Está raro el clima en Buenos Aires estos días. Si bien es cierto que yo nunca la pego y salgo con buzo cuando hace calor y con traje de baño y remera de manga corta cuando hay frío, lo que está sucediendo es que está habiendo extrañas variaciones entre el viento y la lluvia, que enrarecen este verano que comienza. Cierro la ventana a la noche, pero no porque siento que el viento la va a romper, sino porque las luces de los relámpagos molestan para ver una buena película en la televisión. Es más, los relámpagos anuncian una lluvia que a veces llega horas después. La lluvia, muy fuerte, acompañada o no con el viento, da lugar apenas termina al calor que nos está atormentando a los estudiantes en las semanas de parciales (LO QUE ESTA COSTANDO LA RECTA FINAL!).
Pero por suerte siempre está el cine, con su entorno agradable y la posibilidad, siempre bienvenida, de que la realidad se cruce con la ficción. Porque así como en Buenos Aires, varía el clima –que es más un estado de ánimo- en la comedia romántica de Marc Webb, “(500) Days of Summer”. Con la traducción (“500 días con ella”) se pierde un poco el juego del doble sentido del título y algunas referencias que se dan en la película debido a esto, pero lo que no deja de estar claro es este pasaje constante de estado de ánimo: de la más tempestuosa lluvia al más pleno sol, un dibujo que nos indica qué día de los 500 del título estamos viendo nos traslada directamente a la expresión acorde de Tom (Joseph Gordon-Levitt), el protagonista de la historia.
El asunto es sencillo: Tom se enamoró de una chica llamada Summer (Zooey Deschanel) y, durante 500 días, vivió la relación más intensa de su vida. Acá es muy importante hacer hincapié en cómo la vida nos va configurando y en cómo, por más que no lo creamos ni nos demos cuenta, definimos nuestra personalidad bastante temprano en la vida. Las personalidades de Tom y de Summer son peculiares, y un narrador con una de esas voces que relatan cuentos de hadas nos las describe con imágenes que las acompañan de maravilla. Cómo es cada persona es algo que ustedes descubrirán al ver el film. Por lo tanto, aunque no les contaré eso si me interesa destacar que los personajes se mantienen fieles a estas personalidades durante todo el film, y es así que terminan orientando sus decisiones; las buenas y las malas, las felices y las devastadoras.
Unas letras en una pantalla negra al comienzo lo dejan bien claro: “Esto no es una historia de amor”. Esas letras, el tono de voz del narrador que mencioné y el modo en que las imágenes acompañan lo narrado –especialmente cuando lo que sucede no tiene que ver con el presente de la historia en cada momento particular- son algunos de los recursos que el director Marc Webb sabiamente emplea para hacer de “(500) Days of Summer” una película muy especial. Le decimos ‘comedia romántica’ a su género por una mera convención, pero lo cierto es que la naturaleza del film es tragicómica y cumple entregando buenas dosis de ambas vertientes.
Leí un comentario de Alan de Humor por horas que hacía referencia a esta película como una muestra más de la “larga sombra de Woody Allen”. Él no lo decía como algo malo, y me tomo la libertad de detallar la idea, principalmente porque la comparación es inevitable. Woody Allen, o su personaje Alvy Singer (ya hablaba yo en alguna crítica de que eran lo mismo) comenzaba “Annie Hall” hablándole a la cámara; hablándonos a nosotros. Este recurso, propio del interés de Allen por el psicoanálisis y expresado profundamente en un film dónde además de analizarse frente al espectador su personaje se analiza con un psicólogo, es tan delicado que se repite con menos frecuencia de lo que creemos. Fundamental para aquella película también era el recurso del salto temporal, así como el trasfondo de una importante ciudad (cuando no con Allen), el énfasis en la conversación de los protagonistas y el paro del tiempo para que Alvy volviera a dirigirse a la cámara en diferentes momentos para analizar situaciones. Este análisis era casi siempre individual, pues Alvy era un personaje que solo se entendía con él mismo.
Es como si Scott Neustadter y Michael H. Weber, guionistas de “(500) Days of Summer” hubiesen tomado todos estos elementos para deformarlos y, de ese modo, reformar el género. Esto quizá es un poco extremo, pero a mí me gusta pensar a “Annie Hall” casi como un género en sí misma; un tipo de, si se quiere, comedia romántica que no se hace más. He aquí lo positivo del comentario de Alan y a lo que me adhiero: hay que seguir la sombra de Allen, porque aquella vieja película es un tipo de cine que no se hace más. El desafío ante el que no se espanta la película que analizamos es el de no quedarse pegada. Porque les aseguro: “(500) Days of Summer” no es tan original, pero combina tantas cosas, le da una vuelta de tuerca a otras y lo hace tan bien que se vuelve instantáneamente inolvidable. 
Volvamos a los recursos. El director Marc Webb, cuya experiencia previa se remonta a videos musicales, por suerte entiende de recursos inteligentes, y además entiende de cine y de perspectiva. Hay que empezar por el hecho de que la relación de los protagonistas de “(500)” es moderna. Escuchamos a los personajes decirlo, está claro desde el montaje y la puesta en general, y es una clara diferencia con “Annie Hall”, por más que allí los personajes fueran excéntricos. La excentricidad no siempre es sinónimo de modernidad. Si pensamos en Tom y Summer, la música que escuchan y que los identifica (desde la historia y desde la banda de sonido, en un film que no se destaca por el trabajo de sonido) es moderna, sus charlas son menos, en cantidad y en profundidad, que las que tenían Alvy y Annie; pero las cosas que hacen son las que establecen esta idea de modernidad. Hay una secuencia en la que ambos visitan una tienda de modelos de casas. Se pasean por baños, cocinas y habitaciones de mentira, y el poco –pero ingenioso- diálogo deja clara la menos que clara idea de la relación que están emprendiendo.
