Monday, 30 December 2013

Especial Fin de Año - Los clásicos “Top 10”. Hoy: Películas y Música

¿Este blog sigue con vida? Si puedo confesar, nunca manejé bien el tema de las estadísticas, o nunca lo entendí, de modo que nunca supe cuánta gente visitaba verdaderamente este sitio en el momento en que tenía más actividad. Hace un par de años la blogósfera cinéfila era un mar de interacciones, una locura de verdad. Se aprendía mucho de los otros, se compartían sanamente escritos, opiniones, gustos. Hoy algunos siguen dando la nota. Xavier Vidal, por ejemplo, mantiene un blog impecable con amplias cobertura del cine mundial y una pequeña comunidad de crítico-espectadores que van dando forma a su ya clásico “CineRanking”. Es una gran forma, para mí, de estar en contacto con lo que en principio me trajo a este lugar.

Me pregunto si debo hacer desaparecer Los Sospechosos de Siempre, y en seguida me respondo que no. Que acá hay mucho material que dudo que tenga en mi computadora u otro lado; que hay comentarios en ciertos posts que quiero atesorar; que aunque me prometí volver y no pude siempre puedo hacer un post como este o publicar sobre el fondo naranja alguna crítica colgada que ocupa espacio de mi disco duro y muere por ver la luz. También tengo que admitir que el formato de blog ya no me resulta tan atractivo como antes. Si alguien aquí me sigue leyendo –como escribí antes, no manejo bien las estadísticas; no hay un conteo oficial- y le interesa saber dónde pueden leerme ahora, estuve este 2013 escribiendo principalmente en estos dos links:

1- Tranvías y Deseos
2- ABCines

Les agradezco el espacio a ellos en un año en el que no vi todos los estrenos que hubiese querido, pero sí muchos y con cortesía, como uno más de la profesión del que escribe crítica. También agradezco al equipo lindísimo de gente con el que compartí mis primeros pasos en la radio. Pude cubrir el BAFICI 2013 y compartir mis opiniones sobre todos los estrenos semanales. Hechas las pertinentes aclaraciones, procedo sin más preámbulos a regalarles mi lista de las 10 mejores películas que vi este año. De yapa, hago lo mismo con las canciones. Que también soy músico y también en eso se me va la vida. Va todo con los links correspondientes, si los hay.

Top 10: Estrenos Cine 2013 

Los 10 mejores estrenos del año
1- The Conjuring (El Conjuro): Jamás me hubiese imaginado eligiendo un film de terror como el mejor estreno del año, pero lo que sucede con esta película es una verdadera lección de cine. Viendo “El Conjuro” se aprende de género, de sustos, de combinación inesperada de elementos, de la aparición de la sorpresa en lugares que necesariamente no requieren de ella. Se filma mucho cine de terror, y mucho se estrena también. Por eso películas como esta deben celebrarse, porque son rarezas pero por ahí no nos damos cuenta si no lo analizamos un poquito. Wan redobló la apuesta y llenó las butacas de los cines del mundo. Lo maravilloso es que no es pura casualidad; el malayo sabe lo que está haciendo con su cámara y sabía que nos regalaba un relato inolvidable. La suya es una mano firme, y ahora esperamos mucho de él. MI CRITICA AQUI. 

2- L’enfant d’en haut (La hermana): También sucede que aunque ya no se estrene tanto, este tipo de película no nos es ajeno. Las historias crudas y reales de gente común que la está luchando, con una puesta en escena naturalista (a veces más, a veces menos exagerada) son moneda corriente en el cine independiente. Si las tomamos así, tal y como son, es más fácil percatarse de sus bondades. En este caso la directora se arma de muy pocos elementos: un par de protagonistas, un par de terceros que descolocan y un paisaje que es un personaje más. Los vínculos, trabajadísimos, son fundamentales; y la parquedad general le otorga más vigor a aquellos momentos en los que la pasión se dispara para todos lados. Una película que aunque debemos, no queremos dejar que termine. MI CRITICA AQUI.

3- About Time (Cuestión de tiempo): Sólo era cuestión de tiempo que Richard Curtis hiciera esta película. El maestro de la comedia romántica, la cabeza detrás de “Notting Hill”, “El diario de Bridget Jones” y “Realmente amor” (aquí mi crítica), nos trae su pieza definitiva: su testamento sobre las claves de la vida. Con una ambición desmedida, no falto de algunos de los momentos más cómicos del año, pasado de rosca y a los tropezones, el escritor/director logra que lo cursi sea nuestro modo cotidiano de existencia y el rosa nuestro color favorito. Una película con magia de verdad, una historia para creer en el amor y en el destino, una utopía que se vuelve realidad. Tan cierto como que Rachel McAdams es la mujer perfecta. 

4- Silver Linings Playbook (El lado luminoso de la vida): Aquí hay un truco, pues aunque así lo creamos, la Tiffany de Jennifer Lawrence no es la mujer perfecta, pero sí lo es para el personaje de Bradley Cooper en esta comedia romántica. Películas como esta, con su optimismo genuino, logran que queramos vivir en ella. Es así que nos enamoramos de sus personajes y seguimos hablando de ellas cuando se estrenaron en Enero. Sí, hay una cuota de drama y toques de estilo visual que diferencian al film de otros, pero en definitiva el cuentito es el de siempre y no sólo está excelentemente contado, sino que está actuado como si ese género no fuera la jodita que siempre parece ser. Toda mujer encuentra su príncipe azul y viceversa, porque David O. Russell pone ambos sexos en el mismo lugar. El triunfo del amor es cosa de dos. MI CRITICA AQUI.

5- Antes de la medianoche (Before Midnight): Y si el triunfo del amor es cosa de dos, pocos lo saben mejor que Celine y Jesse. La tercer y última entrega de la trilogía que nos acompañó desde los 90, es en principio una obra para revisar y seguir analizando. El idilio terminó, atrás quedaron los encuentros soñados que definen el camino a seguir o las decisiones que te cambian la vida. Aunque este comentario corresponda más a las sagas épicas y fantásticas del cine, es fundamental haber visto las partes restantes de la creación de Linklater, Hawke y Delpy para apreciar verdaderamente “Antes de la medianoche”. Que también podría llamarse “Esto es lo que nos quedó”, aunque en el caso de esta pareja particular la primera palabra del título contenga una dosis de profundidad que los diálogos de la película ilustran, dejándonos con un sabor siempre amargo. Amargo pero satisfactorio.

6- Stoker (Lazos perversos): La historia de un ‘despertar’ (en diversos sentidos), el primer film del coreano Park Chan-wook en Hollywood es un festín visual y psicológico. Escena a escena la tensión (en diversos sentidos) crece, el espectador intuye de qué se trata y aunque es demasiado perverso –bien puesto el título- no puede quitar los ojos de la pantalla. Mientras, una puesta milimétricamente coreografiada que nunca molesta ni se delata hace bailar a la cámara; y la sangre, que debería horrorizar, da placer. Es que Park filma con mucha elegancia. De costado, Matthew Goode reaparece con un rol que le queda como anillo al dedo, Nicole Kidman da gusto –que no viene pasando muy seguido- y Mia Wasikowska…bueno, claramente Mia puede hacerlo todo.

7- This is the end (Este es el fin): Llamémoslo “la graduación”, si se puede. Esta hilarante comedia tiene las caras de todos los tipos que nos han hecho reír a carcajadas durante los últimos diez años. Son los hijos de la factoría Judd Apatow, representantes clave de la Nueva Comedia Americana. Aquí, en su primer film 100% autóctono y sin depender de su padre (Seth Rogen escribe y dirige junto a Evan Goldberg), logran lo que aquel no intentó en ningún largometraje: se instalan en otro género para dar rienda suelta al género que los define. Se termina el mundo y están todos allí. Se trata de tipos que hicieron y harán otras cosas pero tienen en el registro cómico su irremplazable hogar. “Este es el fin” se mete, entre otros, con el Apocalipsis, el Exorcismo y el Star System Hollywoodense. Como “Tropic Thunder” (aquí mi crítica), es una película autoconsciente que sabe reírse de sí misma y de lo que podamos pensar de ella y de los actores que allí participan. La herencia Apatow es pesada, y hay una mirada –difícil de borrar- sobre cierta generación masculina y la amistad que hace diez años vemos representada en personajes con dudosos límites entre lo real y lo ficticio. El truco aquí está en revelar el acertijo: estos tipos realmente son así, y así viven su vida. Aunque el mundo llegue a su fin.

