Monday, 1 February 2010

“Vertigo, la manifestación irrepetible de una lejanía” - Parte I

En honor a Agus Castelli, Tote Auche y Fede Esswein, que lo escribieron conmigo en una larga y complicada noche. Se los extraña!

Y para ustedes Sospechosos, lo dejo una semana, cuestión de que lean con atención esta primera parte, y la semana que viene el final.
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”Necesito que seas Madeleine por última vez,
cuando esto acabe, ambos estaremos libres”.


Tomemos este fotograma en términos genéricos. Hay un hombre que hace un instante besó a una mujer; una mujer que él quiere que sea otra. Mientras el hombre se aparta, pensativo acerca de lo que acaba de suceder, la mujer continúa en un estado apasionado; ojos cerrados besando a un hombre que ama. El fotograma que nos compete encuentra a ambas personas en una especie de prisión: ella en la de saberse amada por algo que no es, él en la de estar irremediablemente atado a algo que no puede ser lo que tiene en frente por más que así lo desee. De este modo, el beso puede traducirse en la nada, debido a que las dos personas no están siendo correspondidas. Sin embargo, por otro lado, es un beso que puede llenarse de sentido. Atrás, sin necesidad de ser registrado por los involucrados, se percibe otra imagen. Es, si se quiere, un fotograma -otra imagen cinematográfica dentro de la que estamos analizando- que existe sólo en la memoria de él, la persona que muestra signos de vacilación en su cara. Si se intenta, como se propuso, cargarla del sentido, es indudablemente el pasado que a través de la memoria de este hombre se aparece de repente. Es más, si extendemos esta interpretación, podríamos decir que también es la mujer que, en medio de su pasión en ese beso, está volviendo al pasado.

Evidentemente, si hemos visto cine suficiente podremos determinar que la imagen en cuestión es un fotograma de “Vertigo”, película de Alfred Hitchcock estrenada en 1958. Elegimos esta imagen porque dentro del contexto del filme es un momento dramático clave, y porque a la vez nos entrega claves para desarrollar la relación del cuerpo y la memoria en el cine. Es un tópico amplio, pero con estas herramientas pretendemos desmenuzarlo un poco.

Sabemos que la memoria juega un papel activo en la construcción y reconstrucción de los hechos. Esa construcción es a su vez imagen, percepción, gusto, y remite a un acontecimiento o sensación previa. La memoria generalmente es más sensorial que fáctica; los hechos en ella están siempre influenciados por el sentimiento y esa mediación influye en los detalles del recuerdo.

Ahora bien, esta especie de memoria selectiva habla mucho de quiénes somos como personas. Si de cada experiencia rescatamos ciertas partes y omitimos algunas, es porque no queremos recordar algunas cosas o porque, en el peor de los casos no llegamos a hacerlo. No podemos. La situación que nosotros intentamos plantear y que está directamente relacionada con la imagen que analizamos parte de estas premisas. Es algo que revierte el “quiero” y el “puedo” de forma total. Sugiere la memoria de una persona que ha vivido algo tan intenso que ni puede ni quiere recortarlo; es más, necesita recuperarlo en su totalidad para poder seguir adelante. Así como la memoria nos trae a la luz momentos de felicidad varios, también puede paralizarnos, frenándonos en un punto particular de la vida del que es necesario salir mediante una reconstrucción que, por más que cueste, tiene que involucrar como participante fundamental a la memoria que nos paralizó en primer lugar.

Esto nos da pie, principalmente, para introducirnos en la palabra “reconstrucción” en el contexto de la película, sobre todo porque no estamos ante cualquier reconstrucción. La memoria, dijimos, juega un papel activo en la construcción y reconstrucción de los hechos; construcción que es también imagen, percepción, gusto, pero… ¿Qué vemos, o en su defecto, qué imaginamos? ¿Qué percibimos? ¿Qué degustamos? Volviendo a nuestro fotograma, se puede llegar a la conclusión de que todos estos factores se ven aunados en la mirada de Scottie y en la compenetración de la mujer hacia el momento que están viviendo. Yendo un poco más lejos, en “Vertigo”, teniendo en cuenta la situación dramática y la banda sonora original de Bernard Herrmann nuestra imagen es el clímax audiovisual de un proceso que se viene gestando desde que Scottie es cautivado por la esposa de su ex compañero de universidad Gavin Elster. ¿A qué tipo de proceso nos referimos?

De alguna manera, es probable la experiencia o el hecho de que la primera vez que vemos a una persona ésta quede fijada en nuestra memoria. Lo que le sucede a Scottie, con quien en primera instancia conocemos como Madeleine, es una atracción instantánea. Si nos atrevemos, por lo sugerido en la puesta en escena, a catalogar esta suerte de encuentro como algo más que una mera atracción, ya estamos hablando de algo romántico, al menos en parte: la posibilidad (aurática, si se quiere) del amor a primera vista.

