Semana interesante intentaré traerles con la propuesta que leerán a continuación, impactante -al menos un poco, espero- y en esencia corta. La revelación me vino ayer a la noche, cuando veía por primera vez un film que hace mucho tiempo venía queriendo encontrarme: “The Ten”, una muy ácida y divertida comedia de David Wain (director de “Role Models” -aquí mi crítica-) que hace de cada uno de los diez mandamientos una historia. Algunas de estas tienen conexión con otras, y no todas son igual de buenas, pero quien nos las presenta es un relajado Paul Rudd, que entre relatos, nos deja ver un poco su vida personal. Lo que viene al caso es que el personaje de Rudd tiene una relación con Gretchen (Famke Janssen) y le está siendo infiel con una mujer más joven interpretada por Jessica Alba. 
De que Alba es bellísima no hay dudas. Elegida en rankings, por nosotros, por los que saben; lindos vestidos, y el deseo de verla sin ropa en “Los 4 fantásticos"; fue mamá y sigue impecable, y su baile semi-erótico en “Sin City” (aquí mi crítica); tan sólo 28 años, una cara de niñita inocente y su cuerpo sobre el mar en “Into the blue”...Y esa escena en “Idle Hands” (quien la vio sabe de qué hablo); y el -dicen algunos que sin doble de cuerpo- desnudo en “The Sleeping Dictionary” . Bien, ¿y su actuación? ¿Su credibilidad? ¿Su “calidad actoral”? Esta semana pone en juego estos factores y los recopila en tres actrices: una que para todos es bella y para pocos es talentosa (Jessica Alba), una que para mí es bella y para muchos es talentosa, y una última que para algunos es bella (o muy bella) y para algunos es un poco talentosa (o nada talentosa). ¿La solución del acertijo? Un film de cada una que no deja dudas de que talento hay. Films que, por como están hechos y las exponen a ellas -o por la razón que a usted se le ocurra- las levantan, las elevan a un lugar de incuestionable calidad y dominio de su instrumento: la actuación. Del resto hablamos después. Toda la vida si quieren.
La crítica de “Honey”, a continuación.
“Honey”
Jessica Alba es la estrella del show; en esta película y en Hollywood desde no sé cuándo. Su situación es algo para detallar. Personalmente, la veo y pienso que ha actuado toda su vida. El mundo habla de ella todos los días como si tuviera décadas en la industria, pero no es así. Podría decir que creo que ha hecho más de diez films cuando esta película quizá fue su quinto rol importante. Hizo un programa de TV por dos años que nunca vi, pero aún antes de eso su nombre estaba en el póster de las películas en las que aparecía. Es una estrella por naturaleza, una estrella protagónica; y “Honey” es la evidencia que prueba mi declaración.
Cuando el film comienza, Honey Daniels (Alba) está trabajando en el bar de una discoteca sirviendo los usuales tragos gratis a su mejor amiga Gina (Joy Briant): “Uno por favor”, la amiga dice, y dos chicos parados bien cerca de ella se acercan: “Que sean tres”. Honey, con una gran sonrisa en su cara, le dice a los chicos: “Hoy es su día de suerte”, y luego Gina interrumpe: “No se emocionen mucho igual; ella no va a estar aquí por mucho más...Lo va a lograr”. Es ahí cuando los chicos preguntan cómo va a hacerlo.
En seguida nos enteramos que Honey baila y que lo hace espectacularmente bien. Si Alba hizo sus propios movimientos de danza, sin dobles, no lo sé, pero siempre parece ser ella; en la pista, en los videos, en las clases. Ok, a la película de vuelta: Honey tiene un gran talento para el baile y podría ser una bailarina clásica pero prefiera enseñar hip hop en un lugar del que su madre es dueña. Va a audiciones, trabaja duro y finalmente es reconocida.
Pero la historia de Alonzo Brown y Kim Watson no se trata de “lograrlo”; se trata de la gente de buen corazón que pelea por lo que quiera, sin venderse ni rendirse. Ni siquiera sé si este es un retrato verídico del mundo del hip hop, pero las filmaciones de videos parecen reales y supongo que las relaciones entre artistas y directores son tal y como la película las muestra. Lo que quería decir es que en el mundo de la música, más que todo con el hip hop (mercado que todavía considero el más fácil de penetrar para un artista), cuando la gente “llega”, se les sube a la cabeza, y dejan todo atrás.
Aunque Honey Daniels no; no caerá en la tentación y estará ahí para la gente que quiere. Puede que suene muy trillado, pero es hermoso. El director debutante (en ese momento) Bille Woodruff, con experiencia previa en videos musicales, nos muestra la cara linda del mundo de sus personajes. Todo es soleado, todos son felices y sonríen. Sí, seguro que pasan algunas cosas malas, pero todo en algún punto se solucionará.