8- Gravity (Gravedad): Siempre Alfonso Cuarón fue arriesgado. Pero esta vez el riesgo es mayor porque nace y muere en el cine. La experiencia que significa “Gravedad” debió verse en el cine. Digo debió porque ya no está más en cartel y porque, a excepción de los que tengan un cine –y 3D, en lo posible- en casa, tendremos que esperar un re-estreno. Quienes la vieron sabrán que así como en la película faltan las palabras, falta el vocabulario para explicar el viaje al que te transporta la película. En cambio, surgen millones de preguntas. Técnicas, sí, pero también existenciales. De las primeras, más allá de tratar de entender cómo el “espacio” ha cobrado vida finalmente en la pantalla, el espectador atento no puede dejar de admirar el trabajo actoral de Sandra Bullock. Imaginársela a ella solita, ahí adentro, sin nada más que nada, haciendo todo eso. MI CRITICA AQUI.

9- Prisoners (La Sospecha): Ante todo, una sorpresa. Una película que posa como chica aunque es, por nombre y trayectoria, un poquito más grande, pero decide no vestirlo. Un tipo de historia muy visitado en el cine pero que se refunda a paso lento. Los tópicos, fuertes y estereotipados, hacen que sea muy fácil desestimar “La Sospecha”: religión, promesas, culpas, venganza por mano propia. Suena denso, ¿cierto? Sin embargo, el film va acorralando lentamente a los personajes entre una pared y los fantasmas más temibles. Peca de ‘carne fácil de Oscar’ debido a sus credenciales, y eso puede hacer que un espectador exigente la vea con el ceño fruncido. Recomiendo remover los prejuicios y darle una oportunidad. MI CRITICA AQUI.

10- Blue Jasmine: Otra sorpresa, en tiempos en que ya no se espera tanto de Woody Allen. Aunque a mí me han gustado muchos de sus últimos trabajos, “A Roma con amor” significó una gran decepción. Lo distinto y difícil de explicar de su último film es que tiene como un ‘algo más’; tiene el aire, la vitalidad y la seguridad de aquellas que se saben grandes películas. A diferencia del tono más juguetón y cotidiano de su cine reciente, aquí el neoyorquino trae reflexiones pertinentes de la mano de personajes memorables. Supongo que concentrándose en menos cosas y reduciendo el elemento coral, Allen logró que el drama resuene más. La comedia está, disparatada y extrema, pero el drama que se cuela entristece y descoloca. Cuando salimos de la sala fuera de eje tenemos que pensar que podemos haber visto una de las películas del año. De las buenas, claro.

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10 Canciones Del Año que se va

La que les interese, la buscan y la escuchan. Después me comentan. Igualmente seguro las conocen todas :)

-Esto podría haber sido una canción (Fito Páez)
-Here's to never growing up (Avril Lavigne)
-Gone Gone Gone (Phil Phillips)
-Chasing the sun (Sara Bareilles)
-The Best I ever had (Gavin DeGraw)
-Made in the USA (Demi Lovato)
-Donde esta el amor (Pablo Alborán feat. Jesse & Joy)
-Giorgio (Daft Punk)
-Gorrión (Loli Molina)
-Mira lo bueno (Fran Ruiz Barlett)
-Lego House (Fifth Harmony Cover)

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FELIZ AÑO!

Wednesday, 10 April 2013

Un Argentino en Hollywood: "Mama"

Es importante destacar que es "Mama", sin tilde en la "a". Le termina imprimiendo una personalidad particular a este film de un director argentino, producido por uno de los ases del terror, Guillermo Del Toro, y que todavía se sostiene en varias carteleras del país. Un verdadero logro, y una más que grata experiencia cinematográfica, que ya prepara su secuela.

"Mama", de Andres Muschietti

De repente, me vuelvo a encontrar desglosando el género de Terror. Es un género cinematográfico tan rico, a decir verdad. Es muy visceral, está en un lugar de conexión emotiva con el espectador que a veces no tomamos en cuenta. Tiene que causar ese impacto, ese "me lo creo o no"; ese susto que en la oscuridad de la sala jamás miente. Si no pegamos un salto, al menos tenemos que yacer atravesados por una inquietud o desesperación que no nos deje tranquilos. Si esto no pasa, algo no está funcionando.

El Terror también tiene que hacerse amigo de la fábula, de los cuentos. Sobre todo, cuando el exponente del género no está apostando únicamente a salpicar sangre y torturar cuerpos. Allí hay una arista del género que toma placer en otros elementos y que suele prescindir de una "historia". Al final del día, tenemos que poder resumir lo que ocurre en un film del género como cualquier cuentito que le contamos a los nenes antes de que se duerman…para darles miedo sí, que a veces lo hacemos.

Guillermo del Toro es un maestro del cuentito, del susto y también del contexto Histórico, con mayúsculas, ya que sus películas más cercanas al género contaban con un anclaje en un período social conflictivo y memorable -la Guerra Civil Española- y esto le otorgaba a las piezas una resignificación que las colocaba en un lugar superior. Algo de todos estos factores, que convierten a un film de terror en algo más digno de ver que la media del género, es lo que tiene para ofrecer "Mama", producida por Del Toro y dirigida por el argentino Andrés Muschietti. Claro que al final del día lo que vale es si me asusté o no, pero este desglose del género nos puede abrir otros niveles de lectura, tan viscerales como el susto o el impacto.

El cuentito? Padre de familia mata a su mujer y está a punto de matar a sus dos hijas cuando es tomado y asesinado por una figura extraña. Esta figura, con dotes maternales, se dedica a criar a las chicas en un ambiente que se aleja mucho de las formas humanas. Cuando el tío de las niñas las encuentra y las quiere educar para reinsertarlas en la sociedad y darles una vida familiar normal, aquella figura (que las chicas reconocen como "Mama") se interpone en este nuevo comienzo, haciéndosela particularmente difícil a Annabel (Jessica Chastain), la novia del tío: una rockera con muy poca idea de acercamiento a los niños.

Desde la estructura, lo que estamos viendo es un despliegue de absolutamente todos los mecanismos típicos y lugares narrativos más comunes del género. Si digo que estoy desglosando el género, y digo que una película cuenta con la cabaña en el bosque, los niños con formas amorfas, la oscuridad que se come todo, la casa grande que ya parece embrujada, la canción de cuna que da más miedo que otra cosa, el pasado misterioso que incluye un manicomio, un psicólogo que investiga. Sigo? Puertas que se cierran, voces que no existen, armarios que no se pueden abrir, paredes que se transforman en otra cosa. Quiero decir que el arsenal de elementos con el que cuenta el film de Muschietti es el que conocemos de memoria y, sin embargo, todo lo que intenta hacer con estas estrategias en "Mama", funciona bien. Es una enorme muestra de confianza -y de la superioridad de la producción de España en lo que al género respecta- que ni siquiera pretende hacernos creer que estamos viendo todos estos trucos por primera vez. Lo único que hace es demostrar su validez y efectividad.

Y así como las escenas con Annabel y las niñas en la casa nos impactan cada vez más aunque se construyen desde el mismo sitio, por los costados aparecen los defectos de un género que muchas veces también ha sufrido de inverosimilitud, resoluciones apresuradas e imprecisión geográfica. Hay errores en "Mama" que no perdonaríamos si no nos envolviera tanto en su naturaleza de género. Y no hace falta sangre, ni cuchillos, ni escopetas. Aquí los elementos de peso son los diálogos, las miradas y la condición humana.

Lo que queda un tanto en el fondo aquí es la búsqueda de los personajes en relación al lugar que deberían o que quieren ocupar. "Mama" también es la historia de una familia, imperfecta, pero familia que quiere reconocerse como tal al fin. Entre todas sus cartas de género más implacables, y aún con sus descuidos, la película de Muschietti nos está diciendo algo sobre el lugar que nos toca en nuestra historia de vida y cómo podemos -o no- ajustarlo. Por un lado, no es lo mismo que le toque enfrentar una figura maligna a alguien asustadizo con fuertes creencias, que el hecho de que alguien escéptico vaya acercándose a algo que en principio toma por ridículo. La Annabel de Jessica Chastain, un personaje fenomenal, no está preparada para nada de lo que se le viene encima, pero su misma falta de herramientas puede convertirse en una fortaleza.