Si es allí que empieza a darse el proceso, no podemos obviar un detalle argumental. La Madeleine que cautiva a Scottie en verdad se llama Judy y está caracterizando a la antes mencionada esposa de Gavin Elster. Esto es algo que, en ese punto del film, desconocen tanto el protagonista como el espectador, pero que nos vemos obligados a esclarecer ya que aquí arremete otra complicación, que conecta fundamentalmente al cuerpo y la memoria. Supone el espectador (y Scottie) que Madeleine realmente está siendo poseída por Carlotta Valdés pero todo es parte de la caracterización de Judy y razón de la intriga –posteriormente obsesión- del personaje interpretado por James Stewart.

Esto es complejo: Gavin Elster le pidió a Judy que tome la forma de una mujer que evidentemente existe (Madeleine) pero nunca aparece en pantalla, y que estaría a su vez tomando -ocasionalmente- la forma de otra mujer que alguna vez existió (Carlotta Valdés). Scottie es, aún después de que el espectador presencia la “revelación” del filme, la única víctima de toda esta configuración, que incluye una subtrama de crimen que no detallaremos. Es más, nuestro fotograma muestra la escena anterior al momento en que Scottie es partícipe de la revelación.

Sin embargo, puede que en todo este nudo haya un “daño colateral”. La víctima sería Midge, mejor amiga Scottie y ex prometida que, a medida que el protagonista se va perdiendo en la trama de romance y misterio, se encuentra desesperada. Desorientada ante la falta de interés de Scottie, Midge también recrea una imagen, particularmente creando una pintura. En la pintura, toma la forma de Carlotta Valdés, de un retrato de ella. Esto complica las cosas, ya que en esa inesperada y descolocada pintura se conjugan todas las mujeres que están atormentando la vida de Scottie y Midge no queda bien parada. Nos queda una sola pregunta en este aspecto: ¿Cuál es la intención de Midge con esta acción? ¿Qué quiere decir? ¿Quiere presentarse como ese tipo de mujer para Scottie? ¿Como esa fantasía? ¿Está simplemente poniendo a prueba su memoria?

La memoria de Scottie igualmente aparece vencida tarde o temprano. En un montaje en el que predomina una imagen de su cabeza, casi lo podemos ver literalmente “perdiendo la cabeza”. Vemos el retrato original de Carlotta en sus delirios, una tumba, un collar y unas flores que ella (ellas, como venimos diciendo) usaba.
Quisiéramos recordar que hablamos esencialmente de un proceso, que no cesa mientras Scottie vive una recuperación médica. Sigue enamorado de Madeleine, un hecho que es perceptible aún cuando no emite palabra. Es lógico entonces que la continuación necesaria del proceso requiera, como supimos mencionar, la participación predominante de la memoria.

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LA SEGUNDA PARTE LA PROXIMA!
Espero les guste
Saludos Sospechosos!

5 comments:

maxidan2 said...

tenes un piro increible y una cultura cineasta exelente...jajaja!!Te felicito x el blog...Y te espero x el mio
www.butaca14.blogspot.com
me encantaria una critica tuya en alguna de las noticias que he posteado...Soy nuevo en esto asi que paciencia y no me critikes a mi jajaja!!SALUDOS y seguire pasando x aki!!

Anonymous said...

Bicho q bien invertida fue esa noche de Hitchcock, café, puchos, y un A+ al otro día. Laburamos lindo (falto q Esswein se hubiese jugado un poco más y dormido menos, no? jajaj)
Abrazo bro..

fesswein said...

jajaja pero no hubiera quedado tan copado!

saludos,

fede.

natalia_paperblog said...

Hola "El Chapa",

Quisiera disculparme, pero no he encontrado otra manera de contactarte que a través de los comentarios.

Quería ponerme en contacto contigo para invitarte a conocer un proyecto nuevo, Paperblog, http://es.paperblog.com, es un sevicio de difusión cuya misión consiste en identificar y dar a conocer los mejores artículos de los blogs inscritos. El tuyo se adapta a nuestros criterios de calidad y creo que tus artículos resultarían muy interesantes a los lectores de la temática Cine, nos han gustado tus críticas y las encontramos muy interesantes.

Espero que encuentres el concepto interesante y que te motive. Nos hace ilusión contar contigo para nuestro proyecto. Mientras, no dudes en escribirme para conocer más detalles.

Saludos,

Natalia

ElChapa said...

Muchísimas gracias compañeros de la facu por crear tan lindo trabajo conmigo. Gracias Maxidan por pasar y ya te estoy leyendo y te lo dije.

Natalia: Pasé por paperblog a escribir para ver que habìa que hacer. Muy honrado con la propuesta: quiero estar adentro!

Saludos Sospechosos