Gran trabajo de casting con los más jovenes, especialmente con Zachary Williams como un niñito, Raymond, que necesita de alguien que lo cuide; y Lil’ Romeo en una interpretación tremenda y talentosa como el adolescente Benny, que se debate entre ser un gángster o un chico normal. Esto más un cameo de Missy Elliott y Mekhi Phifer en la actuación más encantadora de su carrera, robándose algunas de las mejores líneas del film, que quiero poner aquí pero no son tan entendibles en español como en el inglés original.
¿No es suficiente? Alba se ve fabulosamente hermosa con cada traje/vestido/ropa que usa y sus habilidades actorales están por encima de los requerimientos del film. Así al menos era en sus comienzos.
---7/10
Tuesday, 13 October 2009
Bellas y talentosas, pero dudosas
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13.10.09
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Sunday, 11 October 2009
Rareza de la semana
Primero lo primero. Se acuerdan cuando les hablé de "Historias Extraordinarias"? Si se acuerdan, sabrán que quedé fascinado con el film de Mariano Llinás que vi 2 veces; una en el Malba, la otra en el Teatro 25 de Mayo. Si no, apreten con el mouse ahí arriba y recuerden. El punto es que no todos los días una producción nacional enteramente independiente, de cuatro horas de duración y de amplio recorrido en festivales, se estrena en televisión por cable. Era de esperarse, sin embargo, que esto sucediera, ya que el canal I-Sat, que figura en la producción del film, es quien se está encargando de tal hazaña. 
Pero a lo que importa. Quise esperar un poco para informar de esta noticia simplemente porque la película se estuvo exhibiendo en varias partes por la pantalla de I-Sat, y yo estoy absolutamente convencido de que es una experiencia que debe vivirse lo más intensamente posible. Imaginen que, con cada una de las "partes" de aproximadamente hora y media que iban a pasar, sumado a las pausas que estas tienen (yo vi un poquito, hay pausas bastante seguido), iba a ser imposible. El formato original de "Historias Extraordinarias" consiste en dos largas partes, sin pausa, de dos horas. Dudo que así lo puedan experimentar, pero el sábado 24 a la medianoche (SI, ESE ES EL DIA) espero que se acerquen en la mayor medida posible.
En fin, yo sólo quise esperar a que terminaran de emitir las "partes". Los detalles de esta presentación, con comentarios que valen ser leídos, se pueden encontrar aquí en la página OtrosCines de Diego Battle, y aquí en el sitio "Cinematófilos" de Andrés Fevrier.
Ooootro tema.
Me cuesta mucho a veces sentarme a defender películas que, como la de hoy, se sostienen en base a un elemento principal. Es, desde ya, difícil de explicar y aún más difícil de fundamentar. Peor es cuando uno no quiere tomar a otro por tonto, y dan ganas de decirle: “¿Pero no entendés?”. Parece tan simple a los ojos cuando uno termina de ver un film, que es como que queda ahí. ¿Cuánto más querés saber? ¿Cuánto más vas a preguntar? Este sentimiento, creo, atraviesa a la pieza que analizamos hoy; una rareza como pocas.
La crítica de “Once” (dedicada a Nico Ledezma, compañero de teatro, gran cantante y bailarín), a continuación.
“Once”
“Al principio están coqueteando, y para el final están follando como animales”, dice el escritor/director John Carney de la escena de “Once” en la que el chico (Glen Hansard) y la chica (Marketa Irglova) cantan “Falling Slowly” por primera vez. Es una hermosa canción, de buen gusto y poco pretenciosa como toda la película; y no es sólo una escena hermosa sino también una de las escenas cinematográficas más conmovedoras que he visto jamás.
Sé como se siente; he cantado con gente que no sabía si podían hacerlo bien y he quedado asombrado y sin palabras; me he enamorado haciendo música. No es el tipo de amor de “relación amorosa”; es algo de un universo completamente diferente. Cualquiera que diga que “Once” es una mala película tiene que odiar la música o... Odiar la música.
Una vez en la vida verán una película como “Once”, porque desde ese momento si experimentan algo similar vendrá de aquí. Carney y su equipo, la emotiva fotografía de la cámara digital y el austero uso de la luz; Hansard, su voz sincera y sus inquebrantables canciones; Irglova, su sonrisa única y la mística que la rodea; es probable que todos ellos hayan creado un género cinematográfico completamente nuevo al que no me atrevería a darle nombre.
Lamento algunos momentos innecesarios en los que Carney subestima al espectador mostrando personajes que sonríen al escuchar la música que este chico y esta chica tocan. No necesitamos ver el típico plano de la ‘cara que aprueba’; nos gusta a nosotros y lo aprobamos y eso debería ser suficiente.
¿Se quieren reír? Lo harán, viendo a cinco músicos meterse en un estudio sin saber que carajo hacer. ¿Quieren regocijarse? Pueden cerrar los ojos y escuchar la música que, aún cuando tiene algunas similitudes con mi amado Damien Rice, viene de un mundo paralelo que (estoy empezando a creer) existe sólo en Irlanda. Puede que también lloren, pero eso depende de cuan sensibles son.