Por otro lado, el recuerdo. Tom la recuerda a Summer todo el tiempo. Lo vemos el día que la conoce, nos adelantamos 300 días, volvemos al día número 8 y así. Estos saltos, desde ya menos lineales que en “Annie Hall”, se combinan con una variedad de recursos que Webb pone en juego para conectar con el espectador. Tom habla frente a la cámara pero no nos habla a nosotros. Esta impredecible pero efectiva disposición, que nos lleva de un plano en el que el protagonista está hablando de Summer con su mejor amigo (hay dos, ya vamos con eso), a otro en el que de repente se dirige a la cámara, no es para nada arbitraria y tiene que ver con la perspectiva. Cuando digo que Webb entiende de perspectiva, hago referencia a, probablemente, la más clara similitud de su película con la de Allen: el punto de vista. Aquí el punto de vista es único, y es de Tom (en “Annie Hall” no era otro que el de Alvy), que recuerda, que piensa que evalúa, que discute con él mismo y con sus amigos. Sus amigos son dos: Paul, de toda la vida (Matthew Gray Gubler, de “Criminal Minds”); y McKenzie (Geoffrey Arend), un divertidísimo compañero de trabajo. Ambos están como figuras que rondan en el film, pero en parte también son casi instrumentales. Sus historias personales no están para nada desarrolladas y aparecen en pantalla más que nada cuando Tom necesita discutir un tema o compartir algo de su relación con Summer. Los consejos, naturalmente, se dejan oír. Y este es el mismo rol que cumple su hermana Rachel (una tierna interpretación de la niña Chloe Moretz), con quien Tom comparte charlas de dos minutos que parecen mínimas sesiones de terapia. Los consejos de la pequeña son realmente atinados.
En fin, así de fuerte es el punto de vista en “(500)” que los recursos terminan adaptándose a él. Volviendo al recuerdo, hay una particular secuencia de imágenes que tiene que ver con Summer y que es recordada de dos maneras completamente opuestas en diferentes momentos del film, para acompañar el estado de ánimo de Tom; hay películas que ve en el cine que de repente lo encuentran como protagonista, aunque esté hablando en francés; hay varias versiones de los momentos vividos –que, para ayudar al espectador, son pocos y se repiten- junto a Summer cuando le toca recordar toda la relación; hay hasta extrañas reflexiones de sus mejores amigos acerca de “qué es el amor”, que aparecen perfectamente encajadas en el momento justo; hay un uso –no abuso- de la arquitectura de la ciudad de Los Angeles para acentuar ciertos momentos (el personaje de Tom es arquitecto)...Y no me quiero olvidar de una secuencia que compara una vivencia “real” de un lado de la pantalla (un típico split-screen, pero pocas veces tan bien usado dramáticamente) con la vivencia de las “expectativas”, de Tom por supuesto.
Sin embargo, la más acertada muestra de todo esto involucra una canción llena de sonrisas, con un baile en el medio de una plaza al que mucha gente se suma, pajarito azul animado incluido. Es una excelente secuencia que vale el precio de una entrada de cine. Precio que los actores también hacen valer. Porque no hay mucho que decir acerca de las interpretaciones en este tipo de films, y si bien “(500)” no es típica en su concepción, la situación se aplica de la misma manera.
Para dar a entender el caso, traigo a cuento “Eternal Sunshine of the Spotless Mind” (aquí mi crítica), bellísimo film que tampoco era una tradicional historia de amor y que contenía varios saltos temporales (dejamos hasta acá las comparaciones porque no son tantas y no vienen al caso). Ambas actuaciones principales eran magníficas, pero fue Winslet la que se coló en las nominaciones al Oscar junto al guión de Charlie Kaufman. No sé ni por qué hablo de premios...Estoy tratando de dejar claro que este film cuenta con dos interpretaciones estupendas que seguramente pasen desapercibidas, a excepción de alguna nominación a los Globos de Oro, tanto para Deschanel como para Gordon-Levitt. En esa categoría de mierda llamada 'Comedia o Musical', también “(500) Days of Summer” va a estar nominada. No lo duden. Después de todo, puede que sea una de las mejores películas del año. A Mariano Masci también le gustó mucho: aquí pueden leer su crítica.
---La nota? Agus, te dejo el trabajo :P
PD: Espero que realmente les guste este post porque se los dejo un poco más de una semana...estoy hasta el cuello de estudio.
Saludos Sospechosos!
Thursday, 19 November 2009
Entre el clima y el cine, o Una comedia romántica que no se espanta
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ElChapa
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19.11.09
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Labels: Comedia Romántica, Especiales
Sunday, 15 November 2009
Rareza de la semana (lo que quedó de “bellas y talentosas, pero dudosas”)
Hay algunas cosas que debo, más si los que leen atentamente lo notaron. Un “Toco y me voy” con la primer película de George Lucas y lo que les traigo hoy. Es cortito. Estuve ausente porque estuve haciendo esa obra de la que deje el aviso la semana pasada. Dicho de sea de paso, gracias a los que comentaron la semana pasada. No fue la mejor manera de “celebrar” (si se puede decir así) los 300 posteos que ha cumplido este espacio, pero bueno...Se hace lo que se puede.
Hoy tampoco les traigo lo mejor, pero ya saben que aquí se ve y se discute de todo; y también que suelo defender lo indefendible. Pero en fin. Los que la vieron alguna vez a Katie Holmes en “Dawson’s Creek” saben que tiene talento. De que es bella no tengo dudas. Bueno, entre el final de la exitosa serie adolescente, se encontró haciendo pequeños papeles en films muy buenos como “Phone Booth” y “The Gift”, interesantes como “The Singing Detective” y menos que interesantes como “Abandon” (aunque este es un film que hay que revisar). Su mejor actuación es en una peli independiente de calidad llamada “Pieces of April”, y años después, ya casada con Tom Cruise, se arruinó la vida con “Batman Begins” (aquí mi crítica)...O se la arruinó cuando se casó con Tom Cruise? 
No importa, es una historia corta y triste (al menos no tan triste como la de la bella Shannyn Sossamon, que por más linda y ‘cool’ que esa y aunque haya elegido lo contrario, tendría que haber sido una gran estrella). En el medio de esto hizo una comedia romántica en la que hace de la hija del presidente. Yo creo que realmente se luce en el film, que es bastante malo. ¿El dato interesante? Lo dirige Forest Whitaker. Otros datos interesantes (“noticias parroquiales”, como dice el Jefe de Cátedra de Derecho a la Información), en los Post-Data de este posteo. Estoy en época de parciales, así que pido disculpas por cualquier discontinuidad aunque trataré de que no sea tanta...Falta lo prometido y algunas cosas más que estoy armando.