Por otro lado, si una niña conoce sólo lo inhumano durante sus primeros años de vida, cómo se le enseña? Cómo se explica que lo que causa terror para cualquiera de nosotros, para ella no? Primero está la teoría del punto de vista de los niños, que ven todo como un juego y no perciben el miedo. Eso es cierto, pero "Mama" va más allá porque tiene un corazón, y quiere que notemos que late cada vez más fuerte a medida que avanza el film. Podrá no ser lo que un amante del género quiera ver, pero la secuencia final de 10 minutos, casi una tragedia griega a la cual el Terror no está acostumbrado, necesita igualar a todos los personajes en sus condiciones más humanas (fijate cómo cuento sin contar). Si no las elecciones no resuenan; si no esa fuerza dramática se confunde con el mismo truco de género que la película nos entregó con creces hasta ese momento; si no el plano de una mano que agarra un vestido no puede resignificar o tener fuerza simbólica alguna. Es un riesgo que "Mama" toma, que nos descoloca y que a mi entender la hace aún mejor película. De todos modos, está bien…los que no quieran verlo así manden el final a la mierda y punto. Yo sé que el resto de la película les gustó.

---8/10

Tuesday, 2 April 2013

El cajón de las vacaciones: "Tesis sobre un homicidio" y "Silver Linings Playbook"

Al grano!

El primer título estuvo más de cuatro semanas liderando la cartelera Argentina (el más taquillero del año que va), que no es poca cosa para un film nacional; el restante es la carta con la que Jennifer Lawrence (la de “Juegos del hambre”) ganó su primer Oscar con 22 años. De todos modos, tienen algunas cosas en común estas dos recomendadas piezas.

Tesis sobre un homicidio, de Hernán Godfrid

De género. Basada en una novela, a rajatabla sigue los lineamientos del thriller de misterio: la búsqueda de un asesino, el detective (aquí abogado) ahogado en alcohol, el pasado tormentoso, el interés romántico, el bueno, el malo y la justicia en el medio. Una buena y breve descripción para la segunda película de un director que tiene sus aciertos y contras, casi por aquella misma razón del género. Con “Música en espera” (aquí mi crítica), Godfrid logró hace unos años una comedia romántica agradable, inventiva y con identidad. Industrial, con estrellas taquilleras (Oreiro y Peretti), pero un tanto libre. En “Tesis”, el género a Godfrid le pesa. A su favor, cuenta con el actor más exitoso del país, que se calza el traje de la rectitud una vez más. No hay duda de que Darín sabe hacer lo que hace; desde este lado nos está cansando tanta seriedad. Godfrid también logra un estado de ánimo poco luminoso en el cual el espectador no puede evitar envolverse. El punto de vista de una mente brillante pero testaruda se vuelve el nuestro y jugamos al detective cual capítulo de CSI. Temblamos, disfrutamos cuando adivinamos y nos desconcertamos si la trama nos gana de mano. Por el lado contrario, causa cierto disgusto que sea todo tan estándar, sin disimulo, predecible aunque entretenido. Una vez más, el cine nacional se olvida de recordarnos que estamos acá cae ante las convenciones. No basta con que la Facultad de Derecho figure en cada plano o que haya una visita al Malba para que digamos: “uh, esto es Buenos Aires”. La película tiene que sentir el pulso de la ciudad, como “Carancho” (aquí mi crítica, extensa) o “Nueve Reinas”, por mencionar ejemplos exitosos. O como “El Secreto de Sus Ojos” (aquí mi crítica), que ante las similitudes con “Tesis” (inevitable percibir la cercanía), vuelve a resurgir en el recuerdo como una verdadera gran película: rica, compleja, llevadera, resonante, y también nuestra.

---6.5/10

Silver Linings Playbook, de David O. Russell

De género. Basada en una novela, toma algunos lineamientos de género en cuanto a la estructura de la trama pero todo el tiempo parece otra cosa. Hay un “look” y un “feel” en la película que dan muestras de lo que puede estar siendo todavía lo “indie” (ahí está…tres palabras entre comillas en la misma oración). Un descuido que sabemos que está cuidado pero que no busca el mismo efecto que el director perseguía en “TheFighter”. Lo que gana puntos acá es el entorno, sencillo y creíble mundillo de personajes testarudos…todos, desde los protagonistas hasta los secundarios. La puntuación más alta va para Jennifer Lawrence y su Tiffany, un personaje asombroso e inolvidable. La amamos, pero no lo haríamos en verdad. Es decir, su personalidad y forma de ser resultan ideales para Pat (el mejor trabajo de Bradley Cooper) porque ambos están un poco pirados, de modo que se complementan bien. En el contexto del film, nos quedamos muertos con Tiffany, pero sería prudente preguntarnos qué haríamos si nos la topáramos en la calle mañana. La dirección de actores de Russell es espléndida como de costumbre, desde DeNiro hasta Julia Stiles, pasando por una tierna participación de Chris Tucker. Agridulce, agudo y valiente guión que nunca pierde su centro dramático aunque logre derretirnos de amor. No sé si es esa joya que fue “Eterno Resplandor de una mente sin recuerdos”(aquí mi crítica, vieja), pero a fines de 2013 todavía vamos a estar hablando de esta peli.

---8.5/10

SALUDOS SOSPECHOSOS!

Sunday, 10 March 2013

El cajón de las vacaciones: "The Art of Getting By"

Me encontré con varios escritos de esta misma época del año, pero redactados en 2012. Seguimos, sospechosamente, con el calendario atrasado. Lo importante, de todos modos, es que las cosas salgan a la luz. El material de este blog no tendrá el valor de una grabación inédita de Lennon, pero mi promesa fue recuperar el tiempo perdido. Entonces, las vacaciones nos encuentran con películas que no siempre veríamos. En mi caso, suelo dejarme llevar...ver todo lo que aparezca o que pueda. No es un momento del año que utilizo para saldar deudas pendientes o ponerme al día con esos films que hay que chequear "sí o sí". Así aparecen cosas como esta, que en traducción literal será algo así como "El arte de ir llevándola". El concepto de "llevarla" no es sencillo, claro está, pero se dan una idea. Se la recomendé a mucha gente el último año. La sigo recomendando. El primer rescate de "El cajón de las vacaciones".

La crítica de "The Art of Getting By", a continuación.

"The Art of Getting by"

Como muchas primeras películas (no como todas) de un escritor/director, "The Art of Getting By" tiene sus particularidades. En principio es un film que oscila, debido al tratado de la imagen y por su sensibilidad, entre un lugar independiente, modesto; pero también se toca con lo levemente comercial -si bien no masivo- hollywoodense, debido a los nombres de sus actores y por sus decisiones narrativas fundamentales. La historia también oscila: en parte 'coming of age', en parte drama romántico, se trata de la vida de un adolescente en el último año de secundaria y sus problemas de socialización, motivación y -más importante- el rumbo que tomará de cara al futuro. Su nombre es George, y su sensibilidad es la de la película. Ese es el punto de vista que adopta el relato y todos los encuentros y personajes están filtrados por esa visión perspicaz, abrumadora, un tanto desconfiada y falta de motivación, aunque, romántica.

Si quisiera justificar mi disconformidad con el desenlace de la película podría atribuírsela a la mirada de George. Es una mirada sensible, y Freddie Highmore (en su primer papel como adolescente, viviendo una historia alejada de toques fantásticos e infantiles, además de estar situada en la actualidad) la representa con una honestidad refrescante que a mi parecer remite a una combinación del Ethan Hawke de "Reality Bites" (aquí mi crítica) y "Before Sunrise". Esa voz difónica; esa introversión que puede ser tan atractiva como desagradable; el comentario siempre acertado; la pregunta justa. En la que quizá sea la mejor escena del film, George está hablando con Sally (Emma Roberts, ya no una revelación: una confirmación) y ella, como mujer -niña todavía, pero el coqueteo con la adultez es un punto clave de "The Art of Getting By"- que se sabe deseada, le pregunta algo que para él es a la vez placentero, incómodo e inesperado. De la mejor forma que puede, George hace las preguntas justas para enfrentar la situación. Pero Sally, como mujer que (sabe que) tiene la palabra final sobre el particular asunto, le dice tres cosas que resultan demasiado para la pureza del protagonista. Y su mundo se ve dado vuelta.