Una última cosa: esto no es una comedia romántica y ni se acerca a una. Pero si lo fuese, le regalaría un inmenso cumplido a la historia porque es, sí, muy romántica y como nada que hayan visto. Libre de clichés, fórmulas y (predecibles o no) finales convenientes. No se mientan, porque ustedes saben que esas son las principales características de una comedia romántica y no les gustaría el género si fueran otras.
“I don’t know you but I want you even more for that” – de “Falling Slowly”.
---8/10
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11.10.09
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Sunday, 29 June 2008
Peticiones
Estamos posteando hoy nuestra segunda edición de la sección “Peticiones”, aquella en la que me dedico a cubrir películas que mucha o poca gente me ha pedido varias veces y que por eso mismo siento la necesidad de ver.
Caí con el film de hoy (que tiene que ver con todo lo que vimos en la semana) el otro día. No soy Joaquín Urdinez con su don para la controversia, pero espero que esta crítica no genere mucho debate (que igualmente nunca viene mal) porque creo que las cosas están muy claras. Sé que me arriesgo al descontento de uno de los grandes lectores de este blog, el Grillo; pero esta es su petición y esto es para él.
La crítica de “Footloose”, a continuación.
"Footloose"
Los créditos iniciales de "Footloose" son una fiesta. La cámara enfoca los pies de varias personas haciendo diferentes pasos de baile mientras una música pegajosa suena en el fondo. Hay una chance de que se pierdan los créditos porque el movimiento de los pies podría distraerlos; creo que eso es efectivo. Creo que los primeros diez minutos del film también son efectivos: con la cámara mostrando diferentes tomas de lo que claramente es un pequeño pueblo y llevándonos a la iglesia, donde el Reverendo Moore (John Lithgow) da un discurso acerca de como bailar corrompe el espíritu de los jóvenes.
Cuando la misa termina, vemos a Ariel (Lori Singer), la hermosa hija del Reverendo, y a sus amigos en un auto corriendo una carrera contra la camioneta del chico rudo Chuck (Jim Youngs), cuando inesperadamente Ariel sale por la ventana del auto y se para en el medio de los dos vehículos, sabiendo que un camión viene del otro lado. No se muere, pero entendemos que la película hace una declaración: una chica está enojada con su padre porque está prohibiendo la libertad entre los adolescentes, la controla todo el tiempo y no la deja vivir su vida.
Esta no es una premisa que no conocemos, y aunque es interesante, la película nos provee algo más interesante aún: Ren McCormack. Interpretado por Kevin Bacon con la suficiente cantidad de arrogancia y la humanidad necesaria, Ren es el chico nuevo en este pueblito y está a punto de traer problemas porque baila bien y quiere que todo el mundo baile. Sin embargo, ese es el punto máximo de 'interesante', en lo que respecta a la trama.
No les contaré nada más porquue creo que cada uno debe experimentar un film por cuenta propia y sacar sus propias conclusiones, pero tengo que decirles que mi experiencia de "Footloose" fue una decepcionante. Sí, hay buena música y coreografías (y sé Yaye lo que podés llegar a decir de los '80), y el trabajo de Kevin Bacon es riesgoso y digno de admiración (también lo es el de Chris Penn como su mejor amigo Willard), pero no hay absolutamente nada más.
Mientras que esperamos que un nuevo tema empiece a sonar, el director Herbert Ross lucha para mantener nuestra atención y cubrir los grandes hoyos en el guión de Dean Pitchford (hay momentos en los que esto es imposible y nos estancamos en excesivos minutos de música de fondo). Tomen como ejemplo cualquier conversación o situación; sólo una basta para ver lo cerrada y poco creativa que es la escritura de Pitchford. Y no es así porque los personajes habitan un pueblo con convicciones cerradas: es así en su naturaleza, y hace imposible que nos conectemos con cualquiera de los personajes e incluso que recordemos sus nombres (traten de recordar el nombre de la mamá de Ren para cuando termine el film). Matsan me preguntó una vez por el nombre de un tipo que aparece mucho en el film, pero parece más un accesorio que un personaje.
Luego de un día de escuela, Ren va en el auto por las calles junto a una cantidad de pibes (por decirlo así) que no nos interesan. Okey, tal vez no nos deberían interesar, pero la mayor falta del guión es fallar en el desarrollo del único personaje con el que nos deberíamos relacionar. Si piensan en una razón instantánea para que Ren y su madre estén en un nuevo pueblo, no la encontrarán. Y la película da razones para esta situación y muchas otras, pero lo hace durante los momentos incorrectos. Cada vez que una confesión honesta sale de la boca de uno de los personajes, no estamos preparados para oírla y no logramos digerirla por completo.
Sentí que hubo un problema de conexión entre cada escena; que todo se movía o muy rápido o de manera inesperada, como la confesión. A veces lo inesperado es bueno: no aquí.
Verán...Satine tenía sentimientos, estaba atrapada en una situación y lo sentíamos por ella (esto es "Moulin Rouge!"); Roxie Hart tenía aspiraciones, sueños (esto es "Chicago"). Ren McCormack aparentemente tiene todas estas cosas también, pero cuando el film le da la posibilidad de defenderlas, dos veces; en la primera no es lo suficientemente convincente y la segunda la película saltea la escena.