La crítica de “First Daughter”, a continuación.
“First Daughter”
Cuando llega una película, y aquí hablo por mí, con actores que me gustan bastante, un muy buen actor de carácter detrás de la cámara y la típica premisa de una comedia romántica, nos suele gustar. Quiero decir, muchas veces las comedias románticas no son las mejores, pero al menos entretienen y conquistan. Ejemplos hay miles, pero no hablo de esas comedias; estoy hablando de "First Daughter".
Antes que nada, adoro a Katie Holmes, como la hermosa mujer que es, y como actriz. Tiene el don de crear roles memorables en todo lo que hace ("Batman" fue después de esto). Y recuerdo no haber disfrutado muchos films pero haberlos tolerado por su presencia. "Abandon" es el mejor ejemplo para este caso. No importa; tenía que ver la primer película que muestra en el poster nada más que su nombre. Este es su primer protagónico. Ya sé, hizo otros papeles muy importantes ("Abandon" una vez más, y otros), pero en este film no hay mucho más que su nombre y su cara en la portada. Es muy importante, aunque su rol en esta película y la película en sí, no. Que el rol no sea importante no significa que sea malo; Holmes interpreta muy bien su personaje, aún cuando la cámara siempre le está encima, lo que no es muy favorable.
Y qué pasa con Michael Keaton? A veces no hace nada por años. Quiero decir, el tipo siempre tiene que estar en primer plano o qué? Estoy pensando que siente que tiene que hacer el personaje principal todo el tiempo; si no es así, no puede actuar en un film. No me malinterpreten. Me gusta mucho como actor; es muy gracioso y en este film está calmado y natural, pero...Dale! Los papeles secundarios también existen!
Quien realmente me sorprendió aquí fue Marc Blucas. Es una revelación en el protagónico masculino. Encuentra las miradas, las notas y el carisma exacto para su interpretación. Todavía no ha hecho nada importante en su carrera, algunos años pasados de este film. Pero denle un tiempo.
No sé qué tendría que haber esperado. Esta es la tercera película de Forest Whitaker como director ("Hope Floats" es una de las otras dos, aquí mi crítica). Whitaker es un buen actor de carácter (sensacional y encantador como el narrador de este film, eso se lo concedo) pero quizá cuando decide dirigir un film lo hace por placer. No estoy seguro, pero este film está hecho con las mejores intenciones; uno lo nota. No es un buen film, no. Es una historia de amor, y es predecible y similar a las de su tipo; pero está hecha con esfuerzo. Los escritores trabajaron bien. El guión basado en una historia de Jerry O'Connell -probablemente lo único que escribió en su vida, que no podía ser tan bueno-, pero Jessica Bendinger concocía el tipo de material que estaba trabajando. Bedinger ha escrito cosas muy buenas: una comedia ("Bring it on") y una de las más extrañas piezas de la década ("The Truth About Charlie"). El resto del equipo de filmación incluye gente que ha sido reconocida y que ha hecho cosas también muy buenas.
"First Daughter" es una pieza que está pulida. Sólo que no fue suficiente.
---5/10
PD1: Ya que hablamos de Katies...Por qué es tan linda Kate Beckinsale??
PD2: Ya que hablamos de la mujer de Tom Cruise...Acabo de ver "Tropic Thunder" (aquí mi crítica) por segunda vez. Vieron que estabamos hablando de las revisiones hace poco?? Bueno, en este caso no me quedan dudas de que es una gran película.
PD3: Aquí algunas fotos de la obra que estuvimos haciendo la semana pasada (gracias Pabela por el comentario y las ganas de ir...esperamos que pases por acá más seguido. 


PD4: Este es mi hermanito, está participando en un concurso en el que necesita de sus votos para llegar a ser parte de una banda pop juvenil. Aquí un video y los pasos a seguir para colaborar; si tienen ganas y tiempo.
-Estos son dos videos que mi hermano mandó al concurso de "Recreo Personal", que busca una banda pop de 2 chicos y chicas. Mi hermano (el Goncha, un grosso, ustedes lo ubican) está entre los semifinalistas hombres, y compite contra 3 chicos más. La cosa es que necesita el apoyo de la mayor cantidad de gente posible para poder clasificar a la final. Les quería pedir el favor de que lo apoyen porque solo tienen que hacer 2 cosas: 1- entrar a la página de Recreo Personal y Registrarse como fan, 2- votar por él ESPERO QUE LES GUSTE EL VIDEO Y POR FAVOR AYUDEN! GRACIAS
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15.11.09
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Labels: Rareza de la semana
Thursday, 5 November 2009
Halloween+300
Es increíble. Quiero decir, no lo entiendo pero a la vez sí. Quién puede resistirse a ver "El extraño mundo de Jack" en el cine? 3-D o no, la película de Henry Selick (concebida por la fantástica locura imaginaria de Tim Burton) es parte de la cultura. No hay mucho más que se pueda decir, y acá en Argentina es el segundo año consecutivo que algunos cines especiales la estrenan en Halloween (ojo que también lo hacen en USA). No estoy contando, pero quizá se ha hecho en otros años y quizá se vuelva a ver. Informo esto porque leí en muchos blogs especiales de Hallloween de todo tipo (cómicos, cinematográficos, con premiaciones); todos muy completos, mientras que yo no hice nada. La verdad es que no sé bien cuándo es Halloween ni si tiene una fecha definida, pero sí sé que un hombrecillo llamado Jack se vio en la necesidad de cambiarlo como festividad para intentar darle un lugar a algo llamado Navidad. 