La película de Wiesen se presenta, explícitamente desde los diálogos, como una pieza con muchas capas. Aparecen múltiples personajes (algunos muy interesantes y bien interpretados, como el pintor de Michael Angarano o la madre de Sally, en la piel de Elizabeth Reaser) , se despliegan varias subtramas y de repente, "The Art of Getting By" quiere estar hablando de las diferencias sociales, la crisis, las delicadas relaciones familiares y su dinámica, el poder del arte y sus secretos…parece todo mucho de la forma en que lo escribo. No es tan así, pero de eso sufren las primeras películas y su ambición, sobre todo cuando son escritas y dirigidas por la misma persona y se intentan situar en lo 'indie'. Lo bueno es el que el director siempre termina volviendo a George y a Sally. Y aunque tampoco sepa bien qué hacer con ellos, son personajes fascinantes. Para ellos sí vale lo de las capas, pues su conexión va más allá de la pantalla, sus historias personales pueden verse en sus ojos y sus conversaciones no nos 'revelan' nada pero son más que reveladoras.

Siempre va a pasar que nos topamos con el mundo adolescente, y muchas de esas criaturas sufren los mismos dilemas (y la mayoría de esos dilemas tienen que ver con el romance) pero el cine seguirá presentándolos a todos en su contexto particular, intentando decir algo, como lo que se le pide a George que exprese en uno de sus trabajos finales del secundario. Sin embargo, y nuevamente, ahí está la decepción. Son tan redondos George y Sally, parecemos entenderlos tanto, estamos tan cerca de divisar su futuro que -digamos simplemente- si se conectan con ellos como me conecté yo, los últimos minutos de esta película no podrán satisfacerlos del todo. Sobre esta escuela secundaria en particular…es una escuela privada, distinta, donde se manejan códigos especiales y mucho dinero. Pero está en New York. Y el film nos entrega la ciudad de todos modos; y nos la muestra hermosa. Me voy a tener que ir a vivir ahí. Estoy más seguro de mi futuro que George??

---7/10

Monday, 25 February 2013

Oscars 2012: Back to life

El título tiene un doble significado. Incluye por un lado una, digámosle, reseña de la ceremonia de los premios de la Academia que se llevó a cabo anoche; pero por otro también habla de mí, y de mi regreso (sin mayúsculas, para no generar grandes expectativas). Hace exactamente un año escribí mi anterior post en este blog. Los que alguna vez me leyeron, si todavía no me eliminaron de su lista de sitios a seguir, saben que este espacio se caracterizó -como tantos otros- por combinar siempre las películas que veo con lo que sucede en mi vida personal. Si hablamos de 2012, lo cierto es que no he dejado de ver películas. Tampoco he dejado de escribir sobre ellas. Sí es justo señalar que no he compartido todo lo escrito en este lugar, o en ninguno. Estuve colaborando en un programa de radio y en algún que otro sitio Web, y allí desplegué una cantidad de párrafos, hablados y/o escritos, sobre cine y también sobre televisión, música, teatro y hasta comedia musical. Creo que siempre es importante surfear todas las áreas, porque se están yuxtaponiendo constantemente, la mayor parte del tiempo complementándose las unas a las otras.

Sin ir más lejos, los Oscars 2013 (no seré el primero que lo diga) podrían haberse confundido fácilmente con los premios Tony, si el talento escénico de las estrellas de Broadway no fuese evidentemente mayor. "Muy lindos los Grammy y los Tony Awards. Alguien sabe qué día son los Oscars?", twitteó un afiladísimo Diego Lerer, que junto a Leo D'Espósito se lleva el premio a comentarista de la noche. Las observaciones de ambos irán apareciendo a lo largo de esta entrada. Las mías, si bien no las twitteaba al instante, en todo momento tenían que ver con esta idea del cruce de escenarios, algo muy patente en los últimos 10 años de las 'performing arts' que ayer estaba siendo sutilmente develado mientras se pretendía homenajear los musicales en cine de la década que acaba de irse.

Veamos. Jamie Foxx dio rienda suelta a su carrera musical luego de su coronación con "Ray", convirtiéndose en un más que decente artista de Rap/R&B que ha cosechado, además de buenas críticas, dos premios Grammy. Beyoncé arrancó a actuar en cine en 2001 para no parar. Cantó en los Oscars, se ganó el respeto de la industria y dos semanas antes de la ceremonia de ayer, estrenó un documental autobiográfico de la mano de HBO, dirigido y producido por ella misma. El maguito, Daniel Radcliffe, finalmente tenía una varita mágica. Todavía en la piel del hechicero anteojudo, se paró en pelotas en el West End, cruzó el mundo para cantar y bailar en Broadway, le alcanzó el tiempo para películas más adultas y para lucir todo esto en el escenario post alfombra roja, junto a Joseph Gordon Levitt (otro que estimula la creación artística a través de su web colaborativa, hitRECord) y Seth MacFarlane, el anfitrión (ya vamos a por él).

Saben quien lo reemplazó a Harry Potter en Broadway? Nick Jonas. Quizá la creación más constante/consistente de la "Factoría Disney" (Luchi Camorra dice que es un niño genio), el más pequeño de los hermanitos logró -con éxito- la tripleta cine (concierto en 3D), musical (el reemplazo a Radcliffe) y televisión. Así es. Aterrizó en "Smash" para hacer una participación el año pasado. "Smash" es uno de las mejores ficciones de la tv actual. Es la evolución de "Glee". Es barajar de nuevo el mazo de cartas renovando los jugadores. Es superar el conflicto emocional de la secundaria y dejar de hablarle directamente a los perdedores, freaks y geeks (noble intención la de "Glee", nadie la desmerece…yo me identifico). Es dejar de agarrar cualquier canción y retocarla a gusto, acomodándola a la trama y gastando el recurso, para dar lugar a temas que se integran 'dramáticamente' (quisiera decir 'dramaticalmente', pero ya se entendió) a una narración adulta de conflictos universales, y que están compuestos por personas que realmente trabajan en el mundo de la comedia musical (Marc Shaiman y Scott Wittman). Es traer a una estrella y tener el coraje y la inteligencia de hacerla cantar MAL, no como "Glee" acompañó el capricho de una Gwyneth Paltrow cuya aventura musical terminó -por ahora, al menos- en los CMA's. Lo único en común que "Smash" tiene con la serie de Ryan Murpny es la virtud de acercarle a más gente el género 'comedia musical' y a la cámara talentos y caras de los escenarios teatrales. Una primera etapa de la conclusión de este proceso podría ser el estreno de "Dorothy of Oz" este año, musical infantil y de animación protagonizado por Lea Michele y Megan Hilty (estrellas casi excluyentes de "Glee" y "Smash", respectivamente).

Mandy Moore vino de otro lado, su aporte es más tímido aunque le imprima toda su belleza vocal a "Enredados". Hugh Laurie hizo su CD de antaño debido a una búsqueda musical pendiente, y está todo bien porque es Dr. House. Pero no es lo mismo. No se producen efectos en la industria visibles a gran escala. Ya quisiera yo que Demi Lovato conquistara el mundo entero, pero soy modesto y por ahora me conformo con su participación en "The X Factor" como jurado y su concierto íntimo de VEVO, dos de los aportes al pop mundial más importantes del 2012. "La tía Barbara", como twitteaba Lerer mientras Streisand acompañaba el 'In Memoriam' al compás de una balada -"Era obvio que no iba a estar, pero yo agregaría a Leonardo Favio ahí", remató el creador de Micropsia-, sí que lo logró todo. Grammy, Tony, y el tío Oscar. A la par, porque de veras cantan bien y nadie les está haciendo un favor, la Academia deslizó anoche dos historias de triunfo 'cross-escénico' (sí, me la inventé…y?). Jennifer Hudson se volvió a parar en el Kodak -ahora Dolby- Theatre a recordar lo que le ganó un Oscar y mil premios más: "I'm telling you I'm not gong". Interesante pensamiento aquí en un paréntesis. Tanto Hudson como Anne Hathaway ganaron el premio por una canción, pero no en el lugar que idealmente las encuentra como artistas. Hudson es una cantante, salida de American Idol, que luce mejor en un escenario, como anoche, cantando. Aunque "Dreamgirls" la haya capturado gloriosa, ella no persigue una carrera cinematográfica…el año pasado hizo "Los 3 Chiflados". Hathaway, por su parte, es actriz. Lo hizo muy bien en una película que por varias razones tengo cada vez menos ganas de ver ("Veo un clip de LES MIS y me aburre", cortesía de Diego Lerer), pero dudo que vaya a protagonizar un musical en New York.