Por supuesto que me pueden decir que es un musical y que la historia es menos importante y no debe ser tomada en serio y muchas otras cosas, y es por eso que puse los ejemplos arriba; pero esto es sólo en parte. El hecho es, y esto no puede negarse porque es algo patente a lo largo del film, que la historia de "Footloose" y las emociones de los personajes están llenas de seriedad: es la intención de los realizadores que nosotros la tomemos en serio.
Y si no es así, entonces vi otra película.
---5/10
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ElChapa
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29.6.08
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Tuesday, 10 June 2008
Diversión y riesgo: Bienvenidos a los sesenta!
Dos películas son las que tendremos esta semana. Dos películas que comparten la misma característica y que no puede estar más clara que lo que expresa el título: son divertidas y riesgosas ambas. ¿Por qué riesgosas? Tiene que ver con el hecho de que sus realizadores, aunque con conocimiento relacionado a algún aspecto del film que les jugaba a favor, asumen con cada una de éstas un reto: toman la batuta de un proyecto para nada semejante a lo que habían hecho antes. ¿Por qué son divertidas? Y bueno, yo creo que simplemente porque lo son; pero ustedes pueden verlas y averiguarlo por su propia cuenta.
La segunda parte del título ya se refiere más específicamente al primer film de la semana: “Hairspray”, un musical de Adam Shankman.
La crítica de “Hairspray”, a continuación.
“Hairspray”
Hubo una película, hubo un musical; todavía tengo que experimentar las dos cosas. Luego vino esta película, que también es un musical, que experimentado y que me ha, en el mejor sentido de la palabra, infectado. “Hairspray” es como “Grease”, donde en un pequeño pueblo la secundaria se divide en dos grupos: los populares y los no populares o rechazados. Además es una de esas películas en las que la música, simple y llena de ‘soul’ (esa palabra no puede fallar), al final del día los une a todos.
Pero la historia en sí es diferente. “Hairspray” es acerca de Tracy (Nikki Blonski), una chica cuyo único sueño es aparecer en el “Corny Collins Show”, un popular programa de baile y canto que es transmitido en su pueblo natal Baltimore. Cuando la película abre, ella se está despertando y luego la encontramos caminando las calles pueblerinas en su camino al colegio, mientras felizmente canta la hermosa “Good Morning Baltimore”. Tracy no es fea, pero es gordita y poco popular, y tiene todo en su contra; pero no le importa.
Esta es la primera cosa que notamos, no sólo acerca del personaje principal del film, sino acerca del film mismo. “Hairspray” es el alegre viaje que es porque no le importa ser tomada en serio: los personajes miran a la cámara con inocencia; son todos, incluso en su naturaleza enternecedora, ridículos estereotipos (presten atención a la maravillosa composición que James Marsden hace de Corny Collins); John Travolta interpreta a una madre gigante y gorda que ama comer y bailar y Christopher Walken es su marido…Cualquier película que filma a Travolta y a Walken bailando y cantando, juntos, románticamente, no debe ser tomada en serio.
Desde este punto de vista también se podría asumir que “Hairspray” tiene todo en su contra. Sin embargo, es sorprendente como hace casi todo bien: el diseño de producción de cada escena, los trajes del vestuario, los colores; ni hablar de las canciones y los cantantes (Zac Efron canta, y esta vez es en serio); y los bailes y coreografías, hechos por el director Adam Shankman.
Shankman…es un tipo interesante que te hace pensar acerca de sus decisiones como director. Ha dirigido comedias regulares (“The Wedding Planner”), comedias espantosas (“Bringing down the house”); grandes películas románticas (“A walk to remember”, pueden ver la crítica un par de posteos atrás) y hasta a Vin Diesel (“The Pacifier). Él tiene que saber porque ha hecho todo esto; pero la verdad es que siempre emerge triunfante y, al momento de llevar su talento como coreógrafo al máximo, eligió tomar su mayor riesgo y elegir esta película. Tipo inteligente.
Dije recientemente que “puede que no encuentres canciones, bailes y actuaciones tan perfectamente combinados en un film estos días” como lo que se encuentra en “Across the Universe”. Déjenme decir que “Hairspray” casi está a la altura; con un trabajo cinematográfico y de edición que no debería ser pasado por alto. Hay un sentimiento de que en cada escena Shankman trató de capturar no sólo sus espectaculares coreografías sino también las relaciones de los personajes y sus reacciones frente a cada canción. Es por eso que la acción no siempre está concentrada en los bailes durante los números musicales; traten de fijarse en que se fija en cambio.
Escuché que la pieza original de John Waters lidia con uno de los temas del film pero de manera más seria. Es algo que no he mencionado y que tiene que ver con el racismo y la integración y Queen Latifah y un cantante increíble llamado Seaweed (Elijah Kelley). No daré detalles porque creo que es un aspecto del film que van a disfrutar si no saben mucho al respecto. Sin embargo, debo decir que no creo que esté tratado tan ligeramente; es sólo que la película es tan buena y está tan llena de vida que nos perdemos en el ritmo y los comentarios agudos nos entran por un oído y nos salen por el otro. Algunos de éstos son graciosos y otros no.
