Friday, 11 April 2008

De chusmerío, cholulaje y policías

Hay dos palabras en ese título que no existen, pero las usamos…Que peculiar fue el día de hoy en la gran ciudad: los colectiveros estaban más apurados que nunca, el subte a toda hora estaba completamente lleno, los horarios me traicionaron y no fui puntual para llegar a cada lugar en el que tenía que estar y, como por acto de magia, camino a la universidad me crucé con Lucas Giayetto…Gracias pa, me alegraste el día.

Pero no estoy triste. Yo? Sigo con la energía de siempre aunque esté durmiendo poco. Por qué cambiar? Además, empezó el BAFICI , cosa importante del cine que había olvidado mencionar. El festival de películas independientes es una experiencia del otro mundo y una experiencia que subestimé. Los dos primeros días estaban los cines repletos de gente y no conseguí entradas para ver nada. Por lo tanto, saqué ayer varias por anticipado y me quedé un poco más tranquilo.

Entre la incontable multitud que había en el cine anoche, la posible presencia de personas famosas en el lugar (había alguien que era relativamente famoso y tenía gente sacándole fotos por todos lados…yo no la conocía) y el cholulaje al que éste hecho conlleva (a mi me gusta el cholulaje); un café, el recordar que estás entre los 100 mejores de Latinoamérica y el estreno de la increíble serie “Pushing Daisies”-Jueves a las 21 hs, por Warner Channel-con su irónica alegría y su irremediable tristeza y un elenco de actores virtualmente desconocidos (hoy día cada serie aunque sea tiene uno) es una brisa de aire fresco para la televisión y algo que les recomiendo altamente si sólo tienen tiempo para seguir “una” nueva serie…Esas son las cosas que te alegran el día, aunque ocurran casi al final. Creo que se puede.

Dejando un poco de lado la reflexión de la vida personal, hoy tenemos el último film de la semana de Kevin Spacey. Se llama “Los Angeles al desnudo” y fue de suma importancia para la carrera de algunos actores. Sin embargo, Spacey está en la película y simplemente es ‘uno más’. Se me olvidaba…algo nuevo está por venir; una nueva sección de la mano de nuestro propio Scorsese; pero él pronto se los explicará mejor.

La crítica de “L.A. Confidential”, a continuación.

“L.A. Confidential”

Entre otras cosas, lo que más me sorprende de “L.A. Confidential” es que el film es tan relevante hoy como lo fue hace diez años. No sé si el objetivo de su realizador era hacer una declaración, pero esta pieza, ambientada en los 50, hace una que todavía molesta a la gente hoy en día: la falta de justicia en este mundo injusto. Lo hace con algunos ‘clichés’ y con la cantidad necesaria de acción; pero con una inteligencia que no se ve comúnmente estos días.
“Tenés que pensar mientras ves esta película”, me decía el Matsan; enojado, callándome cada vez que decía algo. De hecho, no hace falta prestar tanta atención durante “L.A. Confidential” porque es una película tan gentil que, con experticia, explica todo en un par de momentos cruciales; pero si eligen seguirla paso a paso, será un paseo difícil Sospechosos.

“Zodiac” (mi crítica aquí) de David Fincher se estrenó el año pasado y es, diez años después, una versión con clase del modo violento y crudo que tiene Curtis Hanson de presentar un film. Sí, no es la misma historia y la película de Fincher se desarrolla en San Francisco, pero lo que ambas comparten esencialmente es la conexión en el género (además de la cercanía en períodos de tiempo). Si ven “Zodiac” y luego “L.A. Confidential”, notarán la elegancia de la primera y las condiciones menos cuidadosas de la segunda; donde las calles predominan y las reglas casi ni importan.

Sólo un hombre las sigue de cerca. Él es Edmund Exley (Guy Pearce), un policía en ascenso que hace todo lo que dice el manual y hasta toleraría el rechazo de sus colegas con tal de llegar a donde quiere. Bud White (Russell Crowe) es lo opuesto, con ‘brutalidad’ como segundo nombre y una debilidad por las mujeres abusadas; y Jack Vincennes (Spacey!) se para en el medio, resolviendo casos y recibiendo plata por ello de un reportero (Danny DeVito) que quiere ser siempre el primero en saber cada ‘chisme’; en una época donde cincuenta dólares significaba mucha plata.

Estos tres hombres (con nombres presentados en grandes letras que nunca olvidamos) se encuentran enredados en la resolución de un caso en el que nada es lo que parece. Claro que los hombres, así como los describo con estereotipos, no son lo que parecen tampoco; como casi todo en esta Los Angeles donde “no podés vivir si naciste sin alas”. Estas y otras frases se encuentran en el hermoso guión de Brian Helgeland y Curtis Hanson, basado en la novela de James Ellroy.

Creo que lo que hace que “L.A. Confidential” sea una película tan efectiva en la manera en que te llena de adrenalina y emoción puede explicarse en dos partes. La primera: la combinación entre Helgeland, uno de los escritores más talentosos y versátiles del cine contemporáneo; y Hanson, un director versátil que ha demostrado comprometerse con todo tipo de género. Ésta década ha hecho una historia de la vida real (“Wonder Boys”), una historia de familia (“In Her Shoes”), un relato de ‘underdogs’ (esos que salen de abajo y triunfan) con Eminen (“8 Mile”) y una comedia romántica (“Lucky You”). Las primeras tres son piezas muy buenas, la cuarta tengo que verla. Esta combinación de versatilidad marcó el camino para algo fresco y original.

Hoy no hacen películas como “L.A. Confidential”. Por lo menos no en ese género, con esa inteligencia y con esas actuaciones. El actor de carácter Kevin Spacey; tan convincente, tan poderoso y relajado, tan intenso, tan él mismo. Pearce, también lleno de carácter y único a la vez; y Russell Crowe, no he detallado mucho sobre él pero es fenomenal y lo haré una vez que escriba sobre “Gladiador”.

Hay algunos actores más que no he mencionado, pero creo que el placer en el cine está en mirar cosas que no sabemos o esperamos previamente…Traten de que “L.A. Confidential” sea una de esas películas, porque lo fue para mí; y fue increíble.

---9/10

1 comment:

Vargtimen said...

¿Qué puedo decir? Una de las mejores películas de los 90. No me cansaría de verla.