Es lo único que tengo de cine y Halloween, al menos hoy que también celebro los 300 posteos de este blog y teniendo en cuenta que Halloween es una 'festividad'. Ya son más de dos años escribiendo aquí y con el tiempo se ha sumado gente, colaborando, comentando, sugiriendo para la mejora del lugar. Creo que en ningún momento he retrocedido y creo que he tratado de hacer siempre honor a lo que se lee debajo del título del blog. Espero que lo disfruten y que puedan seguir haciéndolo, aquí o donde sea, y que seamos muchos más. Como saben los que leen hace mucho, cada vez que aquí se cumplen 100 posteos se hace un especial (click aquí para ver el especial de los 100 acerca del film que le da título al blog; click aquí para ver el de los 200, que fue más una 'renovación'). Esta vez no pude cumplir pero prometo que los 400 serán interesantes, hace tiempo vengo pensando algo de cine argentino. Aún así, quiero agradecer a todos los que hasta ahí siguen visitando y comentan con entusiasmo y a todos los que leen y de vez en cuando sorprenden con algún conmovedor comentario (de este modo sé que leen, jejej). No hay mucho más por este lado. Una foto de la comedia musical que estoy haciendo y por la cual no puedo dedicarme en este momento a armar ese posteo que sé que los que leen esto se merecen. Una obra que me enorgullece tanto como este espacio. Nunca está de más jugársela con la promoción: la obra se presenta con dos funciones nada más; este fin de semana en el Auditorium de San Isidro.
Finalmente, para hacer un regalo de Halloween poco común (porque no tiene nada que ver con Halloween), quisiera recomendar a los que están en Argentina, el estreno de "Glee", hoy a las 22 por Fox. Es una serie que se las trae, que tiene mucho de comedia musical, mucho talento vocal, y algunos actores cómicos que saben lucirse. Yo vi el capítulo pre-estreno y hace un mes que no aguanto más. A los que no están en Argentina y no la conocen o no la han visto, también se las recomiendo. Creo que no se van a arrepentir.
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ElChapa
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5.11.09
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Friday, 30 October 2009
Volver a ver: acerca del efecto de las revisiones y el análisis de dos obras en particular; derivaciones y desviaciones (Especial Parte II)
Seguimos con este especial y con la misma discusión que alegremente comenzó el post pasado. La verdad de la cuestión para alguien que no tiene la revisión de films como principio/costumbre (y que no tiene el "Síndrome Goncha"; creemos que eso ya quedó claro) sigue estando, creo yo, en el por qué. Al revisar films que nos gustaron, también creo, encontramos la respuesta...Más aún cuando los revisamos sin planearlo de antemano. El otro día daban “Realmente Amor” en Hallmark. Tenía poco de empezada. Me senté un rato y sin darme cuenta me quedé viendo la película entera. No me tomó por sorpresa porque es algo que siempre me ha sucedido con el film; donde sea que lo pasen lo termino viendo. Debe ser en principio porque me encanta, pero hay algo más.
Siempre dije que como película en general “Realmente Amor” era muy buena pero que como comedia romántica era excelente, casi predilecta, antológica. Hoy, cerca del final de la década, podría animarme a presentarla como “una de las comedias románticas de la década”, con todo lo que eso implica. ¿Y qué implica? Pasa que se ha deformado y se ha perdido la esencia de la comedia romántica más reciente. Parafraseando una crítica de Juan Pablo Martínez: “La estructura básica de una comedia romántica contemporánea suele ser la siguiente: los personajes se conocen, no se llevan nada bien, hay uno o dos “terceros en discordia”, concretan, algo los hace distanciarse y, finalmente, se dan cuenta que están hechos el uno para el otro, cortan definitivamente con ‘los terceros’ (que, si son malos, se quedan solos, y si son buenos se quedan con algún familiar de uno de los protagonistas y viven felices para siempre)”.
Esta estructura, bastante detallada por Martínez, es a la vez más compleja. Los ‘terceros’ en principio no siempre están y cuando están no son únicamente personas, pueden ser situaciones o momentos de vida; no siempre los personajes se llevan mal al principio y no siempre se dan cuenta que están hechos el uno para el otro...Al menos no por sí mismos. Lo que quiero decir es que siempre está la comedia romántica que desafía el cliché, que atenta contra la estructura de manera radical y ya no puede verse como “comedia romántica”, porque aunque lo sea por conveniencia, es la misma película la que desde el principio quiere ser otra cosa. Como ejemplo ilustrativo se me viene a la mente la española “El otro lado de la cama” (aquí mi crítica). Es por eso que yo honro –y a veces hasta prefiero- a las comedias románticas ‘por definición’ que, en su composición, intentan traer frescura a la fórmula establecida. No cambian la estructura (¡no!) y están orgullosas de ser lo que son, sabiendo que al menos traen algo diferente. Puede ser una frase, un personaje que esté mínimamente fuera de lugar, una escena particular, un plano, una situación, una canción en alguna parte. Con eso basta, siguiendo el principio que trato de destacar a la hora de ver comedias románticas: el dejarse llevar. Ejemplos ilustrativos de esto último: “27 Bodas” (aquí mi crítica) y “13 going on 30” (aquí mi crítica).
En fin, la descripción de Martínez sirve (y mucho) para al menos hacer referencia a lo que Richard Curtis se encargó de construir durante mucho tiempo y de lo que “Realmente Amor” es la culminación. Creo que en mi crítica del film está bastante claro. Curtis es pionero en la contemporaneidad del género, y tras una vida escribiendo, se colocó detrás de la cámara por primera vez con este film, procurando poner lo mejor de todo lo que había hecho hasta el momento. Dialogando con todo ello (“Notting Hill”, “Cuatro bodas y un funeral”, “El diario de Bridget Jones”) y estudiando su propia obra, como un aprendiz se puso a trabjar. Creo que Curtis sabía que tenía en sus manos un film que redoblada, quizá triplicaba la apuesta. Ahora parafraseo a mi persona: “...en “Notting Hill” y “Bridget Jones” los personajes centrales eran dos en una relación o en un triángulo amoroso, y todo era más reducido; pero en “Love Actually” no hay ni dos ni tres, sino una docena de personas, que en algunos casos ni se relacionan, aunque están unidos por un mismo vínculo: amor, que realmente está en todos lados.”