Lamentablemente, “Hairspray” sufre del mismo problema que “Across the Universe” y otros films concebidos originalmente como musicales o adaptados del escenario a la pantalla: no puede mantener la velocidad con la que comienza y está tan seguro de poseer. Inevitablemente, cada vez que “Hairspray” pierde su ritmo, la caída es más notoria de lo que quisiéramos que fuera. En consecuencia, hay momentos en los que no sentimos simplemente aburridos…pero estos son pocos y no deberían tomarse en cuenta.
“Hairspray”, con Travolta, Walken, Latifah, Efron, Michelle Pfeiffer, la adorable Amanda Bynes, Jerry Stiller y un reparto que no deja de brillar, es el perfecto modelo a seguir para cualquiera que quiera filmar un musical en lo que queda de esta década.
---8/10
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10.6.08
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Friday, 30 May 2008
La hora de enamorarse
Que temazo ese de Elvis Crespo, eh? Un clásico de todos los tiempos. No, hablando en serio…Volví de unos días espectaculares en Roca y me pegó la ausencia a un par de clases universitarias, pero ahí estamos tratando de volver. Como este fin de semana va a estar muy movido y no sé si podré postear algo, quise dejarme llevar por el momento para regalarles una crítica hoy.
Cerca de la temporada de los Oscars 2006, fui a ver con mucho entusiasmo este film que, en mi opinión, más allá de todas las cosas, es una historia de amor. Punto final. Quizá la vieron, quizá no; la puse entre las 10 mejores películas que vi en el 2006, y hoy la pasaban en Fox (no, no la vi completa pero tuve ganas) y quise recomendarla para ustedes…mientras terminan de votar por la mejor película de Disney. En español la tradujeron, horriblemente como siempre, “Johnny & June” (sí, con esa &).
La crítiica de “Walk the line”, a continuación (perdón que no les pongo el poster original pero no podía dejar de mostrarles a los tremendos protagonistas del film).
“Walk the line”
Digamos que cuando uno ve un film sabiendo que está nominado para algo, lo hace de manera diferente. Joaquin Phoenix y Reese Whiterspoon fueron nominados al Oscar por sus interpretaciones de Johnny Cash y June Carter…No estaba tanto viéndolos, sino que estaba como estudiándolos; su química, acentos y pose o imitación o como quieran llamarlo (es en última instancia una actuación de cualquier manera).
Estas dos personas estaban realmente enamoradas…Me quedo corto. Estas dos personas estaban profundamente; locamente enamoradas…Me quedo corto. Estos dos corazones estaban unidos…Podría estar acercándome. Lo que Phoenix y Whiterspoon hacen para darle vida a esa pasión es sorprendente. Empezando por su química…Todos sabemos que la carismática rubia puede sentir la química con cualquier otro actor, en sus comedias románticas. Pero esto es un drama, y esto le da un nuevo nivel de profundidad al asunto.
Si ven “Election” o “Juegos Sexuales” o “Pleasantville”, encontrarán a una joven, ambiciosa y talentosa actriz. Pero este es un cambio; “Walk the line” nos muestra a la actriz de carácter en ella; y el poder dramático que posee. Ella y Phoenix llegan a los niveles más altos, toman los mayores riesgos…Y tienen éxito. La vida de Johnny Cash fue una de depresión, incertidumbre y locura; pero hubo siempre una luz en su vida: el hecho de saber quien era su mujer…Y esa era June Carter.
Phoenix se rió al recibir el Globo de Oro al Mejor Actor de Comedia o Musical: “Quién me hubiera imaginado ganando algo relacionado con la comedia”, comentaba gracioso. No se reiría en los Oscars si ganara; estaría agradecido pero probablemente desinteresado. Así es como es él, así interpreta a Johnny Cash y a otro montón de personajes. Pero Cash resalta, por supuesto. Por su persona, su vida…Su música y canciones, que Phoenix (a diferencia de Jamie Foxx hace unos años) cantó él mismo.
Whiterspoon también cantó los temas, logró el acento y la personalidad de su June Carter. Le creí todo; lo vi cuando la vi cantando “Jackson” al lado de Phoenix. Cuando la vi mirándolo con amor y deseo, como Johnny y June deben haberse mirado durante sus vidas.
Y James Mangold (“3:10 to Yuma”-crítica aquí-) tomó todas las decisiones correctas. Yo sabía que era bueno dirigiendo actores porque sacó lo mejor de Stallone y lo mejor de Winona Ryder en una película por la que no la nominaron a nada (deberían haberlo hecho). Ahora tomó todas las decisiones correctas con este film porque podría bien haber dirigido un film acerca de Cash: su carrera y altibajos. Sin embargo, dirigió un film acerca de la carrera y los altibajos de June y Johnny, lo que está mucho mejor.