"Vino la torta de quince…y después la que se la va a comer", acotó Leo D'Espósito cuando Adele apareció en el centro del escenario. Puedo escribir tantas cosas sobre Adele. De estadísticas rimbombantes pero asombrosas sólo nombraré aquellas que en este momento la conecten de alguna forma con el séptimo arte. Forzando quizá el emparejamiento, que me es inevitable pues no deja de atraerme, Adele estaría viniendo por la revancha de Whitney Houston. Este verano volví a poner en el auto de mis viejos el Soundtrack de "El guardaespaldas". El álbum ganó el Grammy a Disco del Año, que Adele también se llevó por "21", superando a la vez el récord de aquella banda sonora de 1992: 13 semanas al tope de la lista de discos de Billboard. Sin embargo, una vez clamado, con respeto, su lugar en el mundo de la música, al lado de Houston, tomó venganza en Hollywood. La película de Whitney no tuvo el aclamo académico suficiente y, aunque "I will always love you" se llevó los Grammys y los MTV, ni siquiera fue nominada al Oscar. Peor aún, dos canciones sí lo lograron ("I have nothing" y "Run to you") pero tampoco vencieron. "Skyfall" no es una gran canción, pero cumple su función en uno de los films más reconocidos del año. Anoche, sin ser consciente de ello, parada así como si nada, como siempre, mientras continúa conquistando el globo, la británica cantó victoria…también por Whitney, que en paz descanse. Para cerrar el círculo, como en los buenos guiones cinematográficos, les dejó un bello escrito de Leo sobre Whitney (ninguna torta).

"Hasta que lleguen al 'good review' de McFarlane estamos hasta mañana…", declaraba Diego en los primeros momentos de una ceremonia que, si lo pensamos bien, tuvo al hombre de los mil personajes como (acaso) escaso punto alto. Mientras William "Captain Kirk" Shatner anunciaba el futuro, anticipando que la labor de MacFarlane había sido un desastre y él multifacético ser intentaba levantar la puntería, aparecieron momentos memorables como el video de "We saw your boobs", la escapada con Sally Field o la parodia de "Flight". No tan acertado en el resto de los chistes, pidiendo muchas veces perdón de antemano, el presentador remontó con su propio Ted y terminó levantando la puntería con la canción dedicada a los perdedores que compartió junto a Kristin Chenoweth (otra estrella del musical que encontró su lugar perfecto en la subvaloradísima "Pushing Daisies"). Buena presencia, buena voz. Aprobado.

Sobre Ben Affleck, también, tantas cosas. En principio, como también estoy en un momento de regreso, de revisión, de sinceridad, voy a copiar todo lo que se ha escrito aquí, cronológicamente, sobre su persona. "Una de las carreras más curiosas de la historia del cine la de Ben Affleck", escribió Diego Lerer cuando terminó la ceremonia.

-"Gigli" (Abril de 2007): Ben Affleck es la estrella como Larry Giggli, una especie de gangster que trabaja haciendo laburos que incluyen matar gente, robar plata y demás. Affleck le da una increíble personalidad al papel. Lo domina por completa al final del día; con su pelo, su tono de voz (a veces un poco italiano)…Me gusta recordar a Affleck como el chico de Kevin Smith o como el hombre que co-escribió junto a Matt Damon el excelente guión de “En Busca del Destino”.

-"Gone Baby Gone" (Septiembre de 2009): Quería traer hoy el caso de Ben Affleck, cuyo film como director traducido “Desapareció una noche” lo mostró en una nueva luz. ¿Qué creo yo? Que no la estaba pasando bien y que la película fue un gran esfuerzo para demostrar su talento, por si quedaba duda de que lo tenía. También creo que lo logró y que, aunque está actuando en productos decentes, la gente que habla mucho de esto no lo dice en voz alta pero piensa: “Quiero que se estrene su próxima película como director”.

-"State of play" (Abril de 2010): Es un papel insignificante para Affleck, que en los momentos de dramatismo tiene que hacer demasiado esfuerzo porque sabe que este tipo de papeles todavía pueden ayudarlo a conservar aquello que conocemos como “credibilidad”.

-"Comparación 'The Town'/'Red Social'" (25 de Octubre de 2010): Sólo quiero que quede claro que Affleck debería ser considerado como candidato a mejor director. Su última película no tiene la trascendencia a nivel social general que tiene una película como “Red Social”, que inevitablemente nos toca a todos. Tampoco tiene el atractivo directo para con el público (la protagoniza él mismo, mal augurio de entrada, ¿no?) que puede tener una “Inception” (aquí mi análisis). En líneas generales, es una película policial más, de crímenes y robos, de esas que –buenas o no- la Academia pasa por alto. Sin embargo, “The Town” tiene una cualidad que ya quisieran tener muchos films hoy en día (aún más en ese género específico): es una experiencia cinematográfica verdaderamente trascendente para el espectador. Cuando una película logra esto significa que está hecha con el corazón, con mucha garra y, sobre todo confianza; esa confianza que demuestra que no se le tiene miedo a nada. Pura, sn trucos; profunda porque su historia y el lugar en que se desarrolla no permiten otra cosa.

-"The Town" (29 de Octubre de 2010): Sucede que a veces no alcanza con lo que escribimos después de ver una película que, estamos seguros, nos fascinó. Eso hace que sigamos hablando (y escribiendo) de ella en todo momento para que la mayor cantidad de gente posible entienda que, como experiencia cinematográfica, la película fue algo fuertísimo; algo que no veíamos hace mucho tiempo y que nos provoca extrema felicidad. Más o menos (y resumido) esto es lo que me está ocurriendo con “The Town”, el último film de Ben Affleck que se estrenó aquí como “Atracción Peligrosa”.

Que "Argo" hable por cuenta propia, aún más luego de su triunfo anoche, les importen a ustedes o no los premios Oscar. Roger Ebert la había anunciado meses y meses atrás (qué tipo este) y ayer lo twitteó, orgulloso. Ben Affleck también estaba orgulloso: de su película, de su equipo, de Tony Mendez, de su mujer (bella ella, Jen Garner). Dijo que 15 años atrás se subió a recibir un premio y no sabía lo que hacía; que le debe a mucha gente oportunidades por las que él no tenía nada para dar a cambio; que sabe que hay que trabajar más duro de lo que uno cree que puede trabajar. Y así, a punto de quebrarse, tiró una antológica: la de Stallone, la de Rocky, la de todos, la única magia que vale…

"…no importa cómo te caigas en la vida; eso va a pasar. Lo único que importa es que te tenés que levantar". Y eso es la traducción literal del final del discurso.

Voy a estar de vuelta lo más que pueda este 2013. Voy a ir colgando estas cosas colgadas (valga la redundancia) que fui escribiendo el año pasado. Acompáñenme si quieren, si tienen ganas. Comenten, pidan, recomienden. Sé que la blogósfera no es lo mismo que cuando empezamos todos allá por el 2007, pero no importa.

Cierro con una breve colección de momentos de estos últimos premios de la Academia, en honor a esos racontos que tan bien le salen a Xavier Vidal.

1) "Surprise N°1", le robó el Tweet a Lerer en referencia a Christoph Walz

2) Aplaudo a Mychael Danna y su hermosa partitura. En el trailer del film me prometió un momento musical maravilloso que el film luego no replicó (malditos trailers!), pero lo perdono.

3) No aplaudo el premio de Ang Lee. Todo comenzó y terminó cuando ningunearon a Affleck, una vez más.

4) Divina la cara de Kerry Washington cuando Tarantino explicó que sólo tiene una oportunidad para que sus personajes sean memorables y que, por esa razón, a los actores los tiene que elegir bien.