Este sigue siendo en principio el máximo logro del film, que no defraudó con sus ‘taglines’ (“El amor está en todos lados”, “The Ultimate Romantic Comedy -sólo suena bien en inglés-) y me atontó en la gran pantalla para seguir haciéndolo en la pantalla chica. Uno no se cansa de “Realmente Amor” que, dado lo que venimos comentando, contiene de todo un poco y un poco más. Curtis, su pluma y su cámara dan lugar a un cúmulo de situaciones extremas tras situaciones extremas envidiable que es arriesgado pero no falla. La situación extrema es la clave de la comedia romántica contemporánea (Hugh Grant y su familia en el taxi a las corridas para llegar a la conferencia de Julia Roberts en “Notting Hill”; Ralph Fiennes corriendo tras Jennifer Lopez en “Maid in Manhattan”, el jardín de ensueño que Mark Ruffalo le hace a Reese Whiterspoon en “Just like heaven” –aquí mi crítica-, Matthew McConaughey corriendo tras alguna chica en alguna comedia, Jason Lee corriendo tras Julia Stiles en “A guy thing”...y puedo seguir), y lo que hace el director aquí es abrir el juego.
En “Realmente Amor” no hay límites, casi literales podríamos decir. Colin Firth tomándose un vuelo a Portugal para pedirle casamiento a Lucia Moniz (su personaje se llama Aurelia) en una escena que permite que Curtis se divierta con el lenguaje para generar humor; un Hugh Grant que es Primer Ministro yendo a buscar, hasta una casita chiquitísima, en limosina y seguido de custodios policiales, a una chica que trabaja para él y de la que está enamorado; un chico de no más de 12 años, alentado por su padrastro, corriendo por las barreras de seguridad de un aeropuerto hasta la puerta de embarque de un vuelo para despedir a la chica que le gusta...Todo esto sucede en Nochebuena (más extremo aún, ¿no creen?), día que inspira a confesar verdades y que obliga al director a incluir algunas frases trilladas que no suenan bien pero son perdonadas porque el resto es muy fuerte, muy preciso y muy romántico en su justa medida.
Ni siquiera tan empalagoso. Hay un poco de desafío a las convenciones en los “momentos culminantes” que la película acumula sin freno y sin miedo. Por un lado, la relación de dos compañeros de trabajo (Laura Linney y Rodrigo Santoro) que se interrumpida por una llamada del hermano de ella, que tiene problemas mentales. Escrito suena simplón, pero él espera, y después se cansa y se va. Más tarde se cruzan miradas, no se dicen nada porque es muy fuerte el deseo de algo que podría ser pero va a estar siempre en riesgo. De este modo, también hay una secretaria que tiene un amor solitario, que nunca es correspondido. Por otro lado, está la mejor escena del film y una de las escenas románticas más bellas de la década (esta sí). No hay palabras para esa grandeza tan breve: el que reconozca la foto a continuación, que transcriba su opinión; el que no haya visto el film, no sé que está esperando.
Abrir el juego es también jugar. Dar espacio para personajes desaforados, “viejos zorros” fuera de serie como el Billy Mack que interpreta tan bien Bill Nighy y que con cada comentario reordena los elementos de una escena. Personaje también tierno, que tiene su momento romántico junto a su manager, un gordito (también tierno) con quien Nighy termina pasando la navidad en una escena anticipada por otra que quizá tiene demasiados primeros planos. El primer plano para enfatizar los sentimientos del personaje en un momento determinado es un recurso muy delicado, de modo que en la escena en que Billy Mack se entera de que es el número 1 le juega en contra a Curtis y que en otras tampoco es lo más gratificante. Pero ese detalle no puede tomarse como cosa mayor ante la habilidad de saber jugar: de saber poner a Hugh Grant en un personaje con el que se va a robar cada escena, de hacer lo mismo con Alan Rickman; de traer a actores de carácter, comprometidos, como Emma Thompson y Liam Neeson, cuya pasión y emotividad a la hora de componer sus personajes los separa del resto del elenco sin desentonar; de meterlo por ahí a Rowan Atkinson, su querido Mr. Bean que da lugar a la comedia física en algunos momentos cruciales que se vuelven incómodos. Esto es a propósito, se entiende y funciona.
También funciona la selección musical, delicada y acertada, y sin embargo no preponderante. Es un sonido que está allí, cerca del fondo, para el que lo quiera escuchar y acompañar el momento. Nada de montajes musicales al estilo “When You Say Nothing At All” de “Notting Hill”, que el director entiende que aquí son innecesarios y cortantes respecto de la fluidez del relato. No cualquiera junta tantas historias de amor, todas extremas desde el vamos (dos personajes se conocen filmando una película erótica, y ese es sólo un ejemplo) y hasta inverosímiles como la de un personaje que decide como loco irse a Estados Unidos porque cree que va a tener mucho sexo –debido a que a las mujeres les encanta como hablan los ingleses; aquí Curtis se divierte nuevamente con el lenguaje-, y apenas pisa un bar allí, conoce y pasa la noche con cuatro mujeres (sí, anoten bien lo que sigue): January Jones, Ivana Milicevic, Shannon Elizabeth y Elisha Cuthbert. No cualquiera lo hace saliendo airoso, al menos. 
“Realmente Amor” es eso; es Liam Neeson mencionando que si se le aparece Claudia Schiffer deja todo y Claudia Schiffer apareciendo de la nada algunas escenas más tarde. Es maestría de comedia romántica, entendimiento, intertextualidad, riesgo, escritura y reescritura en algo que desde hace tiempo está escrito. Hasta que el propio Curtis o alguien más se atreva a elevar la apuesta, o hasta que revise el film una vez más, me quedo con esto. Y no es poco.
PD1: Como siempre, me faltó mucho para decir.
PD2: Ahora que hablamos de comedias románticas, ayer vi por primera vez "Win a date with Tad Hamilton"..que buena peli! Más tarde me voy a sentar a escribir la crítica.
PD3: Sé que el título dice que se analizan dos películas...pero estoy en el armado del análisis de la otra; una peli que saldré a defender y que (estoy seguro) por ello me tirarán piedras. No es fácil.
PD4: Les dejo una suerte de árbol genealógico/de relaciones de "Realmente Amor"; aunque no parece estar muy claro. Pero por ahí les interesa.
Saludos Sospechosos!
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30.10.09
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Tuesday, 27 October 2009
Volver a ver: acerca del efecto de las revisiones y el análisis de dos obras en particular; derivaciones y desviaciones (Especial Parte I)
Hace poco se inauguró aquí la sección “Toco y me voy”, con una especie de reseña del clásico de Kubrick “2001: Odisea al espacio”. Aunque seguramente en algún futuro, de momento no siento la necesidad de sentarme a ver el film nuevamente. Dentro de muy poco el próximo título de la nueva sección será “American Graffiti”, de George Lucas, y la verdad es que aunque me gustó tampoco me dan ganas de volver a experimentarla.