Tomo las decisiones correctas porque su film podría haber sido uno de esos episodios de VH1 de la vida de un cantante, pero realizó un poderoso film con un objeto definido. Entiendo que este fue un proyecto personal para él, por lo que, si lo hubiera hecho para VH1, no hubiera tenido el reconocimiento deseado. Las nominaciones de Phoenix y Whiterspoon, son también de Mangold.
Tienen que sentir algo cuando Johnny camina de un pueblo a otro, todo drogado, sólo para verla a June. Tienen que sentirse tocados cuando Johnny trata de besar a June, y luego de negarse dice: “Simplemente pasó”, y June lo mira, contándole todo lo que hace y exigiéndole que se responsabilice por algo.
No pueden quedarse quietos cuando John está a punto de tocar fondo, en los árboles, a punto de caerse en el río y la mamá de June la mira: “Ve con él June”, y ella le responde: “No quiero ir allá abajo…”. “Cariño”, concluye su madre: “Ya estás allá abajo”.
---8/10
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30.5.08
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Tuesday, 27 May 2008
Disney en Disney, Disney sobre Disney…Encantado
Los bodrios que uno tiene que comerse cuando viaja en colectivo. Yo ya hablé de “Incorregibles” alguna vez; una mala experiencia. En mi último viajé pasaron cuatro película, de las cuales dos se cortaron antes de terminarse. Una es muy graciosa en un par de momentos pero no vale la pena (“Evan Almighty”), dos las puedo recomendar y de una tengo la crítica-“Scoop”- y “Hairspray”), y la última (“Prime”) venía bastante regular, tiene a Meryl Streep y la química de la pareja principal es verdaderamente palpable, en una manera que no se suele experimentar en las comedias románticas estos días; nada de pareja explosiva o graciosa…Una pareja con verdadera química romántica.
Pero yo quería hablarles hoy de otra cosa. En realidad, más que hablarles quería concluir con el tema que muy amablemente propuso Joaquín Urdínez la semana pasada y que generó varios comentarios. Disney siempre será Disney y siempre será especial, aunque en los últimos años las películas animadas y en persona de verdadera calidad hayan sido muy pocas. Dar ejemplos no es lo que busco en este momento.
Simplemente quiero regalarles la crítica de lo último de Disney; un film que tardé mucho en ver y todavía no sé por qué. Un film que vale la pena ver, sobretodo después de digerir lo que venimos discutiendo.
La crítica de “Encantada”, a continuación.
“Encantada”
Creo que después de ver “Across the Universe” de Julie Taymor, te empezás a hacer la idea de que puede que no encuentres canciones, bailes y actuaciones tan perfectamente combinados en un film estos días. Pero si no la han visto, tendrán muchas cosas para encontrar en “Encantada”, la fábula ‘en persona’ de todas las Blancanieves, Bellas Durmientes, Sirenitas, Cenicientas pero no Anastacias.
Aquí el mágico mundo de Walt Disney propone un film que hace volver todo a la vida otra vez. Me gusta porque es un film muy poco pretensioso; muy simple y predecible, y lo sabe. Sin embargo, también sabe que es un film que tenía que hacerse y tenía una razón para existir (en caso de que alguien hubiera pensado lo contrario): hacerle recordar al espectador. Aunque tengan 10 años, o 25, o 50, o más, sacarán algo de esta película que se quedará con ustedes para siempre.Los de 10 años se sorprenderán ante las secuencias musicales al mejor estilo “Mary Poppins”, las canciones (puede que no hayan brillado en los Oscars, pero las melodía de Alan Menken están más sólidas que nunca y no podemos evitar sonreír al ver a un gentío en el medio de la calle cantando “That’s how you know”; busquen el video si no me creen), los animales y el siempre ganador relato de la princesa que busca su verdadero amor.
Los veinteañeros reconocerán cada momento sacado de otro clásico animado (esto es Disney en Disney) y los paralelos establecidos con los personajes del film y algunos de los más adorados villanos y héroes de todos los tiempos; mientras que los de 50 años simplemente experimentan un corto viaje en una máquina del tiempo, lo que creo que no es tan malo.
“Encantada” es corta, directa y pensada para el público como ningún otro film de Disney esta década. Las chicas la conseguirán para ver a Patrick Dempsey y James Marsden (el último realmente entrega todo y demuestra tener un talento natural para el canto); toda la familia la conseguirá porque es Disney; los amantes del cine querrán ver a Susan Sarandon haciendo de villana y, aunque no lo crean, los chicos la verán eventualmente porque todo el mundo dirá cosas buenas de ella; y de Amy Adams.
¿Y por qué no habrían de hacerlo? Ella es adorable y logra controlar su interpretación para que nunca se vuelva molesta, cosa que pudo haber pasado fácilmente. La película descansa en su don natural, en su canto y en su sonrisa y el compromiso del director Kevin Lima, quien dirigiera el clásico animado “Goofy: La película”; un film que todos deberían ver más.
Ah, por si acaso: “El mágico mundo de Terabithia”critica-, esto no es.
