Sunday, 23 March 2008

Rareza de la semana

Como les anticipé, les traigo el clásico de culto del inglés Danny Boyle: “Trainspotting”. Qué significa? No lo sé, pero sé que es una rareza que puede ser más conocida que otras que a veces pongo por aquí. Su carácter de clásico de culto es suficiente razón para presentar a “Trainspotting” como una rareza, pero quizá por su constante referencia a las drogas y gracias a sus memorables personajes, el film ha quedado en la cabeza de quienes no ven normalmente clásicos de culto.

Igualmente y dejando todo eso de lado, es una pieza para no dejar pasar. No como sus personajes creen que el tiempo no pasa, aunque sí lo hace como explica la bella Kelly McDonald en alguna escena. Muy recomendada.

La crítica de “Trainspotting”, a continuación.

"Trainspotting”

Elegir la vida. Qué significa eso exactamente? Bueno, para mí significa muchas cosas pero si quieren explorar lo que ‘elegir la vida’ no significa para algunas personas, deberían experimentar “Trainspotting”, de Danny Boyle. De alguna manera, todos estos personajes parecen haber elegido un modo de vida, pero aparentemente lo ven como algo más cercano a la muerte.

No con esas palabras exactas Mark Renton (Ewan McGregor) explica el compromiso de ser un adicto y se las arregla para exponer su filosofía al espectador mediante la presentación de sus amigos; algunos de los cuales la apoyan, otros que no y otros a los que ni les importa. Pero no creo que ese sea el punto principal de “Trainspotting”: mostrar como las drogas pueden afectar a las personas.

Por ejemplo, hay un personaje, Begbie (Robert Carlyle), que no consume para nada pero tiene (quizá) un mayor problema; una obsesión con la violencia. Disfrutra pegándole a las personas y haciéndolas sangrar. Ese es otro punto, otro tema que afecta a Renton y a sus amigos; el tonto Spud (Ewen Bremmer), el impredecible Sick Boy (Jonny Lee Miller) y el perdido Tommy (Kevin McKidd).

La verdadera estrella del film es el guión de John Hodge, basado en la novela de Irvine Welsh. Contiene una pesada dosis de desarrollo de personajes que puede verse claramente en medio de las inyecciones de heroína y las fantasías de sus criaturas. Me recordó mucho a “Pánico y Locura en Las Vegas”, de Terry Gilliam (con la excepción del desarrollo de personajes) porque, como ese film también relacionado con las drogas (y como decía el Matsan), “Trainspotting” no tiene una trama definida; es como una montaña rusa que termina y vuelve a empezar sin que te puedas bajar del asiento. Hay dos momentos en los que claramente sentimos que la película está terminando, pero repentinamente Hodge y Boyle traen algo nuevo a la mesa.

Como en “Pánico…”, “Trainspotting” tiene una abundante carga de narración (por parte de Renton) que ayuda y confunde al espectador a la misma vez. Ayuda a entender los sentimientos más profundos de alguien tan consumido por una adicción como Renton. Hay dos hermosas secuencias que no dejan ninguna duda del inventivo estilo visual de Boyle: una lo sigue a Renton hasta un hospital luego de que se desmaya con una dosis de heroína; otra lo muestra en su propio cuarto tratando de desintoxicarse. Ambas escenas son visualmente fascinantes en una manera que me gustaría detallar pero no quiero arruinarles la experiencia; entonces sólo diré que rozan el surrealismo.

Un tiempo antes de estas escenas, algo ocurre que provoca un cambio mayor en el film. En ese preciso punto, si se han acostumbrado al hecho de que la trama no está definida y yace más allá de la confusión (la narración de Renton es confusa porque tiene algunas contradicciones y a veces no deja que el espectador piense por cuenta propia), podrían llegar a apreciar los momentos finales de la película, como cuando Renton va a Londres y Boyles crea una toma de diez segundos de los lugares más icónicos de la ciudad y parece un comercial de turismo que no encaja con el tono que la película está empleando en ese momento…Pero funciona; porque es gracioso y original.