Cúlpenme, pero en general no soy muy fanático de las revisiones. Entiendo que hay ciertas películas que no se pueden apreciar con un solo visionado (“Donnie Darko” se me viene a la cabeza), entiendo que hay otras que nos tocan una fibra personal o nos producen una conexión y no podemos hacer más que mirarlas repetidamente (vi “Sábado” cinco veces en lo que va del año) y no hay duda de que también están aquellas que marcan su presente y futuro apenas las vemos (ahora se me cruza “Smokin’ Aces”, aunque sé que no todos estarán de acuerdo). El futuro, en este caso, es el de no encontrarnos con esas películas nunca más. Todo esto, claro está, va más allá de que el film en cuestión sea bueno o malo.
Algunas veces me gustaría padecer el “Síndrome Goncha”. Es un síndrome que tiene su nombre en honor a mi hermano, y que consiste en el visionado repetido de películas por televisión. Cuando a la misma hora pueden estar pasando cosas que nunca vio, él no se cansa de ver films -a mi entender en calificación de regulares para abajo- que ya ha visto no una, sino varias veces. Matsan también padece el síndrome, que puede tener su efecto positivo en algunos casos, como el de ver buenos films del estilo de “Los piratas del Caribe” una cantidad incontable de veces. Habría que preguntarle a ellos: ¿Por qué? ¿Por qué esas películas tantas veces? ¿Las aprenden a querer más? ¿Les revelan nuevas cosas? ¿Las aprecian desde algún aspecto en particular?
Con la mezcla de esas preguntas yo encaro mis revisiones, que son pocas y espontáneas. Y sí, analizo un poco más, presto atención a los detalles, si son películas que adoro intento buscar fallas. Sin intención alguna, este año me encontré viendo varias veces “Ligeramente embarazada” (aquí mi crítica) y “Juno” (aquí mi crítica). Es obvio que en una crítica relativamente corta uno no llega a decir todo lo que a veces necesita o quiere detallar acerca de un film, y de ahí los análisis como el último de “Bastardos sin gloria”. 
Al menos personalmente, estas revisiones no buscadas ratifican lo que una película significó para mí en un primer momento, y me dan la posibilidad de deleitarme ante diálogos y situaciones que verdaderamente son un deleite. Por el tema del embarazo y un género que las une, la película de Apatow y la de Reitman pueden contraponerse. A lo sumo, después de verlas tantas veces entiendo que hay una que apela más primordialmente a lo cómico (la primera) y otra a lo dramático (la segunda), y que de allí la construcción de personajes de cada una está realizada al servicio de esa necesidad. Los personajes de “Ligeramente Embarazada” son hombres grandes a la deriva, casi eternos adolescentes que no hacen nada de sus vidas y ello no les presenta contradicciones; sólo uno, el protagonista, se ve ante un cambio radical por una mujer a la que el embarazo le descoloca su forma de vida. Los personajes de “Juno” son adolescentes que tienen señas de suma madurez, en su hablar y en las decisiones que toman; la mujer con un embarazo que al final del día no suena tan mal y que está dispuesta a asumir casi como producto de un acto de puro amor (el personaje de Ellen Page es sumamente complejo a propósito –siempre lo dejé claro-), el hombre con ganas de formar parte pero entendiendo que es una edad en la que tiene que mantenerse al margen, aunque también sienta ese amor puro que generó el ‘percance’. Los hombres mayores, a diferencia de la inmadurez y relajación del ‘prototipo Apatow’ del otro film, viven con contradicciones constantes, sobre el estilo de vida que llevan, sobre las relaciones personales con los miembros de su familia y alrededores (relaciones siempre imperfectas por principio y multidimensionales para que la imperfección no parezca un estereotipo y quede signada como defecto en el film); tanto que cada vez que uno vuelve a ver el film, se asombra ante la lucidez de las conversaciones que comparten...Todos con todos. Esta lucidez también está presente en Apatow, pero allí más que nada lo que sucede es que nos reímos mucho. 
Pronto la segunda parte del Especial!
Y respondan la encuesta!
Saludos Sospechosos
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27.10.09
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Wednesday, 21 October 2009
Al don al don al don pirulero, cada cual cada cual atiende su juego
Dedicado a Yaye, Agus Castelli y Tote Auche...Y Alejo, el dire.
“A lo largo de su carrera cinematográfica, Quentin Tarantino ha construido a partir de lo cotidiano cosas nunca vistas antes. Su apreciación del statu quo del cine ha sido siempre la de un inventor que rebusca en una chatarrería. Sus películas arden ante nuestra mirada y hace que se nos antojen extrañas y familiares, todo a la vez. Tarantino nos devuelve al futuro. Y ahora lo vuelve a hacer con Bastardos sin gloria”
–David L. Robbins
Atención: Pueden encontrarse revelados detalles argumentales.
Hay cosas con las que no se jode, y esto lo sabemos todos. Quentin Tarantino es un antes y un después en el mundo del cine, se mire por donde se mire la cuestión. Un tipo capaz de conjugar en dos horas de película lo que se le antoje y cómo se le antoje: ha dado lugar a despliegues visuales (técnicos) y recursos de utilización de la temporalidad cinematográfica que hoy son tomados como ejemplo, muchas veces con poco éxito. Yo creo que la razón del éxito de Tarantino (y la del fracaso de los otros) tiene una justificación simple pero compleja a la vez, algo que no hay que dar por sentado. A diferencia de otros cineastas, que van desde un seguimiento patente del guión a la confianza en un actor, pasando por un pretendido dramatismo que inunda toda la puesta en escena y demás fundamentos que nunca se ven plasmados y justificados del todo, Tarantino sabe por qué está haciendo una película: por el cine.