5) La caída de Jennifer Lawrence. No era lo mismo estar sentada anoche que cuando estuvo presente por "Winter's Bone". Ya nada va a ser lo mismo. Espero que hagas las cosas bien linda.

6) Bryan Cranston y Alan Arkin, colados en el Oscar a Mejor Película. O van todos o no va nadie. No hacía falta que estuvieran ahí. Tampoco que hablara Clooney. Bien George.

7) Ben. Sos muy grosso.

Nos vemos? Saludos Sospechosos!

Sunday, 26 February 2012

2012: Noche de Oscar, examinando la competencia

Vi casi todas las nominadas y me falta analizar algunas, pero me pareció prudente compartir mis opiniones sobre tres de estas películas, para aportar un granito de arena y para regresar a los posts con algo bien actual. Me molesta cada vez más el tema de los puntajes, pero los agrego abajo de cada reseña. Tengo sospechosa fe de que 2012 será un año con mucho cine.

Saludos Sospechosos y como siempre bienvenidos!

"The Help"
Tengo que empezar por lo de la lágrima. Es que no recuerdo la última vez que una película me hizo llorar y desde ya no lo puedo considerar algo menor. "The Help", larga, reluciente y encantadora, se ganó mi llanto con las mejores armas, con las únicas que tenía: las del cine. La historia es sencilla, el contexto -me aclaraba Juan Carlos Bergonzi, que no encontró fallas en el film- lo conocemos, pero el trayecto es extenso, el desarrollo es denso y no podía haber mejor camino hacia el resultado final. Las casa grande de Elizabeth (Anna O' Reilly), con espacio de sobra, que aún debe hacer lugar para el baño de la criada Aibileen (Viola "and the Oscar goes to" Davis); la pedante Hilly (Bryce Dallas Howard), que despide a su criada Minny (Octavia "and the Oscar goes to" Spencer) pero aún adora comer sus pasteles; la inadaptada Celia (Jessica Chastain), que contrata a Minny para convertirse en buena ama de casa para su marido Johnny (Mike Vogel); la rebelde y bien intencionada Skeeter (Emma Stone), que quiere ser escritora y debe luchar ante su madre (Alison Janney), que se muere por conseguirle un marido. Frases memorables: "El coraje a veces puede saltearse una generación". Platos de comida que me hacen agua la boca. Escenas que gritan "Oscar" sabiendo que la Academia no puede hacer lugar para todo un elenco (gracias Screen Actors Guild). Tate Taylor nunca nos obliga a recorrer estos hogares, a deleitarnos ante (lo bueno y lo malo de) estas personas. No es algo que nos tira encima. Más bien es como que nos invita, cálidamente, cuadro a cuadro, tarde a tarde; hasta la noche que se convierte en madrugada. Ahí nos damos cuenta que no lo abandonaremos. No hay exceso de violencia, no hay marcada presencia de situaciones que resalten la época que se estaba viviendo. Dos de los momentos que podrían ser los más fuertes ni siquiera aparentan un fuera de campo. Directamente no figuran. Pero la lagrima llega igual. Todos los puntos de vista han sido expuestos y todavía la historia está hablando de exponer el punto de vista de las criadas. Acá hay un metatexto que es necesario: el libro "The Help" que se escribe mientras las razones por las que las mujeres deciden hacerlo suceden, sin vergüenza, día a día. Esa es la primer arma que pone Taylor en juego para conmover: un relato que ya se estaba escribiendo, que ya vemos, pero que representa la consecución de un imposible. Esto ya le da un impulso revolucionario a la película, pero el director tiene un arsenal más amplio. Así, cálido como nos invita a este universo, medido como para no querer sorprendernos con imágenes de ensueño ("Revolutionary Road"), testarudo y clasicista -para bien- que nos muestra las cosas 'tal cual son', Taylor va dejando aparecer, de a ratos, un pequeño texto que va más allá. Es la voz de Viola Davis, una narración en off que funciona como meta meta algo porque parece venir de algún lado en un momento y dado y luego se desdibuja pero reaparece como centro moral y emotivo de "The Help". Después también, camuflada entre tantas discusiones de niñas ricas, yace una historia enorme (por sus ecos de bondad y fibra humana), que va más atrás incluso que el tiempo del relato del film. Esa para qué contarla, pero se cuela como una joyita que al final resuena, junto a esa novela que ellas escriben, junto a la voz de Davis (le doy el Oscar sólo por la voz…del resto ni hablemos), provocando una lágrima que no pide permiso y es sin embargo bienvenida. Humilde regalo adicional, la película nos recuerda una vez más el valor de los actores. El lente capta aquí la mirada femenina -y cuánta mirada: de amor, de celos, de envidia, de desolación, de esperanza, de no poder comprender qué es lo que necesita la persona que traje al mundo- en un estado de grandeza. Todas las actrices del elenco sobresalen, porque todos sus personajes tienen la mezcla justa entre un máximo poder decisión y la más impensada vulnerabilidad; y porque la película las deja ser: hablando, gritando, mintiendo, llorando y devolviendo los golpes bajos. "The Help", y todo el cine más inolvidable, también es de ellas…de las blancas y negras, las gordas y feas, las rubias y estúpidas, y las mezclas que se te ocurran.
---7.5/10