A diferencia de la actuación de Ewan McGregor, por ejemplo. Su Renton es la clase de rol que catapulta a un actor Escocés fuera de su país. Requiere ser ‘muy escocés’, bastante bien parecido y muy carismático. No digo que sea una mala actuación, sólo que no es difícil de lograr y ayudó mucho a la carrera de McGregor.

El resto de los amigos básicamente tiene que hacer lo mismo, que es algo que adoro de algún modo. Adoro como los directores/actores/escritores (lo que sea) británicos manejan la amistad. Lo hacen de una manera más desinteresada; sentimos que, sin importar qué (y valga la redundancia), siempre van a estar ahí al final del día. Es simplemente un sentimiento verdadero, y no les digo que lo esperen en este film, pero si ese fuera el caso; no debería importar si se elige la vida o cualquier otra cosa.

---8/10

PD: Veo que perdimos éxito en esta encuesta. Quizá mucha gente no vio las películas o quizá necesito introducir más dosis de vida personal en el blog. Espero que la nueva encuesta les guste más. Saludos...

6 comments:

Fran Urdinez / Santi Trogliero said...

Que peli rara no? La Naranja Mecanica del siglo XXI le dicen.... y se parece bastante en algunas cosas


te escribo para dejar saludos... paso mas seguido de lo que crees chapa! anoche vi una peli de "esas" diferentes. "La Leyenda del Perro Amarillo"... muy linda, pero hay que bancarse el ritmo... Muestra como ciertos estilos de vida y pautas culturales luchan por sobrevivir al flujo de la modernización..me gusto

un abrazo,
fran

ElChapa said...

Fran: Gracias por el comentario! Es bueno saber que pasas, a vos que esto te interesa! Sabés que la película que mencionás justamente la tengo en casa, sólo tengo que esperar el momento en que Matías no esté para verla con tranquilidad y comentar sobre ella...A Matías no le gustan las películas orientales...ni las europeas...ni las argentinas.

Así es la vida, no?

Muchos saludos y seguimos en contacto...como siempre ;)

Popurrí said...

¿Y qué clase de películas le gustan? Je, Chapita, gracias por la visita.

Sobre la crítica, te quería comentar algo... vos hablás de una montaña rusa, en la cual, cuando estás a punto de bajar, vuelve a empezar: un ciclo. Esto es una analogía muy acertada, ya que justamente eso pasa con las adicciones, uno nunca termina de bajarse del tren, de salir de la montaña, porque no se puede, es un ciclo que nunca termina (sería osado decir que tampoco la muerte lo detiene, pero en cierto punto, es verdad). Esto me hizo acordar a una parte de la película "A los trece", pero en fin...

No sé bien porque dije eso del ciclo, pero me pareció... oportuno, ¿correcto?

Nos estamos viendo, un abrazo

PD ¿viendo? escribiendo, je

ElChapa said...

Grillito: Me encantó tu comentario y tu observación. De más está decir que "A los trece" es un verdadero peliculón que muestra como pocos el mundo que muestra.

Creo que ahí está el verdadero reto, no? En la manera en la que los realizadores muestran el mundo que quieren mostrar: si lo hacen sin pasarse de sentimentalistas, si lo hacen poco manipulador y en cierta medida emotivo como sucede en "Trainspotting" o en "A los trece"; creo que va a funcionar.

Trata de conseguir "Once", sobre dos músicos (un chico y una chica) que se conocen en Irlanda y hacen música juntos ;)

Saludos...

Vargtimen said...

Esta es la primera película que ví cuando fui a estudiar a la universidad. Cómo pasa el tiempo.

No la he vuelto a ver desde entonces, pero en su momento me pareció de lo más moderno y original. Lástima que la carrera de Danny Boyle no haya estado luego a la altura.

ElChapa said...

Vargtimen: Estamos de acuerdo. Yo esta película la he visto recientemente, y aunque no he visto toda la obra de Danny Boyle, no es muy bueno lo que pude experimentar comparándolo con este film.

Tengo que decir que me interesaría mucho ver "Millions"...la has visto?

Saludos