El título del posteo hace referencia a que cada uno se dedica a lo que sabe, y punto. Tarantino fue capaz de ver un mundo que existe gracias el cine, que cobra vida en el cine, metiéndose allí mismo con el cine para que nosotros al salir del cine no podamos dejar de hablar...De cine, claro. En este aspecto, es posible que “Bastardos sin gloria” sea su mejor película; una especie de rompedora de barreras que permite localizar al cine como parte fundamental de un momento histórico importantísimo: el final de la Segunda Guerra Mundial. ¿Parodia? No lo creo. ¿Falta de respeto a la memoria? Mucho menos. Sí, y ante todo, cine; con coraje, desfachatez, pericia técnica y locura endemoniada del niño terrible que a nada le teme, además de la violencia de siempre.
Quiero llamar la atención en este aspecto. Se lo criticó siempre y mucho a Tarantino por su uso estilizado de la violencia y sus temáticas de venganza como incitadoras a ser violento. No se asusten con esto, pero si bien uno puede salir de una película con ganas de dispararle a todo el mundo (después de ver la cara desfigurada de Adolf Hitler), uno entiende las diferencias. Estamos en una sala de cine, y si un montón de cosas no fueran posibles allí, dudo que el séptimo arte hubiera existido alguna vez. El director de “Bastardos sin gloria” siempre marcó la diferencia entre la violencia en el cine y fuera de él, con mucha claridad. El que no percibe eso decididamente no puede ver cine, y menos el de Tarantino, y menos “Bastardos sin gloria”; una ficción por sobre todas las cosas.
Y seamos justos, los que la vimos, en que es una ficción con relativamente poca violencia, al menos si acabamos de salir de “Kill Bill”. Consideremos que el film se sitúa en el contexto de la Segunda Guerra, por lo que dejarla exenta de violencia es un absurdo. Lo que más puede molestar a la gente es el cómo de la utilización de la violencia; el desenfreno y baño de sangre que puede que sea marca registrada del director. “Bastardos sin gloria” sale airosa en el cómo, y es un hecho que tiene que ver con la construcción de personajes. Delicada como pocos, la escritura de Tarantino sigue a los personajes hasta las últimas consecuencias, no los abandona ni por un minuto y tampoco deja de lado su forma de ser y pensar. Un tipo como el coronel Hans Landa (un impecable, insuperable Christoph Waltz), que es capaz de -y como se ve en una magnífica escena- negociar el final de la Segunda Guerra Mundial para salvar su pellejo, y que es el mejor del mundo haciendo lo que hace, quiere hacer su trabajo de la mejor forma posible (lo que en inglés se dice “get the job done”). Es por eso que a él realmente no le interesa ver los cuerpos de miles de judíos ensangrentados en el piso, aunque sí le interesa atraparlos, a él y a los traidores (la bella Bridget von Hammersmark interpretada por Diane Kruger), matándolos si es necesario. De ahí que Tarantino (habíamos quedado que era violento, ¿no?) se ahorra el plano de los cuerpos de la familia judía y las personas que se encuentran en un sótano, muriéndose al golpe de las balas en la primera escena. Le interesa, y a mí me resulta mucho más interesante como espectador, la decisión inesperada de un personaje como Landa de dejar ir a una niña corriendo por el campo después de ‘masacre’ tal. Niña llamada Shosanna (Melanie Laurent, acertada decisión de Tarantino) que, crecida, no teme en mirarlo a la cara deseando internamente su muerte aunque el coronel le haya salvado la vida.
En cambio, un personaje como Aldo Raine (Brad Pitt, tampoco la gran cosa) que pide explícitamente a sus solados una cantidad de cien cabelleras alemanas nazis, es alguien que no repara en nada ni teme por los apodos que le atribuyen a sus hombres. Sabe que no es casualidad que a Donny Donowitz (Eli Roth) le digan “El Oso judío”, y se enorgullece de eso presentándolo como uno de los integrantes más aterradores de su ejército. Aldo matará nazis a toda costa y también su gente. Es Donny quien le desfigura la cara a Hitler y no puede dejar de dispararle; no es nadie más que él...Está en su naturaleza. Y es Aldo quien hubiera matado al sargento Wilhelm en la taberna si no lo hacía Bridget; y es Aldo quien en el penúltimo plano del film -momento crucial- realiza algo que, a pesar de las circunstancias, no puede evitar hacer, para en el último plano decir: “Creo que esta es mi obra maestra”. ¿Es este Tarantino hablándonos?
Las otras marcas registradas del director se encuentran por doquier. Por empezar, como discutíamos con Alejo, y por si no quedó claro, un guión que sólo es posible en su cabeza y con sus imágenes y que además de tener al cine como inspiración rectora (sé que lo repito, pero es tan palpable que se hace imposible obviarlo) abraza también a la siempre impagable cultura popular que, Tarantino confía (y yo creo que para los que lo entienden es así), puede salvarlo de cualquier delito del que se lo acuse..La escena de la explicación de la rata, del miedo y la analogía con la ardilla, al principio, en este aspecto es fundamental. Una conversación tan cruel y aparentemente fuera de contexto pero tan posible -e inevitable- en el universo Tarantinesco, como lo es una discusión acerca de qué significa “Like a Virgin” de Madonna o acerca de cómo le dicen a la Cuarto de Libra con Queso de McDonald’s en Europa.
Yo fui a ver la película con Yaye, Tote y Agus, y salimos diciendo que las escenas eran muy largas, pero yo en seguida dije que sino la tensión no funcionaba: que es necesario alargar las charlas (la escena de la taberna), fomentar los silencios (la primera charla de Hans Landa y Shosanna), esperar en todo sentido e incluir comedia imprevisible (todo el momento del cine cerca del final, desde que Hans la saluda a la actriz hasta que la estrangula, cortando esa tensión con el chiste de los “italianos”, creo que lo único verdaderamente gracioso de un film que no es comedia) y hasta exagerar cierto melodrama en partes inesperadas (la música cuasi romántica/dramática y todo el momento de la muerte de Shosanna y Fredrick que también tiene, cuándo no, mucho cine).
