presentar música que acompañe lo que se está diciendo de manera demasiado explícita, como si fuera el fin del mundo en cada escena. No son buenas películas. Otras, como esta, tienen la suerte de tener una música muy medida, intrigante pero no molesta; personajes inteligentes que dicen cosas inteligentes porque son así y no porque un truco de guión puso las palabras en ese lugar; planos que verdaderamente acompañan a las criaturas y a la historia, que está plagada de valores morales y que además se ríe de la depresión. Engañoso, escribí, porque es contradictorio. Pero muy bueno.
8- Joshua - 9/10
Se manejan de manera particular los elementos del género de terror. Lo que sucede es que el desarrollo de la trama en el género tiene pocas ideas nuevas y frescas. Lo de George Ratliff es una vuelta de tuerca de algo típico. Aquel subgénero “hijo diabólico que termina haciendo daño a sus padres” cobra una fuerza importante en el momento en el que el personaje del niño es más que una cara diabólica (valga la redundancia) y sus padres y familia son más que seres gritones ante las locuras del chico. Aquí hay un pasado que pesa, un presente que duele, y una película que además de asustar emociona.
9- Saved - 9/10
Mi querida comedia adolescente. ¿Está muerta o no? Películas como esta me dan esperanza; la respetan y la reviven. La consideran un género más inteligente y menos burdo de lo que se puede creer. La consideran capaz de contar historias y no sólo generar situaciones. Para eso eligen a los actores exactos y ponen las cosas en el lugar donde tienen que estar; porque ciertas convenciones de género no cambian, pero apuesto a que se pueden ver con otros ojos. Felicito a Brian Dannelly por su gran película.
10-Drillbit Taylor - 8/10
Mi querida Nueva Comedia Americana. ¿Sobrevivirá o no? Películas como esta me dan esperanza. Películas que son familiares y que respetan la idea de ver una película en familia (Owen Wilson siempre fue un tipo que tuvo aire ‘familiar’ y existen personas como Leslie Mann que son divinas) pero que a la vez sostienen las bases de su género. Está lo burdo, está la amistad sobreentendida y a los golpes (amistad de hombres, intensa, al mejor estilo “Supercool”), y está un personaje principal que, sin importar qué, se vuelve inolvidable.
Menciones Especiales (en orden alfabético)
-Australia: Un amor por el cine difícil de explicar pero que debe observarse, y un melodrama histórico hecho para el cine que no sé si es tan bello si no se ve ahí adentro. De cualquier forma, una buena e imperfecta película.
-El mismo amor, la misma lluvia: Lo primero que Campanella filmó en el país, y el comienzo de un estilo cinematográfico que hoy le roba el corazón a millones de argentinos.
-El otro: No le robará el corazón a nadie, pero si pondrá a pensar a varios..los que se animen. Lo que vengo diciendo: la conclusión de algo que Ariel Rotter (y gran parte del cine argentino) prometió implícitamente en su ópera prima: la desesperada necesidad de mostrar a los desesperados.
-Forgetting Sarah Marshall (Sobreviviendo a mi ex novia): De lo más gracioso y también ‘familiar’ (un poco por otras razones más cinéfilas) que se vio en el año. También estreno directo en DVD; otro grave error.
-Into the wild (Hacia rutas salvajes): La vi una vez y me pareció bien; la vi de nuevo y me gustó mucho más. Véanla una vez y, por las dudas, véanla de nuevo.
-King of California (El rey de California): Ternura necesaria y mezclada con locura. Un dúo actoral maravilloso y una historia muy peculiar.
-The Lucky Ones (Los afortunados): Lo dicho, dicho está: es DE GENTE DE LA guerra, y no DE LA guerra. Y es muy buena.
-Música en espera (Película Argentina): Parte del nuevo aire que está recibiendo la comedia romántica nacionala. Va para adelante con ganas.
-Paranoid Park: Un poco más de la fascinación de Van Sant.
-Taken (Búsqueda implacable): Un film de acción puro y duro...para lo que es el género, se excede.
"Las 10 peores"
1-What Happens in Vegas (3/10)
2-The Women (4/10)
3-Zack and Miri make a Porno (5/10)
4-Walk in the clouds (5/10)
5-Twilight (6/10)
6-The Matador (6/10)
7-The Wrestler (6/10)
8-The House Bunny (6/10)
9-Fantasma de Buenos Aires (6/10)
10-The Visitor (6/10)
SALUDOS SOSPECHOSOS!
Posted by
ElChapa
at
2.1.10
6
comments
Labels: Especiales, Ranking