---7/10
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27.5.08
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Friday, 7 March 2008
El dúo dinámico 3: El joven manos de navaja
En su diario (ahora) personal, la gran cantante independiente inglesa Ana Silvera (su Myspace aquí), dueña de una voz inigualable, cuenta cosas de su vida, ya que, según ella, es lo único que atrae a la gente a leer blogs. Sabio consejo, ya que al blog de, por ejemplo, Lily Allen, que siempre alguna locura para contar tiene, entra todo el mundo.
Siguiendo esto, voy a hacer un comentario de nota personal que, al tener aspecto negativo, podría ser aún más atractivo. La gente que me conoce sabe que hago música. Pues ayer presenté el examen de ingreso de la EMBA, que contenía mucha matemática y física (la carrera de producción musical y sonidista depende de ambas), y me fue muy mal. Una verdadera tragedia que trato de disimular contándola al público pero que me puso muy mal y me quitó las ganas para el fin de semana que está llegando.
Ya está…Esperemos que el número de visitas del blog suba en una cantidad importante. Si es así, les prometo que el lunes les digo la horrible nota que me saqué, porque ya me habrán entregado el resultado.
Volviendo a lo nuestro, sé que el título de este post es bastante trillado y se ha usado mucho; pero no encontré mejor manera de definir lo que es, en mi opinión, la mejor colaboración de la dupla Burton/Depp desde, bueno, “El joven manos de tijera” (crítica más abajo); que se titula “Sweeney Todd: El barbero demoníaco de la calle Fleet”.
Su respectiva crítica, a continuación.
“Sweeney Todd”
Damas y caballeros, aplaudan fuerte…Tim Burton ha logrado su pieza más oscura, enferma, sadista, retorcida y perversa aún; y lo ha hecho con un musical. No esperen mucho diálogo en “Sweeney Todd”, porque los actores cantan la mayor parte del film. Abre con un barco llegando a Londres, y un marinero cantando que nada se compara con la ciudad. Pero un hombre a su lado, Sweeney Todd, piensa lo contrario. Ya en las calles de la ciudad, le canta al marinero: “Hubo un barbero y su mujer…”, mientras cuenta una historia.
Es una canción hermosamente triste; parte del musical de Stephen Sondheim, expertamente conducido por Paul Gemignani en la versión de Burton, con una orquesta que incluye nada más que cuerdas; cuerdas pacíficas pero aterradoras. Por un tiempo corto, ‘pacífico y aterrador’ parece ser una descripción acertada para lo que está ocurriendo, desde la perfecta secuencia principal hasta el momento en que Sweeney conoce a Mrs. Lovett.
Helena Bonham Carter la interpreta en una actuación estupenda. Una interpretación humana de un personaje que acepta su realidad antes que Sweeney llegara a su vida (canta la canción más graciosa del film, diciéndole que sus pasteles de carne son los más feos de la ciudad) y enfrenta los cambios que el barbero trae a su rutina, haciendo sacrificios por un hombre al que ama en secreto. Incluso con todo esto, Bonham Carter deja lugar para algunas sorpresas.
Porque cuando los personajes no cantan, el guión de John Logan trae una sutil cantidad de humor negro a la mesa y la cantidad necesario de desarrollo de personajes. Por supuesto que “Sweeney Todd” es un clásico relato de venganza, pero si no fuera por algunas escenas no simpatizaríamos tanto con el personaje principal. Dejando de lado su idiosincrasia, inmediatamente reconocemos en Sweeney las heridas de un hombre verdaderamente herido.
Johnny Depp encara el personaje desde ésta contradicción; por lo tanto tiene momentos de pura rabia que el espectador podría encontrar shockeantes o no, pero hay momentos donde presentimos tristeza en su cara o la necesidad de un poco de silencio, soledad y meditación. Esa es la clave del éxito de su actuación (ni siquiera su buen talento vocal), que funciona al máximo cuando combina ambos lados. Como en una escena (una canción) donde Sweeney y Mrs. Lovett encuentran una solución para sus miserias (o algo por el estilo, ustedes elegirán) y bailan juntos; él con su afeitadora y ella con su palo de amasar. El modo en que Bonham Carter mira por la ventana durante esa canción es maravilla pura.
Sweeney no es el típico “extraño” de Burton; es más como un ser humano normal que murió y está tratando de ver como se siente estar vivo otra vez.
Para ser honesto, todo el mundo trabaja a un alto nivel en “Sweeney Todd”. Por ejemplo, Alan Rickman y Timophy Spoll son exquisitamente crueles, y (créanlo!) cantan; un chiquitito llamado Ed Sanders es el mejor cantante del reparto y un actor muy convincente; el diseño de producción y la fotografía hacen de London un lugar que queremos odiar tanto como Sweeney lo hace: más oscuro, frío e impredecible que hoy en día.