"Hugo"
Sobre "Hugo" tengo algunos apuntes.
1- Quien mejor que Marty para contar el origen del cine? Lo conoce y lo puede hacer a través de un relato infantil y ensoñado, clásico y hasta ingenuo de a ratos. Si bien se debe registrar que es su primer película con una alta cuota de ingenuidad, desprovista (por su corte 'infantil' asumo) de muchos elementos que lo han colocado a Marty como un cineasta experimentado y cargado. Ahí al principio la clave es 'clásico'. Él conoce y admira mucho el cine clásico de los años dorados de Hollywood, tal como lo relata afectuosamente en su documental "A personal journey with Martin Scorsese through American movies", y tal como lo ha demostrado en muchos de sus films. Pero ojo, que aquí se homenajea un momento anterior, que no es precisamente lo que conocemos como cine clásico. Pequeña contradicción que puede molestar, sobretodo por la insistencia del tono celebratorio (más de esto en el punto 5).
2-La verdadera emoción en el cine más infantil, creo, tiene que ver con saber pararse desde la mirada del niño; ver el mundo como lo ve él y asumir los pros y los contras que vienen con eso en cualquier relato que pretenda una 'madurez emocional' en general. Así lo hacía Gabor Csupo en "The Bridge to Terabithia", inventando un mundo nuevo para luego rompernos el corazón. El eje emotivo principal en aquel enorme y subvalorado film de Disney pasaba por la relación entre dos amigos que, complementándose, encontraban su lugar. Hay una relación similar entre Hugo (Asa Butterfield) e Isabelle (Chloe Moretz) en la última película de Scorsese. Aún así el eje de la emoción está en este caso apuntalado en dos personajes que comparten heridas incurables. George Mélies (Ben Kingsley) ya está más allá, del lado del adulto más viejo y por lo tanto resentido, pero el deseo de Hugo es tan fuerte -y la afición de Isabelle por la aventura es tan genuina- que puede que lleguen a salvarlo. De yapa nomás, porque el mundo no lo habitan tres personas, la película se preocupa por atender los conflictos de varios personajes de la estación, y por supuesto que hay un resurgimiento del niño dentro de todos ellos. Nada más contagioso para el espectador envuelto en la historia. Pero aquí no es el protagonista el que causa este efecto en todos. Un sólo niño no puede cambiarle la vida al resto del mundo. El eje es esa relación primaria entre el viejo y el niño, y sin embargo, todo el mundillo de la estación de tren, todos esos sueños que vuelan alrededor, hacen de "Hugo" algo delicioso y pícaro, como su protagonista robando croissants…algo pequeño, sencillo e intimista que Scorsese puede jactarse de haber logrado con su proyecto de corte infantil. No hay momentos exagerados ni escenas de vida o muerte, ni audiencia más grande que la de una sala de cine. Es más, el elemento más fuera de lugar es la música de Howard Shore, que descaradamente abre el film con notas que parecen sacadas de "Harry Potter". Para colmo, Horner decide convertir ese comienzo 'mágico' en el motivo musical principal de su partitura. Vengo enojado con Shore desde "Los infiltrados". Y lo nominaron al Oscar por esto!
3-Los actores infantiles en el cine. Hay un tema con un grupo particular de actores infantiles. No se los reconoce por la edad, pues el cine siempre nos miente con respecto a la edad. Son actores, hombres o mujeres, que les toca un papel emblemático en una película, y que hasta entonces son prácticamente desconocidos (no podemos decir con seguridad "lo vi en tal cosa, hizo esto". Así funciona). No les sucede al 100%, pero es un papel que tiende a arruinarles la carrera. Se los ubica en ese rol, se los quiere ver repitiendo ese rol y se hace cada vez más difícil pensarlos con una expresión en la cara distinta a la postura más característica de sus criaturas en esas películas. Los ojos se le iluminan a estos personajes porque los actores han sido iluminados con el papel de su (corta) vida (actoral). Piénselo objetivamente y en detalle: Macaulay Culkin y su Kevin en "Mi pobre Angelito" (1990); Edward Furlong y su John en "Terminator 2" (1991); Kate Maberly y su Mary Lennox en "El jardín secreto" (1993); Hal Scardino y su Omri en "La llave mágica" (1995); Liesel Matthews y su Sara en "La Princesita" (1995). Hasta me animaría a agregar a Dakota Fanning en "I am Sam", pero todavía le tengo algo de fe. Le deseamos, por supuesto, lo mejor a Asa Butterfield, protagonista de "Hugo".
3-El punto anterior no se aplica a Chloe Moretz. Ella es "the real deal". Su mirada transmite muchísimo y todo el tiempo tiene la inteligencia de que su presencia en un plano nos revele que ella no está para la joda. Ya decía las verdades en "500 days of Summer"; ya venció al mundo en "Kick Ass". Sus decisiones como actriz no son resultado de una búsqueda de éxito descomunal o de cierto prestigio por parte de la crítica o la academia. Elige papeles tomándose en serio el trabajo. Papeles que le interesan, que siente que puede hacer con su edad y sus capacidades; papeles que no la subestiman en ningún sentido porque ella no ve el negocio como un chiste. No formó parte de ninguna franquicia multimillonaria; no tuvo grandes éxitos, pero sí la madurez para darse cuenta que esto es lo que va a hacer durante un largo rato. Así, sin subestimar el negocio y disfrutando de actuar frente a la pantalla, nos va a regalar momentos más mágicos que toda esta película junta y se va a convertir en una gran actriz.
4-La potencia de la mirada a cámara (aunque no sea hacia el lente) sobre el final de una película tiene una potencia y un peso descomunales. Todos los directores saben cómo aprovechar esto; Scorsese en "Hugo" también.
5-El 3D. Todavía no comprendo del todo cómo funciona, cómo se lo puede explotar y sí es o no el futuro del cine. Lo vi aprovechado para la diversión en "Piraña" y como fundamental atracción en "Avatar". Por lo que entiendo, los (hermosos y narrativamente cruciales en un mundillo que es una estación de tren) travellings se lucen más. Y aunque el travelling sea -cuando no está falseado- de alguna forma el movimiento más puro y transparente del cine, está algo alejado de lo más primario del encuadre fijo, inamovible de los Lumiére; y carece de la magia del trabajo sobre el negativo y del -también- plano muchas veces fijo de Mélies. No hubiese molestado incluir algo más artesanal (más que el autómata arreglado a mano y con ingenio) que reflejara verdaderamente aquello que la película rescata, sobretodo cuando ésta no parece interesada en resaltar el futuro del cine a partir de esa época. Se queda allí, más nostálgica que otra cosa, en Mélies. Y a los que conocemos a Mélies tampoco nos da aire para re-descubrirlo. "Hugo" es excesiva en su celebración, con escenas insistentes y repetitivas alrededor del tema que para colmo culminan en una sala de cine repleta de gente. Hasta el que no conoce puede abrumarse con la cantidad de escenas en que se exprime el recuerdo de Mélies. Hay algunos recursos en las películas que, de repetidos, tranquilamente pueden molestar. Pasaba lo mismo en "Medianoche en París" con los personajes del pasado que iban apareciendo. Ya sabíamos que ese era el juego de la película y ahí teníamos que estar, viendo "quién aparece ahora". Al menos aquellos Heminghways y Buñueles tenían algo para decir. El Mélies de Kingsley calla y se esconde hasta el final. En el pasado es donde se lo ve más feliz, y dice algo como: "si alguna vez te preguntaste de dónde vienen los sueños, mira a tu alrededor…aquí es donde se hacen".
6-Reconocer la intención de manifestar y explotar esta cuestión de los sueños de Melies con una secuencia magnífica que a su vez también remite a los Lumiere, es lo más cerca que está Scorsese de referenciar con dignidad aquello que la película festeja. Es el mejor momento del film: el más emocionante, el que tiene más cine encima. Así sí vale y filmar así sí que da gusto.
7- sobre 10. La nota/puntaje

"The Artist"
A veces nos toca preguntarnos por el objetivo de una película. Nos da otras razones para pensarla, nos obliga a analizar sus aportes para el cine y, finalmente, puede llegar a revelar su valor. La calidad de una película o su capacidad de entretener y movilizar al público -todas cosas que por ejemplo, "The Help" tiene, y con mucho mérito-, no tienen nada que ver con que un film sea valioso. Esto es, como tantas otras cuestiones, subjetivo, pero no me parece ofensivo decir que una muy buena película como "The Help" no es indispensable para el mundo de cine. No para el de hoy al menos. Lo mismo sucede con "Hugo", más allá de su intención celebratoria. Y claro que vale más comparar "The Artist" con "Hugo" que con "The Help", precisamente por esta razón. Las dos buscan homenajear el séptimo arte, y si bien la de Scorsese parece mirar hacia adelante (no exenta, me pareció a mí, de ciertas contradicciones debido a esta misma decisión…esto ya quedó expresado, o sea que basta de la relación de "Hugo" y el cine), no me parece justo acusar a "The Artist" -como pude notar en algunas discusiones- de mirar en vano hacia el pasado o de tener únicamente cierto encanto por el homenaje que propone (como cuando un bebé aprende a hacer algo y le dicen, condescendientemente, "qué lindo", pero no significa nada). No es ni una cosa ni la otra. Encuentro a "The Artist" una buena película, notablemente entretenida y conmovedora considerando la diferencia de sus recursos con lo que acostumbra el cine actual. Hasta me parece en este aspecto un poquito mejor que "Hugo"; un tanto más genuina porque se beneficia de ser (a conciencia) inofensiva y esto la vuelve menos efectista. Sin embargo, no me parece mejor película que "The Help". De todos modos, puedo agregar la observación de que es la película más valiosa del grupo, y aquí entran en juego todas las variables. La de Michel Hazanavicius es una película valiente, por salir a las salas con una relación de aspecto como la que tenían las películas silenciosas de entonces -cercana a la que acostumbramos en la televisión; y si vamos al cine es para no ver la pantalla cuadrada de la TV- y con una mezcla de sonido que parece más estéreo que sorround. Siguiendo esta línea, es osada por usar la música como elemento fundamental sin siquiera acompañar tan a la perfección todo lo que está ocurriendo en pantalla (a excepción de algunos momentos de baile). Es una partitura bien al estilo de aquella época e incluso de épocas posteriores. A mí me ha pasado de ver algunos films del Hollywood clásico y de no disfrutar del todo las partituras; de considerarlas inadecuadas, fuera de lugar. Porque muchos hemos visto películas viejas. NO necesitamos de "El Artista" para que nos muestre cómo son o cómo eran (algo que la película hace de yapa, al mismo tiempo que pretende ser de este tipo de films) las mudas, las 'en blanco y negro' y las que vinieron después. Porque admitámoslo, tendemos a meterlas en la misma bolsa. Debe ser por eso que mi hermano no se banca los primeros 5 -geniales, por cierto- minutos de "North By Northwest", que ni siquiera es taaaan vieja, y no es muda ni está en blanco y negro. Hay un prejuicio y una gran cantidad de público que jamás se ha acercado hasta esos horizontes. Pero la historia del cine no es tan larga, y ahí está "El Artista" para recordarlo, metiéndose de paso en un momento de pasaje del cine. El que se anima a terminar la película entera no se lleva sólo algo de cine mudo, sino también algo de los comienzos del sonoro. Eso, al menos en esta parte del mundo, es valioso, y más luego del buen recibimiento de la película a nivel mundial y de sus posibilidades para el Oscar. En Buenos Aires el que no va al Arteplex, al Malba, a la Lugones o a cualquier cine club y se encuentra con un afiche enorme de "El Artista" en Avenida Santa Fe que dice bien grande "10 nominaciones al Oscar", puede sentirse levemente intrigado. Si esa persona se acerca al cine, hay un mérito ahí de "El Artista" que no ha tenido, de esta particular forma, ninguna película en años. Pero volvemos, porque para los que NO necesitamos que "El Artista" nos recuerde nada, la película también se preocupa por abrir otros caminos. En su verdadera condición de moderna, sin pretensión de ser un mero homenaje, se vale de dos de los tres principales componentes del cine en su forma más pura, para entregar en una breve secuencia el dilema de la película, que es dramático, pero que puede considerarse tan cómico como cualquier efecto que lograse Chaplin sin la necesidad del sonido directo. Es ese sonido directo, ese vaso en la mesa, lo que pone de manifiesto una vez más cierto valor en "The Artist", una película que se sabe inofensiva y celebratoria pero que no niega que es parte del presente, del mundo y del cine en ese mundo. Inofensivo es el tono general de la película que cuenta, al costado, una historia de amor que ni pincha ni corta. Pero el dilema que les anticipaba es más incisivo, y aquí el pastiche que es y será "The Artist" para gran parte del trío espectador/crítico/cine aunque gane el Oscar, se permite un aporte valiosísimo, rescatando la figura que su título menta y diciendo algo sobre el cine que hoy en día no se está diciendo mucho. El lugar que ocupa cada persona en una realización de un exponente del séptimo arte es indispensable siempre, de a ratos irremplazable y todas las veces muy preciado para el que lo lleva a cabo. Es más, ese individuo -que en "The Artist" es Jean Dujardin+su sonrisa+su perro, para contextualizar un poco- sabe que es un arte y no sólo necesita que se reconozca su labor sino que necesita continuar haciéndolo tanto como respirar. Es lo que mejor sabe hacer…bah, es lo único que sabe hacer. El cine que tanto amamos, entre tanta industria y ficción demoledora de primera factura, entre tanto …(complete a gusto), a veces se olvida de esta idea. Amenazar eso, es atentar contra la vida. Claro, el arte es la vida. Pero eso también lo sabemos todos, no? La línea anterior, si se lee con detenimiento, puede revelar tanto un tono sarcástico como optimista, teniendo en cuenta para el último de los dos que quien escribe se considera un artista.
---7.5/10