Otra cosa que resalta a lo largo del film y que no sé si se comentó mucho es el no establecimiento de jerarquías. Hay actores que se lucen, y uno que resalta (Waltz, por si quedan dudas) así como en “Pulp Fiction” resaltaba Samuel Jackson, pero todo está hecho en función de un bien superior: el cine, ¿no? Y esto a la vez le da pie a Tarantino, decíamos con Yaye, para el juego dentro de su película. En “Bastardos sin gloria” el director arma hilos argumentales que deja colgados y nunca termina, presenta personajes con enormes letreros y fantásticas historias que luego resultan ser intrascendentes (los personajes; las historias -cortas o largas- siempre dicen algo y valen la pena en Tarantino) y que por mínimos instantes despistan al espectador. Pero también lo relajan, y confirman que de alguna manera está capacitado para “jugar” porque sí, al don al don al don pirulero, pero es tan importante el juego del realizador como el del espectador de cine. Captar la selección musical (creo no equivocarme al decir que no hay ni una música original en la película), las letritas con flechas que aparecen señalando a algunos personajes que en el universo del film “no son nadie”, percibir alguna que otra referencia cinéfila, reconocerlo a Mike Myers y matarnos de la risa, no sé...Que ir al cine sea casi como ir a jugar a la pelota, hasta algún punto.
Finalmente, no creo que haya muchos directores que entiendan el cine como Quentin Tarantino, pero no porque él sabe mucho -que sí es verdad- sino por la concepción que tiene de encarar una película, teniendo siempre al cine como fin superior y poniendo todo al servicio de eso, sin importar las consecuencias (Históricas, dramáticas, actorales, técnicas)...Y por último, teniendo en claro lo que en una escena del film un viejo en la sala de cine repetía desubicadamente: “Es una fantasía, una fantasía...”.
Pero por supuesto que sí.
---Querés la nota Auche?? Y qué se yo, elegila vos! ;)
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ElChapa
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21.10.09
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Saturday, 17 October 2009
Rareza de la semana
La película del día de hoy también es parte de la semana de “bellas y talentosas, pero dudosas”. Originalmente iba a ser la última pero vamos a meter un bonus al final de la semana que viene, luego de un análisis especial de “Bastardos sin gloria” (Alejo, ya no amago más) que espero que disfruten.
A Jennifer Love Hewitt la conocen. La vieron en “Can’t Hardly Wait” (aquí mi crítica), los que no lo hicieron deben haberla admirado –se adapta mejor que ‘ver’ por el caso- en “Sé lo que hicieron el verano pasado” y su secuela; quizá otros pudieron disfrutarla como una ladrona seductora en “The Heartbreakers” y los que se aburrieron con “Garfield” habrán encontrado en su sonrisa un alivio. Bella sonrisa si las hay...Dicen que John Mayer le escribió el tema “Your body is a wonderland”.
Más allá de detalles, lo que yo entiendo es que Love Hewitt siempre se encontró haciendo películas en papeles que, más que para actuar, la requerían para un rol fundamental, que ya estaba preescrito. No llegaría a decir estereotipo, pero sí algo muy cercano; lo suficiente para que, parándose en frente de la cámara, ya estuviera cumpliendo con el trabajo. En el medio de todo su compilado de films (que son bastante pocos), se erige la película que veremos hoy, que a priori destaca por el hecho de estar producida por la actriz. Esto y más cosas se analizan en la rareza de la semana.
La crítica de “If Only”, a continuación.
“If Only”
Si tan solo Jennifer Love Hewitt hubiese hecho este tipo de cosas que hace ahora antes, cuando todos querían algo de ella debido a las imágenes en "Sé lo que hicieron el verano pasado". Si tan solo el director Gil Junger hubiese tenido la chance de hacer más largos cinematográficos porque es realmente bueno para eso. Si tan solo la guionista Chritina Welsh hubiese hecho algo antes de esto.
"If Only" es el tipo de película en la que verdaderamente se puede esperar lo peor. Aunque la adoro y respeto mucho como actriz, Jennifer Love no se ha ganado la confianza de los críticos y los hombres van a ver sus películas porque es hermosa (bella, para serle fiel a nuestra semana). Conocen la interesante serie "Ghost Whisperer"? Bueno, ella la produjo y la protagoniza. Cuando alguien como Love Hewitt produce algo es porque confía en ello; porque sabe que puede hacerla brillar.
La actriz produjo este film: romance, un viejo Tom Wilkinson (quien en realidad está espléndido como un misterioso taxista, debo decir), un protagonista británico, una historia tierna...Enfrentémoslo: tiene todos los elementos para ser un posible fracaso. Pero no hagan la vista gorda con este; entren y saldrán muy sorprendidos. Love Hewitt interpreta a Samantha, novia del ocupado Ian (Paul Nichols), quien en la mañana que da comienzo a la película tiene una reunión muy importante. Sam tiene un regalo para él, y muchas cosas para decirle; pero nos damos cuenta que él no escucha ni registra nada.
Eso cambiará pronto (y de forma repentina); propone el guión de Welsh. Es un desperdicio revelar detalles argumentales porque Welsh creó algo original y merecedor de ver sin ningún tipo de expectativas.
Se acuerdan de esa comedia adolescente que menciono seguido, que mostraba el talento y belleza de Julia Stiles y nos daba a un Heath Ledger con pelo negro, "10 cosas que odio de ti"? También la dirigió Gil Junger. El tipo siente el ambiente; las emociones que se escapan cuando suena una canción, las miradas que dicen cosas cuando dos amantes yacen desnudos en el piso, ese tipo de cosas. Su cámara lo encuentra excitado en el film, moviéndose constantemente y cambiando los planos de forma continua.
Las palabras salen naturalmente de los protagonistas, y ambos se ven tan normales, tan ordinarios que uno puede creer que son otra pareja más que cena, discute, comparte, perdona y ama. Como dije pero no detallé, Jennifer Love Hewitt es excesivamente encantadora, carismática y está extremadamente cómoda con su papel; nos damos cuenta porque lo interpreta sin esfuerzo. El británico Nichols le recuerda a cualquiera a Jude Law, porque tiene su mirada y algunos de sus modos. Sin embargo, realiza un trabajo sólido.
Encuentro muy importante aclarar que, como pocas de su tipo, "If Only" es palpable, conciente e impredecible. Cuando el final llega, traten de no preguntarse por su resolución; mejor intenten recordar la última vez que una película romántica los dejó así...Una última cosa: alguien me dijo que tenía que llorar. No lo hice, pero juro que quería.
---8/10
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ElChapa
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17.10.09
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