Mientras que Tim Burton es el más loco de todos…Un maestro de las fantasías y del cambió de tono en el medio de éstas, el director esta vez se apega al estilo y al mundo que eligió y lo defiende hasta el final; le pone sus propios toques a Sweeney (la parte gris del pelo); lo hace ver la luz sólo una vez asegurándose que el maquillaje y el vestuario generen un contraste que lo hacen ver como un cadáver muerta en la playa o un prisionero, si prefieren; y finalmente lo lleva hasta su oscuro, enfermizo, perverso y trágico final. Brillante, y otra de las mejores del año.
---9/10
PD:Me olvidaba de los resultados de la encuesta (a la que se le ha sumado un votante..viva!)...Como era de esperarse, ganó la más reconocida actuación del mago; la de Jack Sparrow en "Piratas del Caribe", seguida de cerca por su otra actuación más reconocida, la del autor de Peter Pan en la maravillosa "Descubriendo el país de Nunca Jamás" (GRACIAS YAYE!)...ahí les dejo otra encuesta de estilo Depp. Saludos...
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ElChapa
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7.3.08
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Sunday, 12 August 2007
Rareza de la semana
El Goncha se fue de mi lado pero gracias a la magia de la cibernética estará la semana que viene con nosotros para continuar con sus “niños”. Ahora rescaté de la gaveta, para el fin de semana, una película que es como un sueño hecho realidad.
Para aquellos que estarán descansando y no tengan mucho que hacer, consíganla; les va a alegrar el día. Se llama “A Chorus Line”.
La crítica de “A Chorus Line”, a continuación.
“A Chorus Line”
Cuando realmente empecé a interesarme en las películas, a la edad de 11 años, tenía una gran lista de ‘películas que debo ver’ y solía ir a Blockbuster y alquilar dos o tres por fin de semana; algunas no eran para todas las edades y mi mamá se enojaba mucho. Recuerdo que una de las películas en la lista era “A Chorus Line” y nunca la conseguía…Hasta que lo hice.
Por supuesto que perdí la lista y haría lo que fuera por recuperarla porque creo que había algunas cosas muy interesantes para ver ahí. Quiero decir, fíjense en “A Chorus Line”, una obra teatral convertida en película. Sé que es algo que vemos mucho hoy en día, pero años atrás era un poco diferente; y este film tiene algo especial.
La mayoría de los musicales convertidos en películas hoy, toman la oportunidad que les da la cámara (de gratis) para crear diferentes scenarios y llevar a los personajes a diferentes lugares; “A Chorus Line” nació en un escenario teatral como obra y muere en el mismo lugar como película. Siguiendo una gran audición hecha por el reconocido coreógrafo Zach (Michael Douglas), Richard Atenborough dirige a un gran número de bailarines mientras tratan de conseguir el trabajo.
Todo ocurre en el mismo día: la tensión de no saber, el estrés de tener que aprender los números, la competencia silenciosa entre los bailarines…Y todo ocurre en el escenario, donde Douglas pone a cada bailarín en frente suyo y los hace hablar de su vida personal y de sus experiencias más horribles. Hay cientos de bailarines y son fantásticos, pero la lista se acorta con el pasar de las horas.
Como una película que vi recientemente, la representación de un show de radio (“A prairie home companion”), aquí Atenborough lidia con el problema de la continuidad. En o detrás del escenario, cosas ocurren, y el tiempo no parece detenerse. No sé si Atenborough cortó mucho para filmar esto, pero definitivamente no parece; de todos modos es un incredible trabajo de dirección y edición (John Bloom). Pero en ese pequeño escenario, lo que nos preguntamos es que hacer con la cámara. Con sólo un set, la cinematografía de Ronnie Taylor encuentra la manera, haciendo acercamientos a ciertos personajes, haciendo zoom para adentro y para afuera, mostrando el escenario desde diferentes perspectivas y también dándonos una hermosa vista de Nueva Cork.
En un momento crucial Douglas les dice a los que quedan: “Antes de que comencemos a eliminar: son todos buenísimos y me gustaría contratarlos a todos; pero no puede”. Esto me hizo pensar en los reality shows de hoy en día, donde lo único que cuenta es el talento para cantar y bailar y donde el jurado siempre dice esas mismas palabras a los concursantes cuando se van (incluso cuando no son buenos). Es duro; al menos aquí, donde todos son realmente buenísimos.
Para contar algunas de las historias, los personajes usan canciones y, en un segundo, el escenario cobra una nueva vida y es literalmente “un sueño hecho realidad”. La música de Marvin Hamlisch y las letras de Edward Kleban logran la transición del teatro al cine sin fallas, mostrando los sentimientos de estos bailarines y dejándolos hacer esas coreografías maravillosas de Michael Bennett. El libreto teatral también se convierte en un corto guión de Arnold Schulman; que es emotivo de a ratos. Si no es con una canción, será con una palabra; pero en “A Chorus Line”, es imposible no salir conmovido.
Durante uno de los recreos en la audición, Cassie, una bailarina especial interpretada por Alyson Reed, toma el escenario para convencer al personaje de Douglas que puede hacerlo. Las palabras “dejame bailar para ti” nunca sonaron más honestas y más hermosamente puestas en música y letra.
---8/10
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ElChapa
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12.8.07
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