Saturday, 20 August 2011

Prometido: "127 Horas"

Tengo algunas promesas pendientes, y lo sé. La crítica de "127 horas", a continuación.

"127 Horas"

"Si creo...hay más que esto", canta Dido, esa olvidada dama británica que nos dio grandes hits y hermosas canciones como "White Flag" y "Here with me". Siempre tuvo una voz hermosa, pero estas palabras las canta en nombre de Aron Ralston, el hombre cuya mano se queda atrapada en una roca enorme mientras escalabra el John Blue Canyon en Utah. Sabemos quien es Aron en seguida, pues James Franco define al personaje en un par de escenas. No a través de la habla sino de acciones: cantando libremente, corriendo como loco. Aron conoce a dos chicas y ellas presienten que él podría ser de otra galaxia. No le importa nada, no tiene a nadie en mente y lo que necesita y ama está en frente suyo: grandes montañas.

Esto también es lo que necesita Danny Boyle. Las montañas y James Franco son elementos suficientes para hacer una película entera. Por otro lado, creo que a esta altura podemos acordar en que Boyle (junto con el guionista Simon Beaufoy) disfruta de el acto de inspirar estos días. Eso fue "Slumdog Millionaire" (aquí mi crítica) y eso es "127 horas": cine inspirador e inspirado. Si el film anterior esa sobre el amor imposible y sobre elevarse ante las circunstancias para lograr lo inalcanzable, este nuevo relato es lo mismo, sin el factor 'amor'. Ese fue el factor que le permitió a Boyle contar "Slumdog" como una fábula, con musica esperanzadora, colores brillantes y pequeños momentos hermosos en los más horribles lugares. Para aquellos que pensaron que esa fue una decisión errada, una falta de respeto hacia la realidad de un país, "127 Horas" llega para demostrar que se equivocaron.

No hay embellecimiento aquí. No hay otro color más que el pálido de la cara de James Franco y el rojo de la sangre que se escaba de su brazo. Como un hombre real que pelea por su vida, sin agua ni comida, rogando por un poco de sol y la respuesta de un cuervo, el relato -sin perder nunca de vista su centro trágico, que Boyle y el maestro Anthony Dod Mantle intentan representar con planos 'desesperados', como la lengua de Aron vista desde adentro de una botella de agua y otras resoluciones de cámara y puesta en escena- cobra vuelo a través de la imaginación.

En la situación de Aron, en la que trata de superar lo imposible mientras piensa en quién es y qué ha hecho en la vida (con dolor - "cada momento desde el día en que nací me ha traído a esta roca", susurra), la imaginación no puede ser más que poética (es difícil aceptarlo, pero la poesía en el cine -poesía visual, narrativa- puede ser aburrida, muy aburrida -no siempre-. Boyle la vuelve inspiradora. Comencé con esa declaración así que trataré de volver a ella). Aron busca momentos en el pasado, tiene visiones de gente en la oscuridad y meticulosamente reconstruye un futuro cercano. Poética significa melodías de piano inexistentes en el aire, o una hermosa mujer diciendo un "Te amo" que nadie puede escuchar. Algunas de las cosas que experimenta Aron son de otro mundo.



Las películas más recientes sobre personajes solos con el mundo fueron "Into the wild" de Sean Penn (aquí mi crítica) y "Enterrado" de Rodrigo Cortés. La primera es acerca de un chico que ha vivio una mentira y decide encontrar la verdad parándose solito frente a la Madre Tierra. Su historia personal lo ha afectado, y antes de estar completamente solo, el chico cambia (voluntariamente o no; no importa, simplemente sucede) las vidas de la gente que conoce. Chris (o Alexander Supertramp) tiene una ideología y habla mucho de ella, pero no es el elemento más consistente de la película. En "Enterrado", la ideología es todo, reforzada por una gran idea original. Un hombre está atrapado en un ataúd, bajo tierra, y mientras trata de sobrevivir (hay algunas buenas secuencias de supervivencia), cada línea de diálogo está puesta para criticar al gobierni. No hay historia personal alguna, sólo dagas lanzadas contra las políticas de rehenes en tierras extranjeras.

Recapitulemos, porque quiero llegar a la inspiración transparente que yace en la historia de "127 Horas". En "Into the wild", Supertramp termina solo en Alaska por decisión personal. Uno puede sentirse inspirado por varias razones que se encuentran en el viaje del film, aún más si se cree en las ideas del personaje. En "Enterrado", el personaje principal es capturado a propósito. Podemos inspirarnos si apoyamos sus ideas políticas, su voluntad para salir de ese ataúd o el hecho de que su familia lo espera en casa? No hay inspiración real ahí.

En "127 Horas", sin embargo, que Aron esté atrapado no es parte de un plan (esto es lo más sorprendente), pero mientras vuelve sobre quién es, en un punto él mismo llega a creer que no fue un accidente. Es esa idea la que inspira. Aron pasa 127 horas revisando estos pensamientos. Se redescubre a sí mismo como persona y llegamos a concer como un hombre que quiere superar lo imposible. Lo que es aún más puramente inspirador, más allá del hecho de que Boyle fractura la pantalla y corre a través del paisaje para hacer de este viaje introspectivo algo más emocionante (como solo él puede); más allá del hecho de que el director ha encontrado en A.R Rahman al perfecto compañero para contar historias que no pueden vivir sin música (ahora sin SU música); y más allá del hecho de que James Franco interpreta el rol como si fuera su propia vida en la pantalla; es que a diferencia de muchas películas de este tipo, Aron hace lo que hace no para demostrar algo, ni para dar el ejemplo, ni porque defiende una causa. Lo hace por él mismo porque quiere. Durante esas horas, de algún modo se da cuenta de que tiene que hacerlo. Bueno...ahí es cuando nada puede detenerte